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La región. Según la Estrategia Mundial para la Conservación de Especies, hay tres iniciativas primordiales que los zoológicos deben cumplir:  apoyar la conservación de las especies en peligro y sus ecosistemas naturales; fomentar el conocimiento científico; y estimular la conciencia pública sobre la necesidad de conservar y respetar lo señalado.

Muchos investigadores sobre la temática, afirman que sólo algunos zoológicos en Argentina logran cumplir, en forma parcial, algunas de estas premisas, incluso a veces, de manera cuestionable por la sociedad.

El debate en Córdoba sobre estos espacios se vio reactivado. Activistas, ciudadanos y políticos del Estado presentaron proyectos para acabar con el cautiverio de animales. El más conocido es el proyecto de ley “Sin-Zoo”.

Desde las Sierras Chicas, también hacen oír su voz los profesionales. En diálogo con El Milenio, sobre el proyecto de ley, Silvina Melgar -Profesora en Ciencias Biológicas y vecina de la zona-dice: “Cada uno de estos espacios debe ser sometido a consideraciones bioéticas para determinar si cumplen o no con la misión que la sociedad está demandando, ya que ante las amenazas a la biodiversidad y a la pérdida de hábitat, el rol que se espera que cumplan puede ser clave para evitar la extinción de algunas especies”.

Desde la página web de “Sin-Zoo”, que contiene los puntos del proyecto, se afirma que ningún zoológico educa bajo ningún precepto. “Para mí es demasiado categórico porque en realidad hay que revisar primero la concepción de educación, qué es educar, cuáles son los que no educan, por qué no educan. No todos los zoológicos son iguales, sobre todo los que están fuera de argentina básicamente”, afirmó Melgar.

Asimismo, podemos encontrar otras voces sobre el tema. Ricardo Suarez, biólogo y director del proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras Grandes.

Suarez explicó a El Milenio que hay otras formas de educar y concientizar en lugar de visitar animales en cautiverio.

“Hoy contamos con mucha tecnología avanzada, tenemos documentales de alta calidad, tenemos distintas formas de mirar esas cuestiones en otro formato y verlo en forma real. Los zoológicos traen a nuestra actualidad un formato de dominación sobre las especies. Si fueran en cambio, un centro de investigación para estudiarlos o de rehabilitación sin cautiverio, sería más aceptable”, acentuó el biólogo.


“Zoo Córdoba” cuestionado


En relación al zoológico de Córdoba, que es el centro del debate en la provincia, ya cumplió 100 años en el 2015, y se le cuestiona su existencia basada en la función educativa. En relación a éste, Silvina Melgar señaló:

“Hay varios aspectos que a mí entender, si están funcionando, tienen las visitas educativas donde yo he llevado a mis alumnos y que, mayor o menor impacto, tienen. Cuenta con una oferta diferente y algunas partes creo, que son útiles. Después está el centro de zoología aplicada donde realizan distintas investigaciones sobre la fauna autóctona que sería más difícil de hacer con los animales en libertad. Se les puede controlar la dieta y ver cómo reaccionan a distintos estímulos de la dieta, cosas que con el animal en libertad no tenés chances de hacerlo. Ese es un aspecto rescatable”.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la institución existen muchas aristas a revisar. Una de ellas tiene que ver con el modo de exhibición de los animales, a lo que la especialista hace alusión luego de recordar el caso de la elefanta que murió hace poco.

“Hay cosas que no me parecen educativas como es el hecho de tener grandes mamíferos en espacios inadecuados y desplegando conductas neuróticas de inadaptación al cautiverio. Vos ves un elefante que mueve la cabeza para un lado y otro, esas son conductas que provienen del encierro. Entonces, si no se puede tener animales en las condiciones adecuadas y hacer las exhibiciones con lugares enriquecidos en la cantidad de metros cuadrados suficientes,  los animales no deberían estar exhibidos”, enfatizó la profesora.


Exposición sin educación


Otro tema que se le critica al zoológico desde la comunidad, es la función de conservación que deberían cumplir estos centros de cautiverio, y puntualmente con las especies autóctonas.

“Hay dos formas de conservación, la conservación in situ y la ex situ. La primera es la conservación ideal, donde a los animales se los conserva en el área a la cual pertenecen. Permite el intercambio genético y es la forma ideal de mantener una especie. Pero, cuando ante las presiones de la pérdida del hábitat, hay especies que requieren que se las mantenga en cautiverio para poder asegurar la reproducción y evitar de esa forma su extinción, ahí sí se justificaría tener algún programa de conservación”, expresó Melgar.

Un ejemplo de ello es el programa “Cóndor”, radicado en Córdoba, utilizado para la cría y reproducción de cóndores, que funciona en varias regiones y ha logrado reintroducir y mantener la variabilidad genética en la población. Además el programa va acompañado de campañas de educación ambiental. “Cuando vemos programas como éstos, que tienen éxito y apoyo institucional, y vemos temas como el zoológico que tiene a los bichos encerrados por cuestiones egoístas y con fines de lucro, no da a mi entender”, aclaró la especialista.

Sin embargo, la educación que pretenden alcanzar los zoológicos no se ve reflejada en las generaciones más jóvenes, que no conocen  la fauna silvestre. El ejercicio de la docencia le permite a Melgar cuestionar este punto: “Por qué en la sección de grandes felinos, no encontrás ni puma ni yaguareté, que serían los felinos representativos de la región, como que no se están poniendo las pilas en eso de representar adecuadamente el área bio-geográfica que representan. Habría que poner énfasis en el animal autóctono, ya que les preguntás a los niños qué animales silvestres conocen y son muy pocos los que te pueden responder. O es muy difícil que distingan un animal autóctono de uno introducido”.


Cuando las puertas se cierran


El proyecto de ley nombrado, prevé cerrar los zoológicos por completo, evitando la exhibición que sería la principal causa que afecta a los animales.

Desde el Gobierno, en lineamiento con el proyecto, se propuso la idea de una reserva o un “e-zoo”; una especie de zoológico virtual que va tomando forma en Mendoza.

Para finalizar, Melgar aseguró: “La cuestión es: los zoológicos pueden funcionar como instituciones educativas y orientadas a la conservación ,si se hacen las cosas bien. Si el zoológico no hace las cosas bien y tienen casos como el del oso Arturo, entonces definitivamente hay que cerrarlos. Pero creo que representan una oportunidad de entrar en contacto con animales silvestres ex-situ”.

“Sin embargo, hay animales con condiciones muy precarias, no tienen lugar suficiente. Es como tener encerrada a una persona en una habitación de dos por dos”.


Tenencia ilegal


[dropcap]H[/dropcap]ablar sobre el cierre de zoológicos en Córdoba también nos hace reflexionar sobre la tenencia de animales exóticos en casas de familia y su respectivo tráfico, por supuesto, ilegal. El tráfico de animales ocupa el tercer puesto del comercio ilegal a nivel mundial y Sierras Chicas no está exenta.

“El comercio ilegal mueve millones de animales por año en el mundo. Mueven desde mariposas, que es sólo un insecto, hasta aletas de tiburones. Y Sierras Chicas no es ajena a esta ilegalidad. Aquí también hay comercio, incluso con fauna silvestre. Hay muchos tramperos de aves y cazadores de iguanas que valen mucho”, sostuvo Ricardo Suarez, biólogo de la zona.

“Un animal domesticado no va más allá del perro, el gato y la gallina o pato. Todos los demás animales no están domesticados, ni siquiera la tortuga que es algo muy común en algunos hogares e incluso las venden como animal doméstico. Es más, la caza hace a  estos animales aún más exóticos. Las posibilidades del comercio y el tráfico de estos animales aumentan a medida que las personas creen que es algo bonito y lindo, porque establecen un vínculo y le adjudican actitudes”.

La tenencia de estos seres en la zona, es muy recurrente y puede afectar el ambiente de los animales nativos. Para el biólogo, debemos ser ciudadanos más responsables y proteger nuestra propia fauna evitando tener en nuestros hogares animales exóticos.

Sin embargo, siempre hay una de cal y otra de arena. Suárez sostiene que hay especies que están reapareciendo.

“Un dato interesante es que el zorro gris ha aumentado su población gracias a que se ha evitado cazarlos. En la región del norte de Córdoba están apareciendo y estaban prácticamente extinguidos. Igual que la charata, que es un ave grande no muy conocida, ha vuelto al Cerro Colorado y al norte de las Sierras Chicas. En Río Ceballos se la puede ver actualmente, al igual que otras aves que están volviendo. Vuelven porque la zona es uno de los pocos lugares que quedan con un bosque nativo más intacto”.


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