9 agosto, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Jorge Gaiteri: Cruces y encuentros en el canto colectivo

Licenciado en Comunicación Social, Jorge Gaiteri desarrolló su camino en la música entre la docencia, la composición y la autogestión. Desde hace más de dos décadas integra el dúo Cadencia junto a Susana Cagnolo y, en paralelo, construyó una trayectoria de más de 15 años en la dirección coral, actividad que hoy sostiene en distintos espacios.

Por: Victoria Polero, Emilia García y Camila Córdoba 4° IMVA –  Franca Magi y Emma Sánchez 4° IENM.


En tiempos atravesados por la virtualidad y la inmediatez, el canto colectivo se posiciona como un espacio de encuentro real. “Vivimos una época donde las tecnologías nos atraviesan y a veces nos alejan de los contactos reales, y el canto tiene eso: armar grupos de coro y generar espacios de canto compartido”, expresó Jorge Gaiteri, director coral y artista independiente con una extensa trayectoria.

Su camino comenzó en el terreno de la música popular, donde se desarrolló como intérprete, autor y compositor. Durante más de dos décadas sostuvo junto a su compañera Susana Cagnolo el proyecto Dúo Cadencia, con el que grabó discos y realizó más de mil recitales en Argentina y en países como Cuba, México y Brasil. En paralelo, su participación como cantante en coros y su experiencia en la autogestión artística fueron suscitando con el tiempo, una nueva etapa: la dirección coral.

A ese recorrido se suma su formación como Licenciado en comunicación Social y su trabajo como docente, herramientas que ayudaron en su forma de dirigir. Lejos de un enfoque estrictamente académico, Gaiteri construye una metodología propia, centrada en el trabajo grupal y en procesos de aprendizaje accesibles, incluso sin el uso de partituras. Así, integra lo pedagógico, lo musical y lo humano en propuestas que buscan, ante todo, generar experiencias colectivas significativas.

El Milenio: ¿Cómo fue tu recorrido en la música hasta llegar a la dirección coral?

Jorge Gaiteri: Es un camino largo y lindo: empecé a tocar la guitarra a los 13 o 14 años, a cantar, a componer y a interpretar canciones de referentes que me marcaron en la adolescencia como Mercedes Sosa, Sui Géneris, León Gieco. Siempre me atrajeron las letras con mucho contenido poético, y eso también se alimentó de mi vínculo con la lectura, ya que leía novelas, poesía y cuentos. Y eso me llevó a cantar en muchos lugares, en los actos escolares, en los fogones, en las reuniones y después en festivales.

De a poco fui formando una trayectoria en la música popular como intérprete, autor y compositor. Con el tiempo formé un dúo con mi compañera con quien sostenemos un proyecto de más de 20 años, con discos, recitales en todo el país y presentaciones en el exterior, siempre desde la autogestión. En paralelo, también participé como cantante en coros, lo que fue despertando mi interés por el canto grupal.

La dirección coral llegó después. Durante años, además de mi trabajo como docente de secundario, armé coros en distintas escuelas y espacios, tanto de Córdoba como escuelas rurales de Sierras Chicas. Así comencé hace unos 15 años y actualmente dirijo el coro “Acorde Mayor”, un grupo de adultos mayores en Salsipuedes, y el coro de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba.

EM: ¿Qué te atrajo particularmente del trabajo con coros?

JG: He tenido proyectos que implican cantar a dúo, donde el compromiso es diferente a cuando estás a cargo de un grupo de personas. En un coro, la responsabilidad es más alta porque sos quien lleva la batuta de lo que se va a compartir, pero al mismo tiempo ese compromiso se diluye entre todos los integrantes. A mí me atrae mucho la posibilidad de que muchas personas canten juntas: es algo que impacta tanto a quienes participan como a quienes escuchan, un momento que siento casi mágico.

Pienso en esas escenas primitivas, personas reunidas alrededor del fuego compartiendo sonidos e historias, y encuentro algo de esa esencia en el canto colectivo. Me parece que abre espacios de sensibilización hacia lo humano, en su forma más pura. Con tanta tecnología, no hay inteligencia artificial ni nada que pueda sustituir la experiencia de las voces sonando en conjunto, ese encuentro directo entre las personas. 

EM: ¿Qué distingue cada espacio y qué impacto buscás darle desde tu lugar?

JG: El coro “Acorde Mayor”, que es un proyecto con personas mayores de Salsipuedes, va más allá del canto coral. Es un espacio para poner en valor la participación, los derechos y la calidad de vida en la vejez, bajo la premisa de una vida activa, con proyectos y sentido. Hasta ese momento era un campo desconocido para mí, y el grupo se fue armando y generando un fuerte impacto: no solo hacia adentro, sino también en lo transgeneracional, mostrando a otras generaciones que las personas mayores pueden estar activas, crear, expresarse y ejercer plenamente sus derechos. 

Por otro lado, el coro de la Facultad de Ciencias de la Comunicación tiene otra impronta: es un grupo más joven, con un perfil más suelto y un repertorio ligado a canciones comprometidas del rock nacional y latinoamericano. No es un coro acartonado, sino un espacio dinámico donde el repertorio se construye en diálogo entre lo que propone la dirección y los intereses del grupo, buscando siempre una identidad propia y colectiva.

EM: ¿De qué forma converge esta labor con la que llevás a cabo en el Dúo Cadencia?

JG: El Dúo Cadencia nació hace más de 20 años y lo formamos con mi compañera Susana Cagnolo. Tuvimos mucho trabajo, grabando discos y cantando en distintos lugares, mientras los coros siempre estuvieron cerca del proyecto. Incluso en 2012 grabamos un disco junto a un dúo cubano en el que participó un coro de Río Ceballos, con arreglos pensados para dos dúos y coro, lo que muestra que el vínculo con lo coral fue siempre parte del camino.

En los últimos años, especialmente a partir de la pandemia, el dúo mantuvo un perfil más bajo, pero de algún modo renació en los proyectos corales que impulsamos. Espacios como el coro infanto juvenil de Salsipuedes, coordinado por Susana, y el de personas mayores permiten encuentros muy potentes entre generaciones, donde niños y adultos mayores comparten el canto, generando imágenes y experiencias muy significativas para la comunidad y fortaleciendo esos espacios de interacción real que hoy resultan tan necesarios.

EM: ¿Cómo ves hoy el rol de la música y del canto en comunidad en el contexto de Sierras Chicas?

JG: En Sierras Chicas hay una fuerte presencia de proyectos corales, en ámbitos públicos, privados y comunitarios. Estos espacios generan un impacto profundo, más allá de lo musical: son lugares de encuentro, de aprendizaje y de sensibilidad. Participar en una experiencia colectiva como un coro implica aprender a escuchar, a esperar, a compartir y a construir algo en común, en una dinámica que tiene algo de mágico y que deja huellas duraderas.

Estos espacios en contextos locales, vinculados a la naturaleza, potencian otra forma de habitar lo colectivo. Vivir cerca del río, la montaña o el monte genera una sensibilidad distinta, y la música en comunidad ayuda a tomar conciencia de ese entorno y a valorarlo. Por eso, más allá de Sierras Chicas, estos proyectos tienen un valor enorme: fortalecen los vínculos, promueven el encuentro y permiten construir comunidad desde la experiencia compartida.


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