fbpx

Suscribite

Introduce tu correo electrónico para suscribirte y recibir avisos de nuevas entradas.

29 octubre, 2020

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Evelyn Luque y “la Fábrica donde surgen las Emociones”

Evelyn Luque es una de las pocas ceramistas de Río Ceballos que produce en cantidad y para todo el país. A ella le gusta utilizar diversos tipos de técnicas y gamas de colores en productos de uso cotidiano.

Por Valentina Oliva y Victoria Greco

4to Año. Instituto Educativo Nuevo Milenio


¿Encontraste algún error? Avísanos


El Milenio: ¿Cómo le llegó esa pasión por este arte?

Evelyn Luque: Esta pasión la descubrí de grande. Surge intentando ayudar a una amiga que estaba pasando por un mal momento personal, entonces, para que ella salga de su casa la invité a un taller de cerámica que estaba cerca de la mía y que era en un garaje. Empezamos a asistir durante un mes, una clase por semana, es decir, cuatro semanas, y después, esta profe se enamoró y se fue a otra localidad, entonces cerró el taller. Pero ella me dijo que veía esa veta artística en mí y yo no la había descubierto todavía, por lo que heredé algunos moldes y otras cosas.

Es ahí como empecé a investigar, donde intenté hacer cosas y vi que lo que yo hacía gustaba. Eso es lo que me motivó a seguir indagando, estudiar e invertir, hasta que armé mi tallercito que se encontraba en casa en su momento.

EM: ¿Por qué su emprendimiento se llama “Fábrica de Emociones”?

EL: La “Fábrica de Emociones” surge de una canción que se llama “Los sueños” del grupo musical “Chambao”. Esta canción te invita descubrirte o redescubrirte o luchar y trabajar por lo que quieres, por tus sueños, y a medida que fuí vivenciando esto del contacto con la arcilla, que realmente fue algo nuevo para mí, entendí que justamente es una fábrica de emociones donde juegan perfectamente la calma, el entusiasmo, la alegría, la tristeza, las expectativas, la frustración; y como nosotros somos seres emocionales, todo trabajo que esté hecho a mano se plasma ahí, con todas las emociones de la persona que lo hace, y lo más lindo de todo este proceso, es la emoción que le genera a esa persona que recibe esto, que está hecho a mano.


“Es una fábrica de emociones donde juegan perfectamente la calma, el entusiasmo, la alegría, la tristeza, las expectativas, la frustración”.


EM: ¿Cómo elige la pieza que va trabajar?

EL: Cada pieza surge de un proyecto, es decir primero se planifica, por ejemplo, planifico hacer un juego de té y a partir de eso, se elaboran.

EM: ¿Existe la inspiración previa?

EL: Yo creo que la inspiración es libre y aparece cuando uno menos lo espera, y justamente, como este trabajo es muy emocional, a veces la inspiración está y otras no, entonces espero que venga solita.

EM: ¿Utiliza todas las técnicas de la cerámica o prefiere alguna en particular?

EL: Me inclino más por las técnicas que me permiten jugar con los diferentes tipos de colores.

EM: ¿Hace productos en cantidad y con moldes?

EL: Trabajo por mayor y por menor. El por mayor no lo tomo con pedidos a gran escala ya que las piezas están hechas de manera individual, yo las voy pintando una por una y todas son diferentes, por eso no se pueden hacer pedidos como si fuese una industria.



EM: ¿Dónde y cómo comercializa sus cerámicas?

EL: Comercializo a través de las redes, más que nada por Instagram (@fabrica_de_emociones), de ahí vienen la mayoría de mis clientes y después por boca en boca.

Mis piezas viajan por muchas partes como La Rioja, Jujuy, Catamarca, Comodoro Rivadavia, el interior de Córdoba, Villa Gesell, entre otras localidades.

EM: ¿Usted enseña este arte?

EL: Enseñé durante cuatro años y medio cerámica en mi taller, hasta que empezó la cuarentena.

Considero que este arte se comparte, desde el momento en el que te cuento o te enseño cómo se hace y también, cuando te vendo o te regalo una pieza, ya estoy compartiendo ese arte.



EM: Para finalizar. ¿Trabajar con las manos para moldear y pintar puede ser terapéutico?

EL: Es terapéutico desde todos los sentidos, como, por ejemplo, desde lo físico me ha pasado de personas que manifiestan dolores en las manos o en las muñecas y a medida que fueron vivenciando el taller sus dolores se atenuaron. Desde lo emocional también he tenido personas que han sufrido pérdidas y buscan un espacio para poder desahogar esa pena.                   

Estos talleres ayudan a lidiar con lo rutinario y también, son un gran estimulador de autoestima. Hay personas que han llegado al taller diciendo que no son capaces de hacer nada manual y sin embargo, se dieron cuenta que son capaces de hacer cosas hermosas.