30 mayo, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

El periódico, del aula a la calle

Si rastreamos los orígenes del periódico hasta dar con su idea primigenia, nos encontramos con una charla de profes en el recreo de un joven Instituto Educativo Nuevo Milenio. En escena aparecen Mabel Tula, Mariano Marucco y Eloisa Johnson, docentes vinculados a las áreas de Lengua y Comunicación, que se preguntaron cómo podían mostrar el trabajo de sus estudiantes a la comunidad.

Recuerdo que fue Mabel quien dijo que, dada la especialidad del cole, qué valioso sería poder compartir eso tan importante que para nosotros es la buena comunicación en una revista o periódico”, cuenta el profe Marucco.

Aunque la idea quedó como un sueño, el impulso de publicar siguió creciendo. “Se empezó a armar algo de a poco, sumando pequeños folletos, afiches que diseñaban los chicos, entrevistas, etc., hasta que decidimos hacer el primer diario”, recapitula la profe Elo.

En ese momento, ninguno imaginaba que El Milenio acabaría convirtiéndose en “una nueva y necesaria voz dentro de Sierras Chicas”, siguiendo las palabras de Marucco, con radio digital y portal web incluidos. 

Para mí fue cumplir un sueño laboral”, confiesa Mabel. “Desde mi primera tesis a los 20 años, siempre quise trabajar en la escuela, con jóvenes y en un medio; utilizar los medios de comunicación como herramientas educativas para nivel secundario”, amplía.


Y aunque admite que no se lo imaginaba “ni en sus mayores sueños”, Tula reconoce con orgullo que hoy en día “El Milenio es un instrumento indispensable para la comunidad de Sierras Chicas”, que, al mismo tiempo, “enseña a los chicos a conocerla, involucrarse y participar como ciudadanos”. 

Sin los estudiantes, el periódico no existe. Eso creo que también es lo que lo hace ser un medio de comunicación real y, sobre todo, confiable”, remata la docente e impulsora.

¿Y? ¿Sostenemos el papel o nos relajamos con la web?

En la era de lo digital, muchas veces se cuestiona la continuidad del formato impreso. Como señala la profesora Mabel Tula, los estudiantes de cuarto año que llegan a la pasantía muchas veces ni siquiera han tenido un diario en sus manos. 

Sin embargo, muchos, como el profe Mariano Marucco, se reconocen defensores “de la vieja escuela”. “Yo necesito el papel, sentirlo en mis manos, olerlo. Soy fan de los libros y me es imposible leer en pantalla. Para mí, aunque sea una tirada chica, es importante sostener el papel”, confiesa.



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