13 junio, 2026

El Milenio

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Vir Molina: “La pastelería es compartir momentos lindos”

La pastelera autodidacta transformó su pasión en un negocio. A través de su casa de té y enseñanzas online, logró adquirir la experiencia necesaria para conectar emocionalmente y fomentar el aprendizaje en repostería. Hoy por hoy, administra una exitosa academia en el corazón de Sierras Chicas.

EMPRENDEDORES

  • Por: Lucila Policicchio y Luna Conte (IENM); Brunella Lorenzatti y Martina Morales (IMVA).

Vir Molina comenzó a incursionar en la pastelería junto a su hermana, horneando pastafrolas y magdalenas para vender en conjunto. Tiempo después, antes de su primer embarazo y a raíz de un robo, Vir renunció a su trabajo de entonces —una tienda de ropa— y comenzó a hacer tortas gratuitas para sus familiares. 

Gracias al  boca en boca, vecinas y amigas empezaron a encargarle sus creaciones, lo que la motivó a especializarse y estudiar más sobre el tema. Así, decidió formarse en la academia de cocina Celia para mejorar en su vocación. En esta línea, afirmó: “La pastelería es un continuo aprendizaje”.

Más adelante, comenzó a trabajar en un call center mientras seguía involucrada en la gastronomía desde casa, con un volumen de pedidos que no dejaba de crecer. No fue hasta los siete meses de su segundo embarazo, cuando finalmente se aventuró y abrió una casa de té en Mendiolaza.

De esta manera, comenzó a ganar reconocimiento como “la pastelera de El Talar”. “Fue un paso importante para mí; me permitió adquirir experiencia en atención al público y forjar una reputación”, valoró.

No obstante, a raíz de la pandemia, se vio obligada a cerrar temporalmente su emprendimiento, lo que, lejos de desanimarla, la llevó a enfocarse en la entrega de tortas los fines de semana desde su casa. 


Así, descubrió que esa modalidad era más rentable económicamente y le permitía un mejor equilibrio entre su vida personal y laboral. Según contó,  fue un “clic” mental que la impulsó a impartir clases y ofrecer talleres en línea, centrándose en la enseñanza y en la creación de pasteles decorados.

“Todo esto siempre con el apoyo de mi marido y mis hijos, que estuvieron acompañándome en esta locura hermosa. Incluso les decía, medio en broma y medio en serio, que no me den alas, porque vuelo”, rememoró.

Y sumó: “Me animan constantemente a asumir nuevos retos, son mi motivación e inspiración. Mi negocio también es un proyecto familiar y mi hija incluso muestra interés en convertirse en pastelera”.

Actualmente, la emprendedora congrega más de 22 mil seguidores solo en Instagram y una academia de pastelería en medio de la ciudad de Villa Allende que cuenta con múltiples propuestas que se llenan con cada convocatoria. En este sentido, destacó: “la pastelería es compartir momentos lindos”. 

Además, para septiembre de este año, organizó un workshop de la mano de Javier Azocar, fundador de Luma’s Cake, una marca francesa. El objetivo es promover el aprendizaje de diversas técnicas. 


El Milenio: ¿Cómo describís tu filosofía de enseñanza y el ambiente de la academia?

Vir Molina: Enfatizo en un estilo de enseñanza cálido y accesible, contrastándolo con la frialdad que suele percibirse en la educación culinaria tradicional. Intento fomentar un sentimiento de cercanía y ánimo, diciéndoles a los estudiantes: “pueden hacerlo” y “crean en el proceso”. El esquema de color rosa de la academia no solo tiene una finalidad estética, sino que busca crear un ambiente acogedor y emocionalmente resonante, reflejando mi convicción de que la repostería conecta con las personas a través de eventos alegres. El rosa tiene un significado especial, es un color que transmite mucha calidad, mucha cercanía, mucho amor, sentimientos que busco que se lleven todos los que vienen a la academia.

EM: ¿Cuál es la importancia de la repostería decorada para vos?

VM: Me centro en la repostería decorada porque la considero más que comida; se trata de crear “mini obras de arte comestibles”. Me resulta más rentable que la repostería tradicional y creo que ofrece un buen equilibrio, especialmente para quienes tienen poco tiempo. Este enfoque me permite combinar mis habilidades artísticas con mi pasión, organizando eventos que celebran la felicidad y la conexión.


EM: ¿Cómo abordás el aprendizaje continuo y la actualización en el mundo de la pastelería?

VM: Me dedico al aprendizaje constante y a la superación personal. Inicialmente estudié en Celia y continúo tomando cursos en línea con profesionales de todo el mundo, incluso de países como China. Busco activamente nuevas técnicas, incluso si no son comercialmente viables de inmediato, porque me apasiona ampliar mis conocimientos y habilidades.

EM: ¿Qué importancia le das a las redes sociales y a las plataformas en línea para tu negocio?

VM: Las redes sociales son fundamentales para mi negocio, ya que me permiten llegar a un público más amplio, más allá de mi localidad, y conectar con estudiantes de otras provincias e incluso del extranjero. Plataformas como Instagram son mi principal canal para compartir mi trabajo, ofrecer consejos gratuitos, mostrar mis habilidades y animar a la gente a tomar mis cursos pagos. También ofrezco libros electrónicos para quienes no pueden asistir a clases presenciales, reconociendo la importancia de la accesibilidad en línea.


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