CULTURA
- Por: Santiago Suárez y Lucca Buglioni 4° IMVA – Matías Ferrer, Paulina Picco y Lucía Allende 4° IENM.
- Redacción: Alejandra Boldo.
Construir una marca propia en el ámbito musical es un desafío constante y complejo, pero es una clave fundamental para perdurar en el tiempo. A su vez, la música está en constante evolución y adaptarse a las nuevas tendencias, sin perder la propia identidad, puede ser un desafío.
La Garrotera, una banda insignia de las Sierras Chicas, recorrió un largo camino desde sus inicios, transformando su sonido y ampliando sus horizontes. De las primeras notas que los vieron nacer hasta la madurez sonora de sus últimos trabajos, la banda supo evolucionar, manteniendo siempre viva la llama de la cumbia y enriqueciéndola con influencias diversas.
Su impronta, única y reconocible, posiciona a esta orquesta como referentes indiscutibles, no sólo en el corredor, sino también en el panorama musical cordobés. Hoy, la emblemática banda está cumpliendo 10 años en escena.
Soledad Ceballos y Juan Ludueña, dos de sus integrantes charlaron con El milenio sobre los cambios y evolución en el tiempo, lo que valoran como logros y cómo hicieron para crecer y reafirmarse con su particular propuesta artística.

El Milenio: ¿Cuál fue la chispa que encendió la llama de La Garrotera y cómo se fue consolidando el proyecto?
La Garrotera: Surgió de manera espontánea, casi por casualidad. Sebastián Picco, un músico local, tuvo la idea de reunir a un grupo de amigos para tocar cumbia. Lo que comenzó como unos ensayos informales, en una escuela de música, pronto se convirtió en un proyecto musical más serio. Al principio éramos un grupo de músicos que compartían la misma pasión por la cumbia y queríamos llevar nuestra música a más gente. Con el tiempo, fuimos sumando nuevos integrantes y definiendo nuestro propio estilo.
EM: ¿Cómo logró La Garrotera mantenerse vigente durante una década en una industria musical tan cambiante?
LG: Uno de los mayores desafíos que enfrentamos fue gestionar una banda de once integrantes. Coordinar ensayos, giras y encontrar espacios para ensayar con tantos músicos era complejo. Además, la rotación constante de miembros, especialmente en la sección de vientos y bajo, implicaba un trabajo constante de adaptación y reestructuración. La pandemia aceleró este proceso, obligándonos a replantearnos nuestra formación y sonoridad. Pasamos de ser una orquesta de cumbia a un grupo más reducido, con una propuesta musical más electrónica y experimental. Este cambio nos permitió explorar nuevas sonoridades y adaptarnos a las demandas de un público cada vez más exigente. Musicalmente lo que lográbamos siendo 11, hoy no podemos hacerlo siendo cinco, por eso también cambió lo musical.
EM: ¿Cómo lograron mantener la esencia a pesar de los cambios en la formación y el sonido?
LG: La mayoría del repertorio es nuevo entonces no influyó tanto el cambio, sino que es algo totalmente nuevo que nace en pandemia, con Juan Ceballos y Juan Ludueña, que en la distancia se pusieron a componer y a hacer algo totalmente nuevo. Al reducir la formación, nos vimos obligados a ser más creativos y a buscar nuevas soluciones.
EM: ¿Consideran que estos cambios han sido positivos o negativos para la banda?
LG: Pasamos por diferentes etapas, cada una con sus propias características. La adaptación a una formación más reducida nos permitió explorar nuevas posibilidades y apoyarnos en la tecnología. Esa evolución es positiva, ya que pudimos seguir haciendo música y alcanzar nuevos objetivos. La pandemia nos impulsó a ser más creativos y a explorar. Si bien extrañamos algunos aspectos de la formación anterior, esta nueva etapa posibilitó desarrollar un sonido más personal y original, pero siempre fueron la cumbia y los ritmos latinos, algo de merengue, música para bailar y divertirse.
Asimismo, la nueva etapa tiene mucho instrumental cantado, eso es ya una impronta nueva, es una búsqueda con letras propias de los chicos, entonces el primer objetivo es llevar nuestras canciones.
EM: ¿Cómo seleccionan el repertorio de sus conciertos?
LG: Nuestro objetivo principal es divertir a la gente y hacerlos bailar. Sin embargo, también buscamos dejar un mensaje positivo o una reflexión en nuestras canciones. Queremos que la gente no sólo se divierta, sino que también se lleve algo más de nuestros conciertos. Intentamos combinar nuestros temas propios con los clásicos de La Garrotera, como los de Lucho Bermúdez. Esto nos permite conectar con nuestro público más antiguo y al mismo tiempo presentarles nuestra música nueva. Tratamos de mantener la esencia de esas canciones clásicas.
EM: ¿Cuáles consideran los momentos más importantes que marcaron el crecimiento de La Garrotera?
LG: Un hito fundamental fue telonear a Delio Valdez. Era uno de nuestros referentes y esa experiencia nos impulsó mucho. Otros momentos clave fueron el Festival de la Solidaridad y los corsos de Unquillo. Estos eventos nos permitieron tocar frente a un público masivo y consolidar nuestra presencia en la escena musical. La grabación de nuestros discos también fue un logro importante.
EM: ¿Cómo hicieron para mantener viva la banda durante tantos años y qué objetivos quedan por cumplir?
LG: La clave fue la amistad y el trabajo en equipo. Pasamos por muchos momentos difíciles, pero siempre salimos adelante gracias a nuestra unión. También fuimos muy claros con respecto a nuestros objetivos como banda. Es importante que todos los integrantes compartan una misma visión. Aprendimos a ceder y a encontrar un punto en común. Es fundamental que todos estemos alineados en cuanto a los objetivos de la banda.
En cuanto a metas, a corto plazo queremos terminar de publicar el material que tenemos grabado. A largo plazo, nos gustaría hacer giras por todo el país y consolidar nuestra carrera musical.
Otros caminos
Nacida en 2014, La Garrotera se consolidó en la escena local gracias a su talento y carisma. Con un repertorio variado que abarca desde clásicos de la cumbia hasta composiciones propias, la banda conectó con un público de todas las edades.
Sin embargo, la pandemia puso un paréntesis en su trayectoria, obligándolos a reinventarse y buscar nuevos rumbos. Durante ese tiempo, los integrantes de orquesta se dedicaron a componer y experimentar con diferentes estilos musicales. El resultado fue un sonido más maduro y sofisticado, que fusiona elementos de la cumbia tradicional con influencias electrónicas y ritmos contemporáneos.
En 2022, la banda regresó a los escenarios con una propuesta renovada y un EP titulado Jueves, que rápidamente se convirtió en un éxito entre sus seguidores.
Actualmente, están celebrando la salida de su nuevo EP, titulado Viernes. Este trabajo discográfico promete sorprender al público con ocho nuevas canciones que reflejan la evolución musical de la banda.

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