Para la fotógrafa de eventos Mónica Corral, la espontaneidad es la clave de su sello personal. Su estética se aleja de la pose, elemento recurrente de las imágenes protocolares, buscando captar el sentimiento genuino que transmite un momento, un lugar o una persona.

Colaboración: Santino Parodi y Celeste Gotta Corral

5to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio


En el último siglo, la fotografía se ha convertido en el medio por excelencia para preservar los momentos valiosos del inexorable paso del tiempo y la fragilidad de nuestra memoria. Una actividad que la mayoría ejercita cotidianamente y sin mucha reflexión, otros la han elevado, mediante técnica, estética y pasión, al nivel de profesión y vocación. Tal es el caso de Mónica Corral, fotógrafa y vecina de Mendiolaza.

“Desde chiquita me gusta sacar fotografías. Siempre pedía prestada la máquina de fotos a quien tuviera, así fueran vecinos, amigos o familiares. Lo cierto es que nosotros no podíamos tener una cámara en ese momento. Además, eran a rollo, o sea que sí o sí había que sacar bien la foto, porque si salía mal, no había vuelta atrás, y no tenías una cantidad ilimitada de intentos, como ahora, que podés borrarla y hacerla de nuevo en un segundo”, rememoró Corral.

Su afición por cazar momentos se fue afianzando a medida que estudió el uso de la cámara, delineando su interés por los rostros, los movimientos espontáneos, los paisajes que se dibujan en el horizonte o los pequeños detalles de un salón. Con el tiempo, esta pasión por la imagen fue convirtiéndose en su trabajo. Así, eventos sociales como casamientos, aniversarios, fiestas de quince, cumpleaños, homenajes y egresos, se convirtieron en su campo de acción por excelencia.


Mónica combina su vocación como fotógrafa con el diseño de indumentaria, otra de sus aficiones.


A pesar del avance incesante de la tecnología, Corral considera que la fotografía profesional aún tiene su vigencia frente a la enorme cantidad de cámaras y pequeños lentes incrustados en los dispositivos móviles que filman en HD, sacan fotos, ponen filtros, envejecen, rejuvenecen y un sinfín de opciones más. Porque al momento de elegir entre disfrutar el momento y guardar un recuerdo, la mayoría de sus clientes suelen delegarle la segunda tarea.

“A los que me llaman, siempre les explico que no me dedico a hacer la clásica fotografía protocolar de todos los eventos, la mesa redonda con la quinceañera paradita en el medio, la familia de gala bien prolija con su hijo recién egresado, el matrimonio de la mano con cada grupito de invitados. No, mi trabajo es más espontáneo y eso me ha traído muchos clientes. Yo no busco la pose, trato de capturar los momentos reales que comparten las personas entre ellas, esa charla cómplice en la mesa o esa expresión de sorpresa ante un regalo”, explicó la

Lo espontáneo como sello personal


Para Mónica Corral, la fotografía profesional de eventos no pierde vigencia ante la expansión de las cámaras, porque al momento de elegir entre disfrutar el momento y guardar un recuerdo, la mayoría de sus clientes suelen delegarle la segunda tarea.


Tomar la fotografía como un modo de expresión personal de lo que se puede ver y sentir durante un evento festivo, como ese instrumento para captar un instante representativo de las emociones que se viven, fueron las decisiones que llevaron a Mónica Corral a posicionarse en un lugar diferente en el campo de la fotografía de eventos.

El uso del sepia o del blanco y negro son algunas de sus herramientas para representar esa premisa, pero más allá de las elecciones estéticas y técnicas, la principal arma es ser una observadora receptiva y atenta de los momentos irrepetibles.

Muchas veces, los instantes más divertidos, emotivos o interesantes de un evento, suceden justo antes de la “foto de manual”. “Como cuando se están preparando para la foto protocolar (que también la saco): hay una alegría en decidir cómo se van a acomodar o por ahí esa incertidumbre de si van a salir “bien”, hay toda una serie de sentimientos que se ponen en juego en esos momentos, de parte de los retratados y también de quien saca la fotografía. La mayoría de mis imágenes son así, espontáneas, de ese momento previo en el cual se están preparando para la foto”, explicó.

Corral combina la búsqueda del instante preciso, como lo llamaba Cartier-Bresson, con la tarea exhaustiva de documentar todo lo que puede caer en el olvido. De esta manera, lo espontáneo forma parte de su propuesta visual, tanto como los detalles. “Siempre le saco a las comidas, a los platos, a las tortas, a las mesas. Capto todo, porque después pasa el tiempo y uno se pregunta ¿qué comimos en nuestro casamiento?”, apuntó.

En definitiva, para esta fotógrafa, las risas imprevistas trasmiten más que aquellas sonrisas forzadas que aprietan los dientes esperando el flash, o bien, son más valiosas las miradas que se sorprenden al ver la decoración de un salón, que aquellas que miran incómodas directamente a la cámara. “Me gusta lo espontáneo, sin pose. De todos modos, cuido mucho el momento”, aseveró y finalizó:“Trato de expresar ese sentimiento único e irrepetible que transmiten el instante, el lugar y las personas”.

¿Tecnología o habilidad?

Muchos se preguntan si una buena cámara se traduce en una buena fotografía. Al momento de saber qué pesa más en una toma, si la tecnología o la habilidad del fotógrafo, Mónica Corral consideró que se trata de un “50 y 50”. “Podés tener una cámara de última generación, pero si no la dominás, es lo mismo que sacar con una básica. Entonces también depende de cómo se maneja el equipo. Se puede ser un excelentísimo fotógrafo con una cámara profesional básica o una semi-profesional”, opinó.

“Hay un fotógrafo que le saca fotos a las constelaciones, que ha recibido premios internacionales incluso, y no tiene una súper cámara, es una profesional básica. Él estudia cómo está posicionada la constelación, de este a oeste, observa dónde no hay luz, estudia el ambiente para ir a sacar la foto y todo lo que concierne a la parte técnica-óptica de la cámara. Él no es un fotógrafo profesional y tiene un equipamiento básico, eso demuestra que la habilidad también es importantísima en este oficio”, apuntó Mónica Corral.