Desde pequeña, Clara Quintana sabía que su futuro estaría relacionado con la ciencia. Lo que no se imaginaba la joven de Villa Allende, es que sus ganas de aprender cosas nuevas la llevarían a formar parte de uno de los emprendimientos aeroespaciales más importantes de la historia nacional. En diálogo con El Milenio, la doctora en Física contó cómo vivió el lanzamiento del SAOCOM 1B y lo que significa este proyecto para la ciencia y la industria argentina.

  • Colaboración: Delfina Hidalgo.
  • 6to Año, Instituto Milenio Villa Allende.

El pasado 30 de agosto, a las 23:21 horas, el SAOCOM 1B (Satélite Argentino de Observación Con Microondas) fue lanzado al espacio exterior desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos. Orbitando junto a su gemelo (el SAOCOM 1A, enviado en 2018), ambos equipados con avanzadas antenas radar, permitirán obtener imágenes de alta calidad de la superficie terrestre y medir el nivel de agua del suelo, factor clave para el sector agropecuario, entre otras importantes aplicaciones (como la prevención, monitoreo y evaluación de inundaciones y otras catástrofes).

La misión, desarrollada por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en colaboración con la Agencia Espacial Italiana, coronó un arduo trabajo de más de diez años que posiciona a Argentina en un “selecto grupo de países capaces de desarrollar tecnología radar para uso espacial”, en palabras de Raúl Kulichevsky, director de la CONAE. 

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Dentro de los más de mil profesionales y científicos que contribuyeron a la realización de tamaña hazaña, Sierras Chicas contó con una representante: Clara Quintana, doctora en Física egresada del FAMAF (UNC), vecina de Villa Allende e integrante del área de Ingeniería en Operaciones que se encarga del sistema de guiado y control del SAOCOM 1B.

El Milenio: ¿Cómo llegaste a estudiar Física?

Clara Quintana: Desde chica tuve el deseo de ser científica, aunque al principio no sabía muy bien qué significaba. Siempre tuve un alma curiosa, me gusta conocer por qué funcionan las cosas y creo que esa es una característica esencial del ser científico.

Primero empecé a estudiar Química, una asignatura que me había gustado mucho en el secundario, pero después me di cuenta que me atraían más las materias de Física. Siempre me gustó resolver problemas y tengo una inclinación especial por la matemática, así que decidí cambiarme de carrera.

EM: ¿Cuándo comenzaste a trabajar en la misión SAOCOM y cómo llegaste ahí?

CQ: SAOCOM es una misión de la CONAE. Yo trabajo en una empresa argentina llamada INVAP, que fue contratada por la CONAE para construir el satélite. Se trata de una firma que se dedica a proyectos tecnológicos complejos, desde emprendimientos espaciales hasta reactores nucleares y aviones no tripulados. Desde el principio me llamó mucho la atención poder ser parte de actividades con tanta trascendencia.

Estoy trabajando en el SAOCOM 1B desde que entré a la empresa, hace cuatro años. El lanzamiento fue la frutilla del postre después de mucho esfuerzo y trabajo mancomunado. Realmente es muy emocionante, creo que en muchos trabajos uno puede hacer cosas lindas todos los días, pero formar parte de un proyecto nacional con esta dimensión, no es algo que se consiga en cualquier lado.



EM: ¿Qué rol tuviste en el lanzamiento del satélite?

CQ: Yo estoy en el área de Ingeniería en Operaciones. INVAP tiene su sede central en Bariloche (donde están los especialistas que construyeron el satélite) y mi equipo de trabajo, que está en Córdoba, es el que se encargó de diseñar los procedimientos que definen cómo te comunicás con el mismo. 

El SAOCOM 1B está dando vueltas a la Tierra continuamente y dos veces al día pasa por encima de Falda del Carmen, donde está la estación de la CONAE. Ahí hay una antena que se comunica con el satélite e intercambia información con él (esto mismo ocurre en otras estaciones que también están dando soporte a la misión).

Lo que le decís al satélite y la información que le pedís que te brinde, todo eso se llama “operación”. Nosotros escribimos esos procedimientos que ahora aplican los operadores de la CONAE y en este momento, desde INVAP, brindamos soporte a esa operación, monitoreando y acompañando en cada paso hasta llegar a la configuración final.

EM: ¿Qué otros profesionales participaron en este proyecto?

CQ: Intervienen muchas disciplinas, hay físicos, ingenieros de todo tipo, programadores e incluso personas que no tienen título, porque lo importante en última instancia es el perfil de cada persona, sus intereses, habilidades y aptitudes. Lo que se busca en un ingeniero/a en operaciones, por ejemplo, es que tenga interés por la tecnología y que sea capaz de resolver problemas y trabajar en equipo, por ahí no es algo que esté tan atado a una carrera en particular.

EM: ¿Qué crees que significó el lanzamiento del satélite para la industria aeroespacial argentina?

CQ: Es un gran avance que se suma a otros logros previos. Argentina viene invirtiendo en esta área hace bastante y tiene un montón de proyectos exitosos. La verdad me parece admirable que nuestro país decida apoyar el desarrollo de este tipo de tecnologías y que esté a la par o quizá mejor que otros países.

El SAOCOM 1B es el primero en hacer determinadas cosas que otros satélites no hacen y es un orgullo que nuestro país esté a la altura del primer mundo en este sentido. Todo fue desarrollado 100% en Argentina y creo que eso demuestra que somos competitivos, que podemos hacer estas cosas y mucho más.

La empresa para la que trabajo, por ejemplo, acaba de ganar una licitación en Holanda para construir un reactor nuclear. Que un país del primer mundo nos contrate a nosotros para desarrollar esta tecnología, para mí es un honor, y demuestra que es una decisión correcta apostar a este rubro a nivel políticas públicas.