El confinamiento hogareño puede convertirse en el momento ideal para empezar a cultivar en familia y esta es una época clave para asegurarse una buena cosecha en primavera. Diego Quintero, ingeniero agrónomo y asesor en la huerta del Instituto Educativo Nuevo Milenio Unquillo, brindó algunas recomendaciones sobre qué y cómo plantar en esta etapa del año.

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La huerta orgánica del Instituto Educativo Nuevo Milenio (IENM) es uno de los rincones más especiales para los estudiantes. Entendida como un espacio de formación y esparcimiento, cada año, niños y jóvenes de los niveles Inicial, Primario y Secundario atraviesan diversas experiencias enriquecedoras, que incluyen la siembra y cosecha de frutas y verduras, el cuidado de las mismas y su posterior consumo en el marco de actividades especiales.

Asimismo, el espacio se constituye como una herramienta educativa valiosa para fomentar el respeto hacia el ambiente e inculcar valores relacionados con la ecología y la adopción de hábitos sustentables para toda la comunidad. A la par, se estimula la alimentación saludable, junto con aprendizajes específicos de agricultura y otros relativos a la naturaleza en general.

Este 2020, la pandemia suscitada por el nuevo coronavirus y las condiciones que impuso sobre la vida cotidiana, han cambiado la forma en que los estudiantes se encuentran con la tierra y sus productos en el marco escolar. Sin embargo, Diego Quintero, ingeniero agrónomo que acompaña a la comunidad educativa en la huerta del IENM, afirmó que las consultas de las familias para emprender sus propios cultivos en casa han aumentado durante la cuarentena.

En este sentido, el profesional explicó que la llegada del invierno es una época “estratégica” para “anticipar una buena cosecha durante la primavera”. Atendiendo a la necesidad de quedarse en casa y la mayor disponibilidad de tiempo libre con la que muchos se han encontrado, Diego explicó el paso a paso para dar rienda suelta a esta opción que permite acercarse a una alimentación saludable.

Manos a la obra


Los estudiantes trabajan la huerta colaborativamente y pueden llevarse alimentos a casa para compartir en familia.


“Lo primero que hay que hacer es determinar el espacio disponible para realizar la huerta, puede ser desde un terreno grande, hasta una maceta o un cajón”, señaló Quintero. A su vez, el ingeniero indicó que es importante que el lugar reciba sol por más de cinco horas y, si se decide plantar en recipientes, que tengan al menos 40 centímetros de profundidad para permitir un adecuado desarrollo de las raíces.

“Además, debemos asegurarnos que tenga buen drenaje para evitar el anegamiento y la aparición de hongos”, continuó. En caso que el espacio sea reducido, conviene realizar una huerta vertical, aprovechando paredes o balcones. Asimismo, como indicó el profesional, para sembrar hortalizas en este momento del año, es “casi obligatorio” hacer una labranza bajo cubierta, debido a los descensos bruscos de temperatura y la posible caída de heladas.

Para ello, Quintero propone realizar un túnel, extendiendo una capa plástica por encima de las plantas para evitar el impacto directo del frío. “Esta práctica se denomina ‘cultivo forzado’. Es importante que la cobertura no esté en contacto directo con las plantas y hay que destaparlas con frecuencia (durante el día) para prevenir la aparición de enfermedades”, explicó el ingeniero agrónomo y agregó: “Otra alternativa para proteger nuestros vegetales es cubrir el suelo con abono orgánico (restos de hojas, resaca, pasto cortado, aserrín, etc.) a fin de mantener la humedad de los canteros”.

Respecto a la fertilización, el profesional señaló que se puede abonar la tierra a partir del reciclaje de los desechos orgánicos que se generan en el hogar, que aportan nutrientes al sustrato. Para ello, se pueden realizar composteras con un tacho de 200 litros perforado para recibir buena aireación, o en cajones de verdulería. Se pueden sumar lombrices californianas para acelerar el proceso, aunque Quintero aclaró que no es indispensable.

“La huerta no es muy demandante. Requiere más trabajo en las dos épocas de siembra, pero el resto del año basta con un par de horas semanales. Una sola maceta ya es un buen inicio, lo importante es animarse”

Temporada otoño/invierno


A lo largo del ciclo lectivo, diversos eventos reúnen a los estudiantes para consumir los productos cultivados entre todos.


Finalmente, llegamos a la pregunta clave para los que estén pensando adentrarse en el mundo de la huerta: ¿qué sembrar? Quintero indicó que “conviene hacerlo de acuerdo al calendario de invierno” y detalló: “Acelga, cebolla de verdeo, apio, lechuga, perejil, rabanito, remolacha, zanahoria, arveja, espinaca, repollo, coliflor, brócoli, achicoria, entre otras; teniendo en cuenta que hay que usar las variedades adaptadas para esta época”.

“También es importante incluir flores y aromáticas, como orégano, menta, romero y salvia, para repeler insectos y proteger los cultivos”, agregó y destacó la utilidad de consultar el cuadro planificador Prohuerta de INTA Córdoba para “identificar el mejor momento para iniciar el laboreo y la técnica de siembra apropiada en cada caso”.

En la misma línea, Diego precisó: “Los meses de julio y agosto son el momento ideal para preparar almácigos de tomates y berenjenas, por ejemplo. Los plantines se pueden conservar dentro de los túneles previamente realizados y, una vez que termina el frío, se trasplantan a su lugar definitivo”.

Por último, señaló que hay que manejar el riego “al revés que en verano”. “Es conveniente regar al mediodía para evitar que las heladas de la noche lastimen los vegetales y también se recomienda disminuir un poco la frecuencia, ya que, como el agua no se evapora fácilmente, existe mayor riesgo de que se formen hongos”, aclaró.

“El mantenimiento de la huerta no es muy demandante. Sólo requiere un trabajo más fuerte durante dos momentos del año, en las épocas de siembra. Luego, no te lleva más que un par de horas semanales, principalmente en otoño/invierno donde tenemos menos competencia con malezas no deseadas y riegos menos frecuentes”, afirmó Diego. “Igualmente, empezar con una sola maceta puede ser un buen inicio, lo importante es animarse”, concluyó el especialista.