Para Daniel Barrionuevo, generar emociones y recuerdos en el público es el principal objetivo de un festival. En diálogo con El Milenio, el director de la productora Pueblos habló sobre las particularidades del oficio y el panorama actual de la producción musical.


Daniel Barrionuevo nació en Frías, Santiago del Estero, el 16 de septiembre de 1970, pero algunas decisiones de la vida lo trajeron a tierras cordobesas o, mejor dicho, unquillenses. Desde niño sintió un profundo amor por el arte de la música y, aunque su práctica no se haya extendido mucho más allá del bombo, su instrumento, se convirtió en aquella persona especial que arroja luz sobre lo que todavía no se ha descubierto y embellece aún más lo ya conocido.

De palabras sencillas, Daniel sostiene que el horizonte de su trabajo es generar emociones y grandes recuerdos en las personas que saben deleitarse con la música. Con una fuerte inclinación por el folklore (género que comparte con su hermano, Raly), charló con El Milenio sobre su experiencia como director de la productora Pueblos, un sello que acompaña a muchos artistas reconocidos y que ha participado de numerosos festivales de la región, como el de la Solidaridad en Villa Allende y el Festival Nacional del Tango en La Falda, así como de otros más clásicos, como Jesús María y Cosquín.

Pueblos: mucho más que producir música 7
“En estos nuevos tiempos, donde la edición de un disco no es tan común porque los sellos no están tomando nuevos artistas, tornan a la industria de la producción mucho más difícil, por eso creo que van a salir nuevas formas de escuchar música”

El Milenio: ¿Cuándo ingresaste al universo de la producción musical?

Daniel Barrionuevo: Suelo decir hace treinta años, porque desde mi adolescencia, siempre estuve involucrado en esto de tocar y andar en los festivales de la zona. Con mi hermano tocábamos en los festivales o pueblos de la región desde que éramos changuitos (sic). Yo tocaba el bombo, pero también era el que llamaba para ver si nos daban un lugarcito en la peña de la escuela, en algún festival, etc. En los lugares donde podíamos, golpeábamos las manos para ver si nos dejaban entrar.

EM: ¿Qué te motivó a ser productor de música?

DB: Fue algo que se dio de manera casi natural. Arrancó siendo un juego, como cuando íbamos a la primaria y me inmiscuía en los actos de la escuela. También organizaba las estudiantinas y participaba en todas las actividades del Centro de Estudiantes, armaba peñas, bailes, esas cosas.

Hace 17 años me casé y, aunque en ese momento estaba en una banda como músico, en mi libreta de casamiento aparezco como “productor artístico”. La música es algo que viene de chico para mí, pero no llegaba a ser un oficio en toda su dimensión. Se fue dando naturalmente, siempre quise hacer esto.

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EM: Sabemos que te gusta el folklore, ¿trabajás siempre con el mismo estilo de música?

DB: Con el paso de los años hemos empezado a trabajar con varios géneros. Mis orígenes estuvieron más vinculados a otras generaciones, como la de mis abuelos o mis padres, que han sido músicos y nos transmitieron eso a nosotros.

Y digo nosotros porque con mi hermano, el Raly, jugábamos a tocar, a cantar o a hacer canciones, tanto como jugábamos con la pelota de fútbol o la bicicleta. Estaban en ese mismo orden las prioridades de casa. Desde allí, hemos mamado la música folklórica y, gracias a ello, logré conocer a artistas de otros géneros.

Durante diez años trabajé como productor general del Festival Internacional del Tango, donde se han llevado las personalidades más reconocidas del género, y también, como fue evolucionado el festival, se acercaron otros artistas de renombre.

En definitiva, en su mayoría he trabajado y trabajo con artistas de raíz folklórica, pero, como los festivales requieren de otros géneros para alimentar las grillas y que las propuestas sean más heterogéneas, la misma exigencia de estos encuentros ha hecho que estemos en relación con artistas de otros estilos.


“No comparto la idea de permitir que la inmediatez nos obligue a resolver todo ya, que algo dé resultados al instante o se descarte. Creo que es importante ver el contenido”


EM: ¿Cuáles fueron los eventos más importantes en los que participaste?

DB: Dentro de la región, quizás el más importante sea el Festival de la Solidaridad, de Villa Allende, que lo trabajamos hace muchos años. Las últimas ediciones, que se armaron en el Polideportivo, fueron toda una coordinación e intervención nuestra. De hecho, trabajamos en la mayoría de los festivales de la región, incluyendo Cosquín y Jesús María, que son los más conocidos.

Recuerdo que mi hermano y yo veíamos el Festival de Jesús María en el televisor, desde Frías. Un día, mi mamá nos dice que armemos los bolsos, que nos vamos para el festival. Para nosotros era un sueño hecho realidad, es como si a un niño que le gusta el fútbol le dijeran: “armá el bolso que nos vamos para el mundial”.

Desde ese entonces nos quedó un cariño muy lindo y especial por ese festival, que obviamente hace cuarenta años no era lo que es hoy en día. Ahora lo vivimos año a año y puedo sentirme parte de quienes trabajan para que sea cada vez más grande, llevando muchos artistas, sugiriendo ideas y ayudando a hacer evaluaciones.

También podría agregar que realicé algunas producciones en el Luna Park, en los teatros de calle Corrientes, en Buenos Aires, y la última gira del Raly por España.

EM: ¿Qué artistas has producido?

DB: Desde que arrancó la vida artística de Raly, siempre hemos estado juntos, nos une nuestra hermandad, el lazo de familia y, sobre todo, un respeto y una admiración hacia su carrera. Hoy en día también trabajamos con Roxana Carabajal, Elvira Ceballos, Los Guaraníes y grupos de humor como Los Cumpa, además de estar en relación con la mayoría de los artistas conocidos a nivel nacional, como Abel Pintos, Luciano Pereyra, el Chaqueño Palavecino, Soledad Pastorutti, Los Nocheros, Pimpinela, Valeria Lynch, Márama, Vicentico, etc.


“Lo que hay que lograr con los festivales es que lleguen a las emociones, que no sea sólo pagar una entrada, sino vivir una emoción y tener un recuerdo. Ese es nuestro objetivo”


EM: ¿Qué debe tener un artista para que te intereses en producirlo?

DB: Básicamente, para mí es fundamental el contenido. Obviamente que, en estos tiempos de inmediatez, se exige en todos los rubros que lo comercial o lo netamente recaudatorio prevalezca. No soy tanto de esa idea, de permitir que la inmediatez nos obligue a resolver todo ya, que dé resultados al instante o se descarte. Creo que en la faz artística es importante ver el contenido y el plan que se puede adaptar a ese contenido. Hay ocasiones donde el artista no tiene plan y es allí donde un productor necesita poner varias herramientas a su disposición.

EM: Personalmente, ¿qué es lo más satisfactorio de trabajar como productor?

DB: Siento la satisfacción de que todo el tiempo me veo involucrado en situaciones de lo más diversas. Puedo estar comiendo un desayuno súper full y, al ratito, estar tomando unos mates sentado en el cordón de la vereda o comiendo un choripán en una peña.

Mi trabajo no es para nada lineal y eso es lo que nos nutre y nos sensibiliza. El desarrollo de los artistas es algo que operativamente implica una acción muy importante, pero lo más fuerte es tratar de interpretar qué es lo que necesita la comunidad que nos está llamando.

EM: ¿Hacia dónde crees que se dirige el sector de la producción musical?

DB: El sector, a nivel macro, está pasando por un estado de evolución y, a la vez, por una especie de pausa. Evolución porque este nuevo tiempo comunicacional vino a poner sobre la mesa herramientas que son necesarias, por ejemplo, poder grabar un video y subirlo a las redes. Pero, a la vez, una pausa, porque allí, donde la inmediatez reina, es necesario que se la nutra de contenidos.

Hace poco escuché una expresión de Facundo Manes que me gustó: “uno se acuerda sólo de los momentos en los cuales sintió emoción”. Exactamente eso es lo que hay que lograr en los festivales, que lleguen a las emociones, que no sea sólo pagar una entrada, sino vivir una emoción y tener un recuerdo. Ese es nuestro objetivo.

EM: Si tuvieras que nombrarnos un paso a paso de las cosas más importantes a la hora de producir, ¿cuáles serían?

DB: Lo primero y lo principal es el contenido. Luego, en el caso que sea música, lo importante son los arreglos, que suene bien, que sea audible. Después se arma lo estético, el disco y, con eso, la parte gráfica, los videos, lo visual. Poder mostrar eso, que suene y que luego se empiece a ver. A partir de ello es como se generan los trabajos para presentarse públicamente.

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EM: ¿Preferís trabajar con grandes nombres o con nuevos talentos?

DB: Hoy prefiero a los grandes nombres porque ya tienen una presencia a nivel comercial, ya están funcionando, pero también tienen su grado de atención y complejidad. Trabajar en una propuesta nueva merece un desarrollo de toda una serie de pautas que llevan un tiempo de elaboración, de puesta en marcha de un plan, y eso no es matemática.

A veces gusta y a veces no, tiene que prevalecer la paciencia para que, en el tiempo, se puedan dar la serie de resultados que uno imaginó. Las propuestas nuevas son necesarias y hay que llevarlas adelante. A nosotros todo el tiempo nos ofrecen nombres o nuevos grupos y por cuestiones operativas no podemos decirles que sí a todos.

En lo personal, me parece que un artista debe plantearse la autogestión, porque hay una instancia donde se recolectan los frutos y eso es necesario que lo haga el propio artista. Es una regla bastante general, es necesario que el artista se organice para ser autogestivo.

En resumen, los grandes nombres requieren de una complejidad que merece una atención muy intensa. En otro sentido, también los nuevos nombres necesitan una intensidad para que puedan tener el crecimiento que se espera. Son distintas acciones.

EM: ¿Qué lugar ocupa la música en tu vida?

DB: Desde que tengo uso de razón, la música ha sido de mucho valor. Hoy la tecnología ayuda mucho, otorga fidelidad, pero, más allá de la grabación, hay una necesidad de que lleguen canciones que acompañen a la gente.

Estos nuevos tiempos, en los cuales la edición de discos de artistas no es tan común, porque los sellos no están tomando nuevos artistas, tornan a la industria mucho más difícil, como lo era antes, por eso van a salir nuevas maneras de escuchar música.

Personalmente es un momento en el cual disfruto más de la música de antes, aunque trato de empaparme con la de ahora. Creo que toda música, en la medida en que a uno lo sensibilice y lo ponga en otra atmósfera, es placentera. Por eso entre el rol de trabajador de este rubro y mi rol de escuchador y disfrutador de la música, no sé con cual me quedaría. Me parece que me gusta más la idea de gestar nuevos proyectos y sí, también me gusta escucharlos, lógicamente. Por eso diría que la música es una parte bastante importante de mi vida.

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