29 mayo, 2026

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Río Ceballos: Proyectando Sueños, dos décadas manteniendo vivas las raíces

Nacido tras la disolución de un ballet municipal, el proyecto se consolidó como academia, formó generaciones de bailarines y hoy combina tradición folklórica con nuevas disciplinas.

Por: Cruz Romero y Valentino Zuliani 5° IMVA – Emilio Citto y Uma Salto 5° IENM


En Río Ceballos, un proyecto que nació casi por impulso. y sin demasiadas certezas, terminó convirtiéndose en una referencia de la danza local. Proyectando Sueños cumplió 21 años y lo hizo con una historia atravesada por la constancia, el trabajo colectivo y una idea que se sostuvo en el tiempo: seguir bailando, aún cuando el contexto no siempre acompañara.

“Empezamos siendo ocho bailarines, cuatro parejas, que veníamos de un ballet municipal que se disolvió”, recuerda Mónica Alejandra Peralta, directora del espacio. La escena inicial es simple: un grupo que decide no abandonar y empieza a reunirse a ensayar los sábados. Lo que al principio fue un hobby o un espacio de catársis para no soltar lo que los apasionaba, pronto empezó a tomar forma. “Nos fuimos afianzando, se fueron sumando más bailarines, fuimos formando más bailarines. Tuvimos muchas aventuras, se nos abrieron y se nos cerraron muchas puertas”, recuerda Mónica con cariño.

Sin sala propia, los encuentros se repartían entre patios de casas, espacios prestados y horarios nocturnos. Al respecto, Peralta agrega sobre los momentos de práctica: “En verano era lindo, pero en invierno se hacía muy crudo ya que nos veíamos de noche porque todos trabajábamos o teníamos familia”. Con el tiempo, algunos espacios municipales -como la Capilla Vieja o una guardería- funcionaron como refugio temporal; aunque la estabilidad tardó en llegar.

El punto de inflexión apareció, paradójicamente, en uno de los momentos más inciertos: la pandemia. Mientras muchos sitios cerraban, Proyectando Sueños tuvo esa mezcla de valentía y locura necesaria para abrir su propia academia. “Fue un riesgo enorme, pero siempre fuimos así -reflexiona Peralta-. Nos arriesgamos y abrimos igual”. Desde entonces, la iniciativa dejó de ser solo un ballet folklórico para convertirse en un espacio con múltiples disciplinas.

Repertorio que se amplía

Hoy, la academia combina su raíz original con nuevas propuestas: danzas árabes, jazz, ritmos urbanos y clases específicas como “ladies”, una modalidad que mezcla bachata y ritmos latinos. Igualmente, el folklore sigue siendo el eje. “Es nuestra base, lo que nos identifica”, señala.

Sin embargo, esa identidad no es estática sino que dialoga con el presente. La directora insiste en la necesidad de adaptación y cuenta que en los certámenes en los que participan, conviven dos mundos: el tradicional y el estilizado. En este sentido explica que “hoy la mezcla con otras disciplinas es total”. Y amplía: “No podés enseñar como hace 30 años. Si a un chico querés enseñarle a bailar chacarera con música de los hermanos Ávalos, probablemente no conecte. En cambio, si pongo a Sergio Galleguillo, es probable que se entusiasmen más. Hay que actualizarse, sin perder la esencia”.

Esa lógica también se traslada a la formación. Así, trabajan  hoy con dos grupos: uno mayor, de entre 18 y 40 años, y otro llamado “Añoranzas”, integrado por personas de más de 40. La convivencia entre generaciones es parte del espíritu y su propulsora remarca: “No hay diferencias. Todos trabajamos para el mismo objetivo”.

De esta manera, a lo largo de dos décadas, el recorrido incluyó festivales en distintas provincias -Mendoza, San Luis, Santiago del Estero- y una presencia constante en competencias, donde los premios se acumulan. “En 2024 salimos mejor delegación en Arroyito. Y durante los últimos dos años, junto a mi marido, hemos salido subcampeones de cuarteto, la cual es una disciplina que se ha incorporado y es considerada parte del folklore cordobés. La academia está llena de trofeos, y hay muchos que están guardados porque ya no entran”, cuenta entre risas.

Pero más allá de los logros, uno de los hitos fue la organización de su propio certamen. El encuentro de folklore y malambo que realizan en Río Ceballos reunió, en su quinta edición -en 2025-, a más de mil bailarines sobre el escenario. Detrás de ese número hay meses de trabajo en conjunto: gestión de jurados, convocatorias, logística y coordinación. “No es solo el día del evento -explica la bailarina-. Empezamos a trabajar desde enero”.

Bases firmes, progreso sostenido

El crecimiento también trajo nuevos desafíos. Sostenerse implica un esfuerzo económico constante: vestuarios, viajes, traslados. “Se utilizan muchos metros de tela y los trajes son muy caros, las botas también. Entonces hacemos peñas, rifas, ventas, lo que haga falta”, indica Mónica. Mientras tanto y al fragor de ese proceso, el grupo se consolida como comunidad: familias, docentes y alumnos trabajan en conjunto para que cada objetivo sea posible.

A su vez, el ballet también fue parte de escenarios compartidos con artistas reconocidos del folklore argentino. Participaron como soporte en presentaciones de figuras como el Chaqueño Palavecino, Rally Barrionuevo y Peteco Carabajal. “Una de nuestras parejas fue invitada por ‘Peteco’ hace un par de años a participar de una de las zambas que tocó en su última visita a nuestra ciudad. Los bailarines no tienen el mismo reconocimiento que los cantantes, pero son los que abren el camino”, valora Peralta.

Con 21 años de historia, Proyectando Sueños no se detiene. La academia cerró el año con una gran gala anual, que funcionó como cierre de ciclo, y además se encuentra desarrollando un nuevo objetivo: un encuentro multidisciplinario previsto para 2026, pensado para integrar todas las áreas de la academia.

“Queremos seguir invitando a bailarines varones y mujeres con conocimiento pero con ganas de desarrollarse y potenciarse. La idea es seguir formando talentos”, comenta Mónica. 

En paralelo, el calendario no les dio respiro. El verano fue la temporada alta de festivales y eso mantuvo activo al conjunto incluso cuando la academia redujo su ritmo. En esta línea, la directora subraya: “El folklore no se toma vacaciones”.
En ese equilibrio entre tradición y cambio, entre esfuerzo y vocación, el proyecto sigue en ascenso y en ese recorrido, la idea inicial sigue intacta: proyectar sueños, incluso cuando el escenario es incierto.


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