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Río Ceballos. Para las familias evacuadas del 15F en Río Ceballos fue toda una odisea el vivir en un hotel y más aún con personas desconocidas que estaban atravesando uno de sus peores momentos. Sin lugar a dudas, fueron días donde el recuerdo de la catástrofe se mantenía más presente que nunca.

Fue así que por el céntrico hotel de Río Ceballos llegaron a pasar cerca de 300 personas. Aunque el mismo contaba sólo con 40 habitaciones, por lo cual se encontró totalmente desbordado en su capacidad.

Por aquel entonces, el encargado del albergue decía a El Milenio que fue una situación de completa emergencia. “Se rompían los cableados y desbordaba todo por el alto consumo de recursos. Se quebraban las cañerías”, explicó.

Este delegado describió las condiciones en que vivieron esas familias cuando el hotel estaba colapsado. Señaló que dormían en colchones en el suelo, y cuando comían los levantaban. “Luego se barría, y se volvían a colocar los colchones. Así funcionaba todo”, contó.

Se rompían los cableados y desbordaba todo por el alto consumo de recursos. Se quebraban las cañerías

Convivencia

Otro de los problemas fue la convivencia entre tantas familias en el lugar. Es que llegaron a vivir cerca de cincuenta niños en el mismo lugar.

“La verdad es que todavía no me acostumbro a esto, pero no nos queda otra. Tengo muchas ganas de volver a mi casa y tener ese espacio personal y privado. Se hace muy difícil compartir un espacio como el que es la casa de uno con otra gente”, explicó Martín, uno de los evacuados, y agregó: “Hay veces que uno no aguanta ni a su propia familia. Acá tenés que convivir con personas que no conoces y tienen distintas costumbres, horarios y ritmos de vida”.

María, otra de las personas que vivía con su familia en el 18 de Marzo expresó: “el único espacio privado con el que contamos es con una habitación y un baño. El resto de los espacios los compartimos con otros, y eso a uno lo cansa”. Además señaló la incomodidad que surgía al funcionar, en el mismo edificio, el centro cultural. “Volvieron las actividades y también nos incomoda que entre y salga todo el tiempo gente”, reprochó.

Un milagro entre tanto barro

No todo fue tristeza tras las inundaciones de las Sierras Chicas. El 10 de marzo de 2015, mientras los refugiados vivían un día más en el Ex Hotel 18 de Marzo de la ciudad de Río Ceballos, Milagros comenzó querer asomarse a este mundo, donde muchas familias intentaban reponerse de lo sucedido y otras comenzaban nuevamente desde cero.

“Mi mujer estaba de ocho meses cuando los bomberos la sacaron de mi casa durante las inundaciones. Nació en el hotel y le pusimos Milagros”, señaló en diálogo con Cadena 3 el padre de la beba. Fue así, que tanto el papá como la mamá de la pequeña habían llegado el 15 de febrero azotados por la fuerza de la naturaleza.


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