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Valentía, dedicación y rescate

Luego de la misión cumplida con éxito, Jorge Pereiro cuenta a El Milenio su historia como guía y adiestrador de perros, orientados en la búsqueda de personas.


Por Amira López Giménez | amiralopez@elmilenio.info

Fotografías: Eduardo Parrau 


Kona y Baton, así se llaman los perros entrenados en Búsqueda y Rescate por Jorge Pereiro, bombero voluntario del cuartel de Mendiolaza. El heroísmo de este equipo de trabajo generó conmoción y admiración cuando se conoció su historia, transcurrida en el Parque Nacional Nahuel Huapi, al sur del país.

Había transcurrido más de una semana de búsqueda del joven Joaquín Santos. Los guardaparques de una de las grandes reservas nacionales habían puesto en marcha distintos operativos, lanchas, helicópteros, 80 voluntarios para rastreos, 15 brigadistas de Parques Nacionales y buzos de Prefectura. Por suerte, esa historia tuvo un feliz final gracias al buen trabajo realizado por Jorge y sus perros.

El bombero voluntario había sido llamado especialmente por las autoridades provinciales para asistir al operativo de búsqueda del joven extraviado. Pues, la actividad de rescate utilizando canes es acotada. En la actualidad existen alrededor de 130 personas a nivel nacional que se dedican a esta tarea. Esta actividad requiere de una preparación física especial, conocimiento de primeros auxilios y entrenamiento con distintos elementos.

Pereiro apoyó especialmente al grupo de rescatistas en una búsqueda que duró diez días. Fue Kona quien rastreó a Joaquín hasta un sendero donde se encontraba el joven, desorientado y caminando. Fue hallado a pocos metros de la Laguna Ilon, lugar donde había acampado por última vez, antes de emprender su frustrado regreso a Pampa Linda. Según contó el joven se mantuvo en continuo movimiento, constantemente caminando sin saber a donde se dirigía, no se cruzó con ninguna persona, racionaba su comida (250 gramos por día) y al caer la noche armaba su carpa.

“Para el trabajo iba intercalando los perros cada cuatro o cinco horas, fui con Kona y Baton, es necesario llevar varios animales por las dudas que pase algo y arruine el operativo de búsqueda. De todos modos, eran los únicos perritos en ese momento”, expresó Pereiro en diálogo con El Milenio.


Un particular equipo


Esta aventura con sus malos y buenos momentos generó el interés por conocer al bombero que hace más de diez años dedica su vida a “armar” perros de rescate. Actualmente cuenta con seis especializados en la búsqueda de personas.

Se vuelve relevante destacar que esta profesión es relativamente nueva y Pereiro es uno de sus pioneros, radicado nada más y nada menos que en Mendiolaza. Comenzó siendo guardavidas, pues ayudar al otro siempre fue su pasión.


¿Rastreo o venteo? Los perros traen consigo su propio potencial: rastreo o venteo. La diferencia es que los perros de rastreo son utilizados para buscar personas o elementos específicos. Pegan su nariz al suelo de forma natural. En cambio, un perro de venteo se orienta por los olores del aire y se aplica en la búsqueda de varias personas: derrumbes, terremotos, campos abiertos, etc.


“Siempre me interesó el trabajo de ayuda pre hospitalaria y en todas sus áreas, ya sea ambulancias, bomberos, salvavidas. Una vez, en un viaje al sur, revisaron el colectivo con un perro labrador y me interesé mucho pensando en el rescate que siempre me gustó”, aclaró y agregó: “Cuando empecé no había mucho desarrollo de esta actividad en la zona, costó dar en la tecla porque había muchas personas que entrenaban perros, pero no vinculados al rescate. Comencé estudiando con material que me enviaban desde Chile y rendía los exámenes que se realizaban aquí o venían del exterior. Recuerdo que en la parte de obediencia me iba bien, pero en búsqueda me bochaban siempre. Luego empecé a entender en qué me iba mal. Esto se refleja en la realidad, en el caso de Joaquín el perro que lo encontró (Kona) tiene todos sus exámenes aprobados, fue el primer perro que entró en el Registro Nacional de perros de rescate”.

“Kona”

El Milenio: ¿Cómo es el entrenamiento de los perros de rescate?

Jorge Pereiro: Para poder empezar a entrenar necesitamos un buen material, es decir un perro de trabajo, para la búsqueda es necesario que tenga todas las condiciones tales como: un fuerte instinto de presa, tiene que ser equilibrado, estable, seguro de sí mismo y sano.

EM: ¿Cómo se determina eso?

JP: Uno confía comprando genética. Por ejemplo, de los perros con los que fui a Bariloche, uno fue traído de Alemania y otro es hijo de uno de los perros que vino de Alemania. Otro fui a buscarlo a Chile y formaba parte de una crianza de República Checa. Mucha gente se pregunta si cualquier perro sirve y puede que haya dando vueltas algún perro mestizo, criado en forma local, que reúna las condiciones necesarias, pero nosotros preferimos comprar la genética y asegurarnos su efectividad.

Se comienza primero con la selección del cachorro y se lo prueba. Entre todos los cachorros se testea cuál es el más activo y menos temeroso. Por ejemplo se prueba ponerlos en una caja y observar cuál sale primero, cuál se asusta con el ruido (si reacciona al ruido no quiere decir que esté mal, necesariamente por ahí es un instinto de preservación y automáticamente se recupera).

EM: ¿Es necesario que sean juguetones?

JP: 100% juguetones, es imprescindible que tenga atracción social, que el cachorrito quiera ir con la gente. Luego viene el juego de cacería donde el perro muerde, salta con los juguetes y forcejea. Así comienza un proceso de tres o cuatro meses para sociabilizar al animal, no es el vínculo personal porque eso se da naturalmente con el tiempo. Hay que sacarlo a la calle para que lo toquen los chicos y los grandes, que escuche el ruido de máquinas y autos, insertar en el mundo al perro y ahí se van observando las reacciones. También hay que presentarlo con otros perros, que sea aceptable y no quiera pelear. Mientras tanto se va potenciando su instinto de presa haciendo un circuito de botellas con distintos obstáculos para obtener su comida. Después se empieza a definir para qué va a ser utilizado: para búsqueda por venteo o rastro por olor.

Baton

Así empecé con Kona, es un perro macho de seis años. El perro generalmente responde a un guía, aunque puede ser entrenado para que acepte otros guías, no todos los perros se dejan manejar por varias personas, algunos se entregan y otros no. El perro que es muy dominante no se va a entregar a otras personas, en cambio, en perros más dóciles se puede hacer un traspaso de comando, pero la persona debe ser un guía.

EM: ¿Cómo rastrea un perro si no cuenta con un olor característico de la persona?

JP: Hay dos formas de búsqueda. El perro naturalmente, por una cuestión biológica, sabe buscar instintivamente ya que desciende del lobo. Lo que nosotros hacemos es determinar qué queremos que busque, desde un dólar hasta una sustancia tóxica o seres humanos. Nosotros le decimos qué y cómo nos debe avisar. Cuando se usa un perro de venteo se orienta por olores más generales y son utilizados más bien en derrumbes, donde no se busca una persona específica. En cambio, un perro entrenado en búsqueda específica sirve para personas extraviadas en las sierras.

En este caso hay que buscar un punto de partida del rastro a seguir. Se hace un “felpudo de olor” en el piso, mediante pisadas y se va dejando comida (es necesario que el perro sea voraz para comer) entonces automáticamente el perro está oliendo, comiendo y se va reforzando de manera positiva, el olor es asociado con el premio: la comida. Paulatinamente se va aumentando el campo de actividad. Luego, sobre el felpudo de olor se coloca una remera con la comida metida en su interior entonces el perro toma el olor y se va cambiando el lugar. Así, el perrito ya sabe que el olor de la ropa va con la comida y la pisada, y comienza el rastreo. A medida que abrís más el campo de trabajo vas metiendo trampas, “olores errados” para forzarlo a que no vaya tras un olor erróneo. Igual, no todos los perros trabajan de la misma manera.

EM: ¿Cómo valorás el trabajo que realizan los perros en relación a otros modos de búsqueda?

JP: En todos los casos los perros son más efectivos, se ahorra muchísimo dinero en recursos y tiempo, cuestión que es fundamental en la búsqueda. El perro trabaja mucho más rápido y efectivo y para mí es una herramienta que no tiene ninguna comparación, un binomio bien armado es totalmente efectivo.

Para que un ser humano busque una persona en las sierras tiene que pasarle al lado y caminar toda la zona, en cambio, con un binomio puedo caminar en una línea recta y el perro estar cuarenta metros más adelante buscando en cualquier dirección y agarra olores que están a doscientos metros más adelante. De todos modos, el resto de recursos materiales también son importantes, un helicóptero ayuda a que todo lo transportable sea más rápido. Si hay pendientes empinadas, donde es necesario trabajar con sogas, se puede utilizar un dron que también es de gran ayuda.


Hacia un futuro certificado


Tras conocer el trabajo realizado por Pereiro en el Parque Nacional Nahuel Huapi, autoridades provinciales pusieron sus miradas en esta actividad. El uso de perros durante rescates de distinta índole implica no sólo una fuente de trabajo sino también un ahorro de recursos materiales.

A pesar del tiempo transcurrido, la actividad no está regulada, faltan instituciones y en muchos casos no se reconocen a los entrenadores de rescate como profesionales, ya sea por falta de certificados o por desconocimiento. La especialidad conlleva un período importante de preparación, no sólo del perro sino también del guía, gracias a la combinación acertada de ambos se pueden salvar vidas humanas.

Asimismo, el gobierno provincial decidió apostar al desarrollo del armado de perros en Búsqueda y Rescate gracias al trabajo de estos héroes locales. “El apoyo del Gobierno es importante para regular la actividad y hoy en día, tiene la potestad para hacerlo. A raíz de ésto (referido al caso de Joaquín) me han escuchado y me dijeron que van a apoyar la actividad. En Córdoba hay alrededor de 130 binomios, pero sólo un diez por ciento está certificado. La idea es empezar a profesionalizar o certificar el trabajo porque cuesta muchísimo. Comprar un cachorro sale 1.200 dólares y luego mantenerlo cuesta 1.500 pesos mensuales, hay que darle la mejor atención porque es una herramienta de trabajo”, aclaró Pereiro sobre los costos de un trabajo orientado a rescatar vidas y casi siempre voluntario.

La idea consiste en que todos los binomios de rescate (guía y perro) puedan acceder a una certificación oficial. El problema es que muchos instructores no están censados y se desconoce la efectividad de sus entrenamientos. “Anteriormente, hubo varios intentos de regular la actividad, muchas personas entrenaban perros y sin tener el marco legal funcionaban bien, pero hay otros tantos que no daban buenos resultados. Cuesta mucho armar un perro y mucho más difícil es hacerlo funcionar en un binomio. La idea está hace rato pero siempre digo, hasta que no te ven trabajar no saben la importancia que conlleva un rescatista”.

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