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Por: Eugenia Bornancini y Catalina Giliberti 4° IENM – Franco Rodriguez, Nazareno Zuliani y Vicente Peroni 4° IMVA
Hay temas que, aunque forman parte de la vida, todavía se hablan en voz baja. La muerte es uno de ellos y la sexualidad, en muchos ámbitos, también. Para la psicóloga Paula Matos, la muerte gestacional o perinatal se ve atravesada por estos y continúa siendo un duelo poco visibilizado. «Creo que es un tema muy difícil de abordar socialmente porque están involucrados dos aspectos de la vida que son muy esenciales y controvertidos al mismo tiempo», explicó
La autora del libro “Mis hermanos invisibles”, explicó que la muerte gestacional refiere al fallecimiento de un bebé durante el embarazo, mientras que la pérdida perinatal comprende también los últimos meses de gestación y los primeros días de vida del recién nacido.
El texto nació a partir de una experiencia personal: la pérdida de dos embarazos. Desde allí, Matos decidió transformar ese proceso en una herramienta de acompañamiento para otras familias. El proyecto comenzó a tomar forma cuando, con un bebé de apenas tres meses, comprendió que no tendría tiempo para escribir la obra extensa que imaginaba. Entonces eligió otro camino: crear un cuento destinado a las infancias, pero con un mensaje capaz de interpelar también a los adultos.
«Yo me imaginé que mi hijo, el que hoy tiene vida y tiene casi tres años, de más grande me pregunta a mí por qué él no tiene hermanos», recordó. A partir de esa pregunta imaginaria nació la historia de un niño que descubre que sí tiene hermanos, aunque no pueda verlos. Así, el relato abre la puerta para conversar sobre la muerte, el duelo y las distintas maneras de recordar a quienes ya no están.
Para la autora, ofrecer este tipo de recursos desde la infancia permite construir una relación más natural con un tema que suele generar miedo entre los adultos. Incluso, aseguró que muchas personas encontraron en sus páginas nuevas formas de poner en palabras aquello que resulta difícil de explicar. «El relato te lleva a la comprensión de lo que es la muerte y entonces ahí el público de los adultos, que lo han leído y que tienen temor, me han dicho: ‘Qué bueno, el relato me ayudó a dejar de verla como algo malo y enfrentarla con menos temor’», relató.

Además, Matos advirtió que aún existe un importante desconocimiento sobre los derechos y las posibilidades que tienen las familias ante esta circunstancia. Desde su propia experiencia sostiene que muchas instituciones de salud todavía carecen de capacitación y recursos para acompañar estos procesos.
El Milenio: Siguiendo con los aspectos del sistema de la salud, ¿Qué cambios siguen siendo urgentes para vos?
Paula Matos: Por ejemplo, desde lo legal acá en Argentina hay una ley que es la Ley de muerte gestacional o perinatal, que a partir de la semana 22 tenés ciertos derechos si el bebé murió; pero si murió antes es como si ese bebé de repente no hubiese existido. De hecho en las instituciones cuando intervienen se llevan al bebé y si vos no decís que lo querés ver, a veces no te dan ni la posibilidad de verlo o de ponerle un nombre. Entonces, desde lo legal estaría bueno hacer cambios.
En Uruguay ya existe que las muertes gestacionales en el primer trimestre son consideradas y tenés derecho a ponerle un nombre y apellido a ese bebé, no tenés que esperar hasta la semana 22. Acá en Argentina, si sucede antes, aunque desde tu práctica lo podés nombrar, en el registro civil no podés ir y registrarlo. Cuando mi bebé murió, nosotros hicimos una ceremonia con fuego, entonces hubo una cremación en casa, no fuimos por lo legal. Si yo lo hubiera llevado a un crematorio de un cementerio, hubiera sido otro camino. Después llevamos las cenizas al río, entonces no hubo que darle explicaciones ni pedirle permiso a nadie. En lo personal vos podés hacer lo que sientas, pero ya después en otro campo no.
EM: ¿Qué prácticas o actitudes ayudan realmente a acompañar a quienes atraviesan este duelo y cuáles pueden resultar revictimizantes, incluso sin intención?
PM: Principalmente para las personas que lo atraviesen en una institución, es que haya un equipo de salud que pueda acompañar emocionalmente a la mamá y a la familia de ese bebé que ya no tiene vida, que en general es lo que no ocurre en las instituciones.
No hay un equipo especializado de salud perinatal para acompañar estos procesos. Entonces, las personas viven esta situación en general sola o con los pocos recursos que les acerquen, y yo creo que el dar información justamente es como un recurso que le estás dando a la persona para que pueda elegir cómo atravesar esa vivencia de la forma más sana o integrada posible.
También ayuda evitar algunas frases del entorno que victimizan como “hubieras hecho esto”, “la próxima seguro te sale mejor”, “esto Dios lo quiso así”. Son frases que terminan revictimizando porque la persona puede sentir una sensación de culpa.

EM:¿Cuál sentís que es el mensaje que buscas transmitir con este libro, tanto para las familias que atravesaron una pérdida como para quienes nunca vivieron una experiencia así?
PM: Hablar de la muerte y visibilizarla como parte de la vida, eso me parece que es un mensaje importante; que la muerte no siempre es como el lado oscuro, malo, y sufriente que tenemos que tratar de evitarla a toda costa, sino de que aún viviendo la muerte de cerca podemos estar conectados con un lado luminoso.
No es un túnel donde uno entra en una depresión y hay oscuridad, sí hay mucho dolor pero si estamos bien acompañados, informados, podemos decidir hacerlo de una manera más suave a todo ese proceso.
Me gustaría que la gente viva esos procesos con más liviandad o con más valentía. Sino, la muerte puede ser muy traumática. Puede pasar que después tenemos 60 y estamos haciendo un duelo de cuando tuvimos un bebé a los 30. Entonces, también busco dar visibilidad a la muerte gestacional para incluir en el sistema familiar a todos esos seres que ya no están en este plano, pero que están en el plano invisible y forman parte de nosotros. Nuestro árbol genealógico si lo imaginamos, es mucho más amplio que los integrantes que están en cuerpo físico, y tomar conciencia de ese campo también nos fortalece mucho, somos más. Cada vez que traemos esto de que hubo una pérdida y lo podemos nombrar, ayuda mucho al sistema familiar a fortalecerse.
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