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25 octubre, 2020

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Centro de Día Candonga: Un espacio para abrir puertas y destruir barreras

Susana Descotte, fundadora del Centro de Día Candonga, encabeza un proyecto que permite a las personas con discapacidades intelectuales desarrollarse en un ámbito independiente. Desde la calma del escenario serrano y la conexión con la naturaleza, busca, junto a un equipo interdisciplinario, fomentar las posibilidades de crecimiento de cada asistente.

Por Agostina Budrovich, Valentina Solís y Antonella Monguzzi 

5to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio


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Susana Descotte es oriunda de Buenos Aires, pero desde 2003 vive en Candonga, en la zona norte de Sierras Chicas. La llegada a este oasis serrano junto a su familia le trajo un nuevo aire y un ritmo de vida apacible. 

Sin embargo, la mudanza también supuso algunos desafíos en relación a su hermana, quien posee una discapacidad intelectual. Y es que el aislamiento que le da a esta zona su calma característica, también implica una dificultad en materia de traslado, accesibilidad y servicios. “En las cercanías no existía ningún espacio al que mi hermana pudiera asistir para trabajar periódicamente”, explicó Descotte. 

La vida cotidiana de Susana y su marido se tornó entonces difícil de sostener. Mientras pasaba toda su jornada trasladándose a Córdoba Capital para llevar a su hermana a un Centro de Día, comenzó a darse cuenta que el desgaste la sobrepasaba y que ese no era el estilo de vida que deseaba. Ahí fue cuando empezó a analizar con su familia cómo trocar esa realidad.

La respuesta fue iniciativa pura. “Se nos ocurrió poner en marcha un Centro de Día en Candonga, porque para nosotros era muy engorroso ir todos los días a Córdoba y además mi hermana cambió muchísimo desde que empezó a vivir acá, este lugar es maravilloso”, contó Susana.


“Trabajamos los talentos, no los impedimentos. Analizamos todo lo que nuestros asistentes pueden hacer y a partir de ahí surgen un montón de oportunidades. Buscamos lograr lo que sí se puede”. Foto gentileza.


Claro que el proceso no fue sencillo. El desarrollo de este espacio vital para la zona fue sostenido a pulmón, pero el esfuerzo, sin lugar a dudas, vale la pena. Diversas familias encontraron en el Centro de Día Candonga una contención, incluso en el complejo panorama actual. 

El objetivo de este Centro de Día, para Descotte, es enfocarse en las “posibilidades” de cada asistente. Siguiendo esa línea, destacó que las personas con dificultades que se acercan a participar no son pacientes. “Acá no vienen personas que estén enfermas, no vienen personas a curarse sino a desarrollar su proyecto de vida”, explicó la organizadora. Además, los vínculos más cercanos desempeñan un papel fundamental. “El acuerdo es entre las tres partes, nosotros como institución, la familia y la persona que concurre”, destacó Descotte.

El Centro de Día asiste a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual. Actualmente, en el contexto de aislamiento, continúa con sus actividades de manera virtual. En este sentido, Susana reconoció que, aunque la situación es difícil, aguardan la vuelta “paulatina, pero maravillosa”.


Para Susana, “Candonga es un lugar que es sanador en sí mismo”. Foto gentileza.


El Milenio: ¿Cómo se conforma la estructura que sostiene a este centro?

Susana Descotte: Trabajamos dentro de la Ley 24.701, que identifica un cuerpo directivo y técnico, donde hay profesionales de la salud, terapista ocupacional, psicólogo, trabajador social, etc. Contamos con la habilitación del Ministerio de Salud de la provincia y de la Superintendencia de Servicios de Salud de la nación, lo cual nos permite ser prestadores de diversas obras y servicios sociales que trasladan a los asistentes hasta acá y cubren sus gastos.

EM: ¿A dónde apunta el trabajo y qué tipo de actividades realizan?

SD: Lo que trabajamos básicamente son los talentos, no los impedimentos. Es decir, vemos qué podemos hacer para colaborar con nuestros jóvenes y adultos en lograr lo que sí se puede, analizamos todo lo que son capaces de realizar, porque a partir de ahí surge una enorme cantidad de oportunidades. 

Junto al equipo, empezamos a trabajar en función de las necesidades de cada uno, a través de talleres grupales y un seguimiento individual. Hacemos equinoterapia, trabajamos en la huerta y la granja, tenemos caminatas y acantonamientos. Contamos con un lugar que es maravilloso y las actividades siempre proponen un gran contacto con la naturaleza. Los talleres que encaramos son muy abarcativos, desde la cocina hasta la educación física. Intentamos que el programa sea lo más completo posible.

EM: ¿Cuentan con algún tipo de ayuda o vínculo con otras entidades?

SD: La Fundación Candonga es la colaboradora principal en relación a las necesidades que no puedo cubrir yo como titular. Además, estamos armando un proyecto con la Facultad de Agronomía, ya que contamos con un campo agroecológico y tenemos la intención de aprovecharlo, preservando siempre el cuidado del ambiente. Los estudiantes universitarios están viendo cómo criar pollos de manera ecológica y sustentable, sin engordantes.

También tenemos una huerta muy linda, que podría ser de uso comunitario, lo cual permitiría a nuestros asistentes participar de las ferias agroecológicas. A su vez, trabajamos con guardaparques que realizan caminatas con avistaje de aves y plantas autóctonas.


Las actividades proponen un contacto estrecho con la naturaleza. Foto gentileza.


EM: ¿Cómo es la modalidad de trabajo durante la cuarentena?

SD: Estamos trabajando de manera teleasistida, mediante videos y llamadas. La relación que tenemos con las familias facilita mucho este formato, ya que conocemos cuáles son las necesidades de cada una. En algunos casos tenemos que estar de lunes a lunes y de forma personalizada, porque son situaciones muy difíciles.

Contamos también, con la habilitación del servicio de viandas y eso nos permite llevar comida a los hogares. Es un trabajo muy intenso el que estamos haciendo en este período, incluso más que el que hacíamos antes, pero estamos ahí, presentes, y sabemos que la vuelta va a ser maravillosa.

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