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Colaboración:

Antonella Ramacciotti

Instituto Educativo Nuevo Milenio

Catalina Bassini y Francisco Carrasco

Instituto Milenio Villa Allende.


Frente al avance del SARS-CoV-2, hoy la única vacuna es quedarse en casa. Cuando se anunció el aislamiento, surgieron miedos y dudas de toda índole, pero los días continuaron su curso, encontrando una nueva normalidad. Mientras tanto, se liberaron libros, películas y series para ver online, cursos, talleres y actividades que siempre estuvieron ahí, esperando salir de los cajones.

En una primera instancia, según explicó la psicóloga de Mendiolaza Carolina Muñoz, lo que predominó en la sociedad fue un “efecto de shock”. “La gente no se daba cuenta qué estaba pasando, fueron unas pseudo vacaciones, incluso se tomó con un poco de entusiasmo al principio”, señaló.


Más conocimiento, mejor prevención


Luego, el tiempo transcurrió y se ingresó a una etapa de ansiedad. En este sentido, Muñoz indicó: “se disparó el miedo, la angustia, la desesperación, la incertidumbre. Parece que no vamos a soportar y queremos salir ya”. En ese marco, no quedó otra opción que “amigarse” con la situación y “tratar de vivir el día a día”, para evitar el decaimiento, la ira y la frustración.

En este sentido, Muñoz hizo hincapié en que los cambios de humor y estados de ánimo, incluso en el lapso de pocas horas, son normales. “Es una situación muy novedosa, nunca hemos vivido una cosa así. Esto es un trauma por lo imprevisto, por lo que significa y lo desestructurante”, explicó.

Asimismo, la psicóloga destacó el valor de las rutinas para mantener el bienestar mental. Es el derrumbe de estas estructuras lo que produce la “revolución emocional” que experimenta la comunidad cada día. “Todos nuestros planes y actividades habituales se derrumbaron. Recién ahora la gente empieza a encontrar actividades para organizarse nuevamente, dándole una forma a lo cotidiano”, amplió.


Dentro de la adversidad del contexto, el aislamiento nos da la oportunidad de conectar desde nuevos lugares, afirman las profesionales. Foto de archivo.


Rutina, una aliada indispensable

En consonancia con las palabras de Muñoz, Adriana Belén, psicopedagoga de la Fundación Josefina Valli de Risso, aseguró que, en lo habitual y organizado, se encuentra un “modo más seguro de mantener la calma, la cordura y el respeto mutuo”. De igual manera, afirmó que los humanos son seres “sumamente adaptativos a las situaciones cambiantes”. “Una crisis siempre es incómoda, pero también es evolutiva”, acompañó Muñoz.

Entre las recomendaciones claves para transitar mejor este periodo, ambas profesionales coinciden en que es favorable crear una nueva rutina o adaptar la anterior a la vida en cuarentena. Asimismo, puede ser útil la incorporación de más esparcimientos, aprovechando la mayor disponibilidad horaria y la estadía en el hogar.

Muñoz incorporó el concepto de “psico-higiene” para abordar la cuestión. La psicóloga comentó que el encierro puede derivar en una desorientación espacio-temporal, por lo que es importante mantener algunos hábitos. No obstante, remarcó que la “flexibilidad” también es necesaria. “En este momento no podemos plantear nada rígido y muy estático, porque todo el tiempo cambiamos de sensaciones”, expresó.


Muñoz recomendó la utilización de la tecnología para mantener el contacto con los seres queridos, sin caer en un “abuso” de ésta. Foto de archivo.


Por su parte, Belén propuso establecer tiempos regulares de descanso, alimentación e higiene personal. Además, subrayó la relevancia de continuar trabajando cuando sea posible, “de un modo de diferente y operativo, a través de las redes”. A estas sugerencias, Muñoz sumó los cambios de ropa (“no estar todo el día en pijama”) y la importancia de no caer en un uso excesivo de la tecnología.

Igualmente, ambas profesionales advirtieron sobre los peligros de la sobreinformación. En un momento como este, en que las noticias abundan y la confusión es moneda corriente, Belén acentuó el valor de las fuentes “confiables y seguras”, como las páginas gubernamentales.

En lo habitual y organizado se encuentra “un modo más seguro de mantener la calma y el respeto mutuo”. No obstante, también es clave ser flexible en las imposiciones.

Hay mucha información falsa dando vueltas. Es óptimo no estar viendo todo el tiempo noticias, ya que no lo necesitamos. Para estar enterado de los acontecimientos de la pandemia es suficiente ver televisión o leer sólo un rato”, amplió Muñoz y continuó: “tampoco está bueno meternos en una burbuja, pero recibimos información constantemente, por el celular, la televisión y la computadora. Eso puede generar mucho caos y angustia”.

El desafío de convivir en familia

No es lo mismo vivir el proceso de aislamiento individualmente, que hacerlo en convivencia con la pareja, la familia u otros grupos sociales. Carolina rescató que la soledad tiene una ventaja y es que “todo se vive internamente” y sin “fricciones”. Sin embargo, estar en familia también tiene sus aspectos positivos, si se regula la convivencia.

De entrada, hay que saber que los roces son “inevitables”. “No estamos acostumbrados a lo que estamos viviendo, a lo mejor normalmente nos vemos un ratito al día y después cada uno está con sus cosas, nos reencontramos a la tarde o en la cena. Ahora estamos todo el tiempo juntos y pueden aparecer cuestiones de irritabilidad”, dijo Muñoz.


Carolina Muñoz: “siempre una crisis es incómoda, pero también es evolutiva”. Foto de archivo.


Para transitar este contexto de la manera más armoniosa posible, “no hay reglas fijas”, reflexionó Belén, pero sí pueden “practicarse algunas actitudes”. Entre éstas, la psicopedagoga ubicó respetar los espacios de cada uno, escucharse y jugar o crear en familia.

No debemos personalizar. Tengamos en cuenta que las emociones son del otro, si está en un arranque de intolerancia, no es conmigo, sólo está apelando a los recursos que tiene para atravesar esto. Debemos darnos espacio para los enojos y después volver a encontrarnos. Se trata de ser tolerantes y no engancharse en el conflicto”, agregó Muñoz.

Además, remarcó que no es necesario realizar todas las actividades “aglutinados”, por el mero hecho de estar juntos en casa. “Es importante preservar espacios de soledad”, añadió. Finalmente, destacó la posibilidad de volver a encontrarse los unos con los otros que brinda esta situación compleja. “Es la oportunidad de conectar desde nuevos lugares”, concluyó.

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