Por: Julieta Velez y Florencia Bertocco 4° IENM – Olivia Gorbea y Jazmín Galli 4º IMVA
Redacción: Sofia Ivonne Maciel
Hay proyectos que nacen de una idea y otros que surgen del lugar en el que se habita. La historia de Savia Mestiza tiene un poco de ambas. Aunque la banda se formó oficialmente a fines del 2020, su identidad empezó a construirse un año antes, cuando Rocío Taboas y Bocha Torres dejaron atrás la ciudad de La Plata para instalarse en Salsipuedes. «Veníamos tocando como dúo un repertorio de folklore latinoamericano, pero las canciones nuevas empezaban a pedir otra sonoridad. Sentíamos que necesitábamos una banda», cuenta Taboas.
La búsqueda encontró rápidamente a sus compañeros de camino. Primero se sumó el baterista Martín Gallo, músico con una extensa trayectoria junto a artistas del folklore y del cuarteto cordobés. Poco después apareció Nicolás Bertini, bajista que regresaba de vivir varios años en Brasil. Los cuatro compartían algo más que el gusto por la música, también compartían el mismo barrio. Ninguno tuvo que recorrer grandes distancias para ensayar ya que todos vivían en Villa Las Selvas, a pocas cuadras unos de otros.
Compartir el mismo territorio permitió que las prácticas fueran frecuentes y que las canciones crecieran de manera colectiva. «Desde el primer momento hubo una magia especial. A los quince días ya estábamos tocando en vivo», cuenta Rocío. Con el tiempo, esa convivencia cotidiana terminó reflejándose en la identidad de la banda. Las caminatas por el monte, la vida comunitaria y el contacto permanente con la naturaleza comenzaron a aparecer en las melodías de una manera espontánea.

Música sin un único género
No es casual que hayan elegido llamarse Savia Mestiza. «La savia es esa fuerza que alimenta el crecimiento de las plantas. Y mestiza porque nuestra música nace de la mezcla. No hay géneros puros, sino muchos caminos que se cruzan, como pasa en Latinoamérica», narra al respecto Taboas. De esta manera, en la propuesta conviven el folklore argentino, la cumbia, el candombe, el funk, el rock, el afrobeat y otros ritmos latinoamericanos.
Sin embargo, la mezcla nunca fue un objetivo en sí mismo, sino una forma de construir una identidad, la cual también se refleja en el proceso creativo de las letras. La mayoría de las composiciones nacen del trabajo conjunto entre Rocío y Bocha, aunque terminan de tomar forma durante los ensayos, donde cada integrante aporta su impronta. «Cambia cuando llegan a la banda y ahí terminan encontrando su sonido«, cuenta la cantante. A su vez, las letras abordan temas como el bosque nativo, el cuidado del ambiente y las formas comunitarias de habitar el territorio, inspiradas en la vida cotidiana en Sierras Chicas.
Esa misma mirada se traslada a la forma en que Savia Mestiza entiende la producción musical. Lejos de las fórmulas que hoy predominan en la industria, su repertorio está integrado casi exclusivamente por composiciones propias y la banda continúa apostando al formato álbum, aun cuando el mercado privilegia el lanzamiento permanente de sencillos. En esta línea, Rocío sostiene: «Nos gusta que un disco tenga un concepto, una historia para contar. Somos un poco tradicionales en ese sentido».

La música como punto de encuentro
Además de presentarse en festivales y escenarios de distintas provincias, Savia Mestiza impulsa los “Festis Mesticeros”, encuentros donde comparten escenario con artistas independientes de la región. La iniciativa nació con la intención de generar espacios para la música local y fortalecer los vínculos entre quienes forman parte de la escena cultural de Sierras Chicas.
Para la banda, las presentaciones en vivo son mucho más que una oportunidad para mostrar su música. En un contexto complejo para los músicos independientes, donde las plataformas digitales generan ingresos cada vez más bajos, el contacto directo con el público sigue siendo fundamental.
«Nuestro objetivo no es ser masivos. Queremos llegar a las personas, a las que nuestra música les puede hacer bien y que todavía no nos conocen -expresa Taboada-. Queremos que la gente se vaya distinta después de escucharnos. Si una canción logra transformar algo, aunque sea un poquito, sentimos que cumplió su objetivo».
Con esa convicción, la banda sigue creciendo paso a paso. Sin perseguir modas ni fórmulas, apuesta a que la música circule de boca en boca, escenario tras escenario. Y desde el monte de Sierras Chicas continúa sembrando una propuesta que encuentra su fuerza en las raíces.

Nuevo lanzamiento
El conjunto lanzó recientemente su segundo álbum de estudio, “Rebelde alegría”. El nuevo material reune a invitados como Paola Bernal, Mery Murúa y Raly Barrionuevo, además de músicos de la zona, en una propuesta que reafirma el espíritu colaborativo que caracteriza a la banda.
El disco mantiene la esencia musical del grupo e incorpora nuevos ritmos, como el festejo y la guaracha, ampliando el mestizaje sonoro que define su identidad. Más allá de lo musical, propone un mensaje atravesado por la celebración como una forma de hacer frente a tiempos difíciles. «Queremos sostener las luchas desde la alegría, el encuentro y la celebración, no desde el odio ni la resignación», expresa con emoción Rocío Taboas.
Aunque el lanzamiento marca una nueva etapa para la banda, el horizonte sigue siendo el mismo que impulsó sus primeros ensayos en Salsipuedes, el de crear canciones que conecten con las personas y fortalezcan el encuentro.
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