27 junio, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Río Ceballos: Fausto Agüero, a puro galope

Con apenas 18 años, Fausto Agüero se consagró bicampeón del Corral de Aparte junto a su caballo Entrerriano Trapiche, consolidándose como una de las jóvenes promesas de estas disciplinas ecuestres. A la vez, apunta a crecer en el exigente Freno de Oro, la competencia más importante de la raza criolla.

Por: Tomás Fornoni y Francisco Cuervo 4° IENM – Ariadna Duarte, Miranda García y Josefina Ércole 4° IMVA.


Fausto Agüero tiene 18 años, vive en Río Ceballos y ya logró algo que pocos jinetes pueden mostrar a tan corta edad: consagrarse bicampeón del Corral de Aparte en la categoría A. Su nombre volvió a quedar en lo más alto de la competencia durante la edición 2026, realizada en la Sociedad Rural de Jesús María, junto a su caballo Entrerriano Trapiche.

Aunque hoy es uno de los jóvenes referentes de estas disciplinas, Agüero comentó que su vínculo con los equinos comenzó de manera natural. “Desde chico vivo en el campo, siempre tuve caballos”, contó. Sin embargo, su acercamiento específico a la raza criolla (famosa por su enorme resistencia y  su agilidad para el trabajo de campo) llegó durante la pandemia, cuando su familia le aconsejó ir con alguien que que los entrenaba, para así tener una actividad diferente para hacer fuera de casa. 

Poco después llegó la primera competencia y fue justamente ese entrenador, Fernando Aguirre, quien lo impulsó a probar suerte en las pistas. “Me empujó a competir y como me fue bien, y soy muy competitivo, veía que me podía ir bien en eso, entonces empecé a meterle ganas”, explicó.

Con el paso de los años, Aguirre se transformó en su principal referente. Al respecto, destacó: “Fue quien me enseñó todo lo que sé y lo admiro por la constancia, el profesionalismo y la docencia que tiene y transmite”.

Más allá de los resultados deportivos, Agüero aseguró que los caballos también le dejaron aprendizajes personales. “Me enseñaron que hay que ser perseverante, constante, atento y, sobre todo, que si a uno le gusta algo y tiene una meta, no debe frenar hasta lograrlo, porque todo es posible”, sostuvo.

Numerosos factores

El Corral de Aparte es una prueba funcional que evalúa el instinto vaquero, la habilidad natural y el nivel de adiestramiento del caballo criollo en contacto directo con el ganado. La competencia se desarrolla dentro de un corral especialmente preparado y pone a prueba tanto al caballo como al jinete. “Se caracteriza porque tiene que ser un caballo cien por ciento vaquero, si no, no podés ni empezar a competir”, explicó Agüero.

La prueba combina distintas etapas. En primer lugar, el jinete debe separar un vacuno determinado del resto y mantenerlo aislado mediante maniobras rápidas y precisas. Luego llega la denominada “apretada”, donde el caballo debe dominar al animal contra la quincha utilizando fuerza, velocidad y control. Durante toda la competencia se evalúan aspectos tales como la reacción del caballo frente al ganado, la calidad de los movimientos, la potencia y la capacidad para mantenerse siempre en control de la situación.

Para Agüero, el éxito no depende únicamente de la técnica. En esta línea, señaló que “la habilidad y el vínculo van de la mano, porque podés tener mucha habilidad entre los dos, pero si no tenés vínculo es imposible”.

Esa relación es precisamente uno de los puntos más fuertes que construyó junto a su equino. “Convivo con él todos los días, desde la mañana hasta la noche”, contó. Así, la preparación también requiere tiempo y disciplina. Entre 90 y 120 días antes de una competencia comienza un trabajo específico de acondicionamiento físico. 

“Durante un mes lo troto para darle aire y estado físico y  después empiezo a entrenar”, explicó. Las rutinas incluyen largas sesiones de trote que aumentan progresivamente en intensidad. A la hora de competir, la conexión entre ambos vuelve a ser fundamental.

“Con el trabajo del día a día vos conocés al caballo y dentro de la prueba hay que intentar hacer lo mismo que en casa, entrenando para que nada salga raro ni ocurran imprevistos”, comentó. Para Agûero, el momento de ingresar al corral está lleno de emociones: “Se siente mucha adrenalina, conexión con el animal y felicidad de poder estar presente en una competencia”, describió.

Sin embargo, reconoció que también existen momentos de tensión “sobre todo si sos el último en entrar y sabés cuántos puntos tenés que hacer para ganarle a los demás” – explicó-. “Es una competencia que depende de muchos factores: cuatro vacas, un caballo y una persona. Siempre ocurren cosas nuevas, nada es repetitivo y te pone la piel de gallina escuchar a la gente gritar”, expresó respecto a lo que tiene de especial esta disciplina. 

El desafío del Freno de Oro

Si el Corral de Aparte exige precisión y capacidad vaquera, el Freno de Oro representa un desafío todavía mayor. Considerada la competencia funcional más importante de la raza criolla, esta prueba reúne a los mejores ejemplares y jinetes de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay. 

A diferencia del Corral de Aparte, el Freno de Oro no evalúa solamente el trabajo con ganado, sino también la morfología y múltiples pruebas funcionales. En 2026 Agûero logró cumplir uno de sus grandes objetivos al clasificar a la final nacional disputada en Palermo. “Fue un sueño, porque desde que empecé lo veía muy lejano y tuve la suerte de llevar tres caballos y clasificar los tres”, recordó.

No obstante, la experiencia también le mostró el nivel de exigencia que tiene la disciplina. “Me fue mal, quedé puesto 46”, reconoció sobre la experiencia. Lejos de desanimarse, tomó ese resultado como motor para seguir creciendo. 

Por eso, hoy concentra gran parte de su energía en seguir avanzando dentro de esta competencia. “Le dedico más energía al Freno de Oro porque lleva mucho más tiempo entrenar un caballo para eso”, explicó.

Entre los aspectos que considera necesario mejorar aparece uno que va más allá de la técnica. “Tengo que trabajar en no enojarme cuando compito y seguir adelante como vengo día a día”, admitió. Agüero ya piensa en su próximo objetivo: volver a clasificar a Palermo. “Mi meta es volver a clasificar y seguir disfrutando de esto”, concluyó.


Descubre más desde El Milenio

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde El Milenio

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo