La Cooperativa de Agua de Oro y Sierras Chicas cumplió recientemente 70 años. María de Los Ángeles Elisabetta, ingeniera química que realiza los análisis micro-biológicos en la institución, dialogó con El Milenio sobre el presente y futuro de la misma.

Por Malen Paiva y Sofía Stauber

4to Año. Instituto Educativo Nuevo Milenio


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La Cooperativa de Obras, Servicios Públicos, Sociales y Desarrollo Regional, de Agua de Oro y Sierras Chicas Ltda. – por aquel entonces, Cooperativa Ltda. de Agua y Energía – fue fundada un 18 de diciembre de 1949 y nació por iniciativa, el compromiso y la empatía de Ernesto Capisano junto a un grupo de vecinos que respondieron a la necesidad de los habitantes del pueblo de disponer de los servicios básicos de energía y agua potable. Con el tiempo fue sumando sepelios e Internet, también a las poblaciones vecinas de El Manzano y Villa Cerro Azul.

Vale contar, que antes de la existencia de la misma, por la ausencia del Estado y el sector privado, el servicio de luz y agua era prestado por los loteadores, brindando sólo cuatro horas de luz, de 20 a 24 horas. Por lo que era común que de vez en cuando se rompiera el motor, y quedaran todos a oscuras.



Posteriormente a su fundación, Don Manuel de La Plaza propuso solicitar a la Epec el servicio de energía en forma permanente. A la mencionada empresa en principio, no le interesó la solicitud, debido a que la población era relativamente pequeña y, por lo tanto, no rentable. Aun así, en las tratativas, se acordó que el pueblo hiciera por su cuenta las redes de media y baja tensión, para luego interconectarse a la red de la empresa provincial.

Recién el 1 de enero de 1955, la Cooperativa comenzó a proveer luz de forma permanente. Y en 1956 se colocó un equipo eléctrico para bombeo de agua, mejorando así la calidad de vida de la población. También, se pudo hacer un convenio con la Cooperativa de La Granja, en la que ambas comparten las líneas de mediana tensión.

Enfrentarse al futuro de la región

En diálogo con El Milenio, y a 70 años de aquella decisión vecinal, María de Los Ángeles Elisabetta, ingeniera química que realiza los análisis microbiológicos en la institución, respondió algunas preguntas sobre el presente y futuro de la Cooperativa.


“Una empresa en la que los dueños son todos los habitantes del pueblo”.


El Milenio: ¿Cuáles son los problemas más importantes con los que se enfrentan actualmente?

Ángeles Elisabetta: Desde mi área, que es la que conozco, puedo decir que un problema importante es poder mantener el agua en buenas condiciones, como la que tenemos hoy en día, debido a que ésta se capta en la zona de Candonga donde es factible que se hagan loteos en un futuro, y si construyen viviendas en esa región, el agua posiblemente se va a poder contaminar.

EM: ¿Cómo se están organizando para trabajar con la pandemia?

ÁE: Se organizan por turnos, la parte administrativa va rotando, trabajan menos horas durante la mañana, y el sector de empleados que salen a la calle también hace turnos rotativos y menos horas.

EM: Sabemos la Cooperativa fue afectada por las inundaciones del 2015. ¿Puede contarnos alguna anécdota de la situación vivida?

ÁE: Sí, recuerdo que, durante las inundaciones del 2015, particularmente el servicio de agua se suspendió por causa de la crecida. Se cortaron caños que atravesaban el río, por lo cual, en la zona de Cerro Azul se vio interrumpido el suministro, y en el resto también, porqué el caño que abastece a la Cooperativa viene bajo tierra, por lo tanto, hubo un tiempo que dejó sin agua a todo el pueblo.

EM: Finalmente. ¿Cuál considera que es el rol de la Cooperativa en la sociedad de Agua de Oro?

AE: Promover el desarrollo local brindando los servicios públicos a través de una empresa en la que los dueños son todos los habitantes del pueblo.