La payasa Nené anima cumpleaños y fiestas infantiles en Sierras Chicas hace más de 20 años. Se inició junto a Piñón Fijo en su primera visita a Río Ceballos, allá por el año 2000, y desde ese momento no paró, llegando incluso a conducir su propio programa televisivo. En diálogo con El Milenio, repasó su trayectoria y habló sobre el verdadero significado de esta antigua profesión.

  • Por Tomás Nou y Marcos Rautenberg.
  • 4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.
  • Clara Angeletti.
  • Colaboración: Mabel Tula.

Norma Heredia, popularmente conocida como “Nené”, es un personaje clásico de la región de Sierras Chicas. A lo largo de su extensa carrera, la payasa ha logrado conectarse no solo con el público infantil, sino también con la familia entera, despertando sonrisas en grandes y chicos. 

Ya desde niña, el mundo del teatro y la actuación le llamó la atención. “Mi mamá era payasa, aunque no trabajaba como tal. De chica siempre me escapaba para ver el circo y así fue naciendo mi vocación”, recordó Nené.

A los 18 años, empezó animando su primer cumpleaños, aunque el verdadero salto en su carrera llegó de la mano del reconocido payaso cordobés Piñón Fijo, con quien compartió una actuación en Río Ceballos. Sobre sus inicios, la artista de la risa reconoció que al principio “costó un poco”, ya que por aquel entonces dedicaba gran parte de su tiempo a la maternidad. Con el paso del tiempo, comentó, logró conjugar las dos mejores cosas que le pasaron en la vida.

Entre 2005 y 2007, llegó a tener su propio programa televisivo en el Canal 8 de Río Ceballos. Hoy en día, Nené se dedica principalmente a animar cumpleaños y todavía recorre las calles de su ciudad buscando alegrar a los niños. 

Sus presentaciones incluyen canciones de su autoría, globología, obras de títeres, trucos de magia, maquillaje artístico y juegos, invitando siempre a la interacción con el público. Aunque la cuarentena la obligó a poner en pausa sus actividades, Norma se las rebuscó para salir al ruedo y poco a poco, vuelve a meterse en la piel de Nené, desplegando su sonrisa una vez más.

El Milenio: ¿Qué significa para vos ser payasa?

Norma Heredia: Para mí ser payaso significa todo, más ahora en la situación que estamos transitando, trato de seguir llevando alegría a cada persona que me cruzo. Fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, después de mis hijos. Esta profesión me hizo conocer muchísima gente y me permitió a acercarme a niños de todos los estratos sociales, desde los más carenciados a los más afortunados económicamente.

Para mí de eso se trata justamente, de llegar a todos, tanto a los niños como a los abuelos, a las familias enteras. Me parece que eso significa ser un buen payaso y, sin afán de alardear, creo que a lo largo de mi trayectoria lo he conseguido. Estoy muy feliz de tener el reconocimiento de la gente, las cosas bonitas que me mandan y me dicen cuando salgo a la calle, todo ese cariño y afecto es realmente emocionante.

EM: ¿Cómo es una jornada de trabajo para vos?

NH: El día de trabajo de un payaso depende de para qué lo hayan contratado. Yo me dedico principalmente a los cumpleaños de niños pequeños, de uno a siete años, pero también he animado fiestas de once años o más, donde los chicos han disfrutado y se han divertido mucho. Voy adaptando mi trabajo de acuerdo al requerimiento de los padres y las edades del público.

Por ejemplo, en una fiesta de dos horas de duración, tengo una obra de títeres con diferentes caracterizaciones, hago globología (globos con forma) y trucos de magia, voy armando un show con mis canciones y trabajo interactivamente con los niños, los padres y hasta los maestros, si se trata de una escuela. Generalmente finalizo pintando las caras de los niños con maquillaje artístico.

EM: Llegaste a tener tu propio programa televisivo, ¿cómo fue esa experiencia?

NH: Sí, estuve tres años haciendo en el Canal 8, hasta que cerró, junto a otras personas como Gustavo Chavarini, Mabel Tula y Gustavo Priselac. Se llamaba “El mundo de Nené”. Mi marido era el titiritero, uno de mis hijos hacía entrevistas, el otro era camarógrafo y yo conducía el programa como payasa. Hicimos todo juntos, en familia, siempre me apoyaron en ese sentido

Había una obra de títeres, la gente llamaba, hacíamos concursos y sorteos, iban los niños para participar del programa, cantábamos y, en definitiva, tratábamos de ofrecer algo para toda la familia. Los comercios de Río Ceballos y las localidades cercanas participaban con donaciones y premios, nos regalaban cosas a cambio de publicidad y así sosteníamos la propuesta.

EM: ¿Cómo llevás ser payasa y madre al mismo tiempo?

NH: Se complica un poco porque a veces no me toman en serio, pero todo el tiempo compartimos chistes y bromas, lo cual es lindo. Ser mamá me encanta y lo de payasa lo llevo conmigo desde siempre, así que son cosas que van de la mano.

EM: ¿Cómo definirías tu público?

NH: El público de la payasa Nené es de lo mejor. Los niños son increíbles, no mienten, aunque sea dolorosa la verdad. Son lo más lindo que existe en el mundo, jamás me molesta que me abracen o que me pidan un globo, son lo mejor que le puede pasar a un payaso.

EM: ¿De qué manera estás trabajando actualmente?

NH: Estoy bastante paralizada y creo que a todos nos pasa lo mismo. Yo formo parte de la Asociación de Actores de Córdoba y tengo contacto con todos los payasos, nadie está trabajando y encima parece que el rubro del teatro y las actuaciones es el último que va a regresar a la actividad. Por mi parte, tengo otro trabajo y también me las estoy rebuscando para poder hacer lo mío, que es lo que más deseo.

EM: ¿Qué mensaje le darías a las personas que quieren dedicarse a esto y no saben cómo hacerlo? 

NH: Yo pienso que te tiene que nacer y te tienen que gustar mucho los niños, si no les tenés paciencia, no te dediques a ser payaso. Animate si te gusta y lo llevás con vos, esta profesión es hermosa, te hace crecer como persona. Por último, que traten de juntarse con alguien que esté en el tema, que los asesore y les pueda dar una mano. No se van a arrepentir, porque todo lo que se hace con el corazón es gratificante.