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Colaboración:

Martín Campos y Joaquín Cortés Funes

5to Año, Instituto Milenio Villa Allende

Ticiano Bernardi y Lautaro Pérez

5to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio


Cada día más personas apuestan por sus propios emprendimientos, ya sea para generar ingresos o para perseguir una pasión. No son pocos los espacios en los que se pueden encontrar los emprendedores, como en ferias o capacitaciones.

Sin embargo, hay una nueva forma de reunir a aquellos que deciden animarse a más. María de los Angeles Chaves, más conocida como Tati Chaves, docente y emprendedora, organiza una merienda mensual para que mujeres que tengan un proyecto en marcha o incluso sólo la idea, puedan juntarse y conocerse.

Este espacio surgió de manera espontánea, durante el festejo de cumpleaños de Tati. La docente quería que sus seres cercanos se conocieran entre sí, pero sin darse cuenta juntó a un grupo de mujeres con fuertes iniciativas que las llevaban a ser emprendedoras.

“Todas las que estaban ahí habían creado algo por su cuenta, poniéndole mucha pasión a lo que hacían y buscaban expresar sus intereses”, relató Chaves. De esta manera, decidieron que las meriendas debían ser mensuales, para tener un espacio de encuentro donde pudieran hablar de temas en común.

Tati Chaves es vecina del Talar de Mendiolaza y abrió este espacio con el objetivo de que mujeres emprendedoras se encuentren.


Las meriendas emprendedoras se llevan a cabo a fines de cada mes en “La Rosa Multiespacio”, una casa de té ubicada en El Talar de Mendiolaza de 17 a 19 horas. Las fechas nunca son fijas, es decir que se organizan grupalmente para realizarlas en el día más conveniente para la mayoría. Para este año, existe la probabilidad de que se realicen en otro lugar a confirmar.

El grupo está conformado por 20 participantes, pero las puertas siempre están abiertas para quien quiera sumarse. Las jornadas se dividen en dos módulos, en el primero cada una cuenta los avances de su emprendimiento mes a mes, y en el segundo una de ellas se convierte en oradora para hacer hincapié en algún tema que consideren importante.

Durante cada reunión, se dan técnicas y ejercicios prácticos que ayudan a cada una de ellas a avanzar en sus proyectos con más seguridad, formación y herramientas. Para saber más, El Milenio dialogó con Tati.

Quien este interesada puede comunicarse al Instagram @meriendas.emprendedoras o al teléfono 351-3732050


El Milenio: ¿Qué temas se abordan en las meriendas?

Tati Chaves: Abordamos temas que tengan que ver con el desarrollo del emprendimiento de cada participante. Por lo general todas tenemos muchas actividades además del proyecto propio, entonces las tareas que realizamos en los emprendimientos van enlazadas a los otros roles que cumplimos en nuestra vida diaria.

También abordamos todos los temas que tienen que ver con la manera de gestionar cada uno de los proyectos, en las meriendas se trata de que presenten lo que hacen. Así van surgiendo temas como cuánto tiempo y pruebas le llevo a una desarrollar su producto.

Además, es importante siempre hablar de la motivación con la que llevan adelante cada uno de sus días. Ser emprendedora lleva a estar autogestionada, tener motivación propia y un objetivo por el cual hacer esa actividad.

EM: ¿Cuál es tu formación para realizar estas actividades?

TC: Creo que fundamentalmente es ser emprendedora, hace más de diez años que realizo emprendimientos de distinta índole. Además, soy docente y eso me ayudó a tomar este rol de coordinadora.

En mi trayectoria he cometido errores, pero eso me dio la experiencia suficiente para entender por donde no hay que ir y por donde sí. Me ayudó a ver qué asuntos hay que atender primero, cómo mantener el equilibrio entre las actividades y cómo tener un emprendimiento productivo.

Considero  que todas esas experiencias han sido lo que me ayudo a estar en este lugar. Tengo ganas de conectar emprendedoras y brindarles herramientas y un buen momento en el cual se puedan relajar.

Los encuentros se realizan a fin de cada mes.


“Esto nos permite crecer en conjunto, aprender de lo diferente, de las distintas ideas, de las gestiones de cada una y de las etapas de crecimiento dentro de un emprendimiento”.

EM: ¿Cómo surgió tu idea de hablar sobre esto?

TC: Fue espontáneo, creo que no están de más los espacios de encuentro para emprendedores y emprendedoras. Si bien vienen creciendo en este último tiempo, creo que mientras más oportunidades tengamos para formarnos, apoyarnos y hablar de lo que nos pasa, va a ser mejor.

Particularmente en el caso de las mujeres emprendedoras, que tenemos una manera de ver la vida muy distinta por el rol que ocupamos culturalmente. Escucharnos entre nosotras hace que nos sintamos más acompañadas y nos da nuevas ideas, ayuda a salir a algunas del atascamiento.

EM: ¿Cuál es el objetivo de tu actividad?

TC: Crecer en conjunto, aprender de lo diferente, de las distintas ideas, de las gestiones de cada una y de las etapas de crecimiento dentro de un emprendimiento. Quiero crear una red, que sepan que cuentan con otra persona que las va a ayudar a difundir su emprendimiento.  

Creo que en esta red está el valor de verse en el otro, de poder reflejarse y de ahí acompañarse, desafiarse en conjunto, animarse y motivarse. Es aprender continuamente y al mismo tiempo sentirse fuerte y acompañada por contar con el apoyo y la presencia de otras mujeres que se arriesgan a lo mismo.

EM: ¿Por qué las meriendas son solo para mujeres?

TC: Porque esto de “juntarse a tomar el té” es algo que surge más como una característica femenina. Desde juntarse a hablar hay grandes diferencias, las mujeres necesitamos muchas más palabras para decir una idea, la misma idea que un hombre por ahí puede expresar más brevemente.

El grupo está abierto para cualquier mujer emprendedora que desee sumarse.


“Ser emprendedora lleva a estar autogestionada, tener motivación propia y un objetivo por el cual hacer esa actividad”.

Esto también tiene que ver con la manera en la que gestionamos nuestros emprendimientos, a nivel emocional. Los hombres son más directos, prefieren resolver sin necesitar explicar tanto y gestión las emociones de otra manera. En cambio, las mujeres somos bastante emocionales, encontramos en la charla esa posibilidad de fluir mejor, de destrabar  lo emocional y compartir. Por estas diferencias es que por ahora, las meriendas son sólo para mujeres.

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