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“Creando Puentes”: una apuesta diferente por la inclusión

Creando Puentes es una organización sin fines de lucro que desde sus orígenes se planteó la misión de contribuir al fortalecimiento de los lazos, desde la autonomía, de sujetos vulnerados socialmente. En octubre, su proyecto para la construcción de una Escuela Ecosustentable Inclusiva ganó el concurso Mobilizate de la Fundación Renault, del que participaron más de 35 propuestas.

Colaboración:

  • Pablo Dacunte y Santino Gramaglia.
  • 4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio.
  • Ema Rebosolán y Tamara Schmith.
  • 4to Año, Instituto Milenio Villa Allende.

Cuatro mujeres con ganas de transformar el mundo y los paradigmas de inclusión/exclusión que lo atraviesan, se reunieron hace más de 15 años para proponer una mirada disruptiva: empoderar a las personas en situación de necesidad, desde una perspectiva integral y fomentando su desarrollo y autonomía. Se trata de la psicóloga Soledad Romero, la profesora en Psicopedagogía María José Sáez, la trabajadora social Celina Olaz y la fonoaudióloga Gabriela Álvarez, quienes, tras trabajar de manera independiente, hace dos años se unieron para formar la Fundación Creando Puentes.

Desde la organización, ubicada en 1 de Mayo al 89 (Río Ceballos), asisten a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad por distintas razones. “Nuestro enfoque es desde el derecho y trabajamos con un equipo interdisciplinario, ya que hacerlo de otra manera implicaría fragmentar a la persona que nos necesita”, explicaron Olaz y Romero en diálogo con El Milenio. “Buscamos que las personas ejecuten una supervivencia a partir de los recursos que tienen disponibles”, añadieron.

Para cumplir con su propósito cuentan con diversas áreas de labor, tales como estimulación temprana, educación no formal y especial, discapacidad, salud y sexualidad, deporte, alimentación saludable, ecología e inserción laboral, entre otras. A través de éstas, la idea es potenciar las capacidades de las personas para que puedan “lograr una vida digna” y “reconocer sus fortalezas”, en palabras de sus fundadoras.

Así, a lo largo de estos años de trabajo, Creando Puentes ha llevado a cabo encuentros, charlas y talleres, contemplados en distintos programas. Entre los principales, cabe destacar el de Consultoría familiar, Mediación de conflictos, Asesoramiento institucional y Promoción de actividades para las infancias, como también “Cuidando al cuidador”, un espacio con una mirada biopsicosocial ante posibles situaciones de estrés laboral.

“Usamos la metáfora de los puentes porque tiene que ver con la idea de unir un lado con el otro. Simbolizamos así lo que entendemos por inclusión social, comprendiendo que, a raíz de diversas situaciones, a veces las personas se encuentran excluidas o inhabilitadas y no registran los recursos que poseen o esperan que un ente externo resuelva sus problemas, sin saber que pueden aportar a la sociedad desde su singularidad”, reflexionaron las integrantes.

En la tarea, las profesionales no están solas. El grupo cuenta con el apoyo de los denominados padrinos y madrinas, cuyo rol es el acompañamiento en diferentes contextos. “Su función es promover la difusión de la fundación, hacer contactos y acercar no sólo recursos económicos, sino también humanos y simbólicos, cuidar la plantita que está creciendo”, apuntaron desde la organización.


El Milenio: ¿A quiénes beneficia la fundación y en qué consiste su accionar concreto?

Creando Puentes: Colaboramos con niños, niñas y adolescentes, pero también adultos y adultos mayores, con o sin discapacidad, que se encuentren en situación de vulnerabilidad. En este sentido, entendemos que se trata de impedimentos para acceder a derechos básicos, como alimentación, trabajo, educación, deporte o recreación, es decir, todo lo que hace que una persona pueda vivir en sociedad y desenvolverse adecuadamente.

Podemos acompañar, hacer asistencias puntuales, crear puentes y contactos para que tengan una materia prima, pero las personas mismas son los artífices y deben generar sus propias condiciones para mejorar su calidad de vida. Así, buscamos trabajar en el contexto socioeconómico, político o cualquier coyuntura que viva la institución o familia para contribuir al cambio.

EM: ¿Cómo es el asesoramiento que brindan?

CP: Siempre desde el paradigma de enfoque en derechos, acompañamos a personas que quizá toman contacto por primera vez con situaciones semejantes. Lo hacemos tanto en organizaciones públicas como privadas, en cada una de las líneas de trabajo que abordamos.

Históricamente hemos transitado un estado paternalista, benefactor y asistencialista. Si bien creemos que las políticas públicas son necesarias, consideramos que no deben permanecer indefinidamente en el tiempo, porque se priva a la persona de la posibilidad de construir su propio futuro. Entonces, si nos convocan, no sólo asesoramos sobre cómo trabajar, sino que capacitamos, formamos e investigamos.

EM: ¿Cuáles consideran que son los rasgos que diferencian a Creando Puentes dentro del universo de organismos que trabajan por la inclusión social?

CP: Creemos en la noción de recuperación de la soberanía y el empoderamiento para sostenerse, lo cual a veces suena utópico, pero como decía Eduardo Galeano: “Las utopías sirven para caminar”. La tarea es muy grande y entre cada fundación de esta índole nos necesitamos, se trata de aportar un grano de arena, tampoco somos salvadores.

A veces hay cierta cuestión de omnipotencia en determinadas ONG, pero nosotras nos sacamos las “capas de heroínas” hace rato y acudimos desde un lugar respetuoso y humilde, donde se acompaña a quien lo necesita. Además, miramos al otro como nos miramos a nosotras mismas, una persona con derechos a quien hay que aportarle, creando una red.

“A veces las personas excluidas no registran los recursos que poseen o esperan que un ente externo resuelva sus problemas, sin saber que pueden aportar mucho a la sociedad desde su singularidad”.

EM: ¿Cuál consideran su mayor logro hasta el momento?

CP: Ante cualquier acción que decidimos emprender, ponemos alma, corazón y vida. Más allá de la formación académica de cada una, va un plus de amor, compromiso y entrega, pensando en el otro. Amamos lo que hacemos, lo disfrutamos. El mayor logro es que hacemos esto con el corazón. Y ahora estamos con el corazón muy contento porque hemos salido seleccionadas en el Concurso Mobilizate 2020 de la Fundación Renault para acceder a un espacio de bioconstrucción, que ya empezó a materializarse a fines de noviembre.

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