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Sonido afroserrano

Ensamble Afrodisíaco está integrado por once músicos, de los cuales, la mayoría vive en Sierras Chicas.

Ensamble Afrodisíaco nació en Sierras Chicas casi por casualidad, pero en sus tres años de vida se ha hecho de un público fiel y de un sonido propio.

Ensamble Afrodisíaco nació en Sierras Chicas casi por casualidad, pero en sus tres años de vida se ha hecho de un público fiel y de un sonido propio. Percusión autóctona, instrumentos africanos y otros más convencionales, componen el estilo de este conjunto musical que cada día experimenta un poco más.


En tierras serranas existe un grupo de músicos que recorren las distintas ciudades del corredor compartiendo su particular sonido. Se trata del Ensamble Afrodisíaco, una propuesta nacida hace tres años a partir de los talleres de percusión dictados por Marcelo Goldin.

Sus miembros constantemente experimentan con nuevos sonidos, pero siempre manteniendo, como central, el estilo africano. Así, el afrofusión es producto del trabajo de los miembros del ensamble: Ornella Operti, Christian Rovere, Carolina Ávila, Fernando Morales, Mara y Marcelo Goldin, Gonzalo Ceballos, Berta Barbera, Álvaro Buira, Ximena De Ritis y Facundo Agostini. Todos sus integrantes, con excepción del vientista, son ‘sierrachiquenses’, como diría Marcelo Goldin, con quien El Milenio tuvo la oportunidad de conversar.

“Somos once, pero diez nos vamos rotando. Con el tiempo fue cambiando, como todo grupo. Algunos miembros han quedado en el camino y otros se han ido sumando. Es algo natural en un conjunto tan grande, pero la columna principal sigue estando hace tres años”, explicó.

Cuando el tambor comenzó a sonar

Ensamble Afrodisíaco nació a partir de los talleres de percusión africana que Marcelo dicta hace cuatro años. Como una extensión de esta actividad y de una manera casi involuntaria, surgió el grupo. Con el correr del tiempo, la propuesta fue creciendo, más personas se sumaron y comenzaron a tocar en distintos lugares.

“Empezó a sonar cada vez mejor y también a tener una personalidad. No es sólo sacar ritmos de otras culturas, sino también, darle un carácter al conjunto. A medida que nos fuimos involucrando y junto a ese crecimiento, empezamos a tener invitaciones de personas para participar en determinados eventos, con lo que nos fuimos haciendo conocidos y nos dieron más ganas de crecer”, declaró.

Sobre el estilo que el grupo posee, Marcelo resaltó que, sin bien predomina lo afroamericano, este se fusiona con el uso de otros instrumentos. De esta manera, el afrofusión se recrea a partir de la utilización del goni (arpa africana) o el bansuri (flauta transversal hindú), mezclados con los tradicionales saxo, batería o bajo electrónico. “Vamos jugando y así le metemos una impronta más personal”, explicó.

Por otro lado, respecto al nombre del ensamble, explicó se trata de jugar con “aquello que es afro, pero no es afro”. “Digamos que es un poco un chiste. Juega con lo sabroso, lo provocador, de buscar una identidad que sea africana, pero no excluyentemente. Que algún elemento ‘encienda’, que llame la atención, no desde el lado de la sexualidad, sino desde el lado de la danza, el sonido o la vida en sí”, detalló.

Compartiendo sonidos

Marcelo admitió que le es muy difícil explicar lo que su música busca transmitir. “Sé que en el arte y en la vida en general, cada uno se lleva lo que se tiene que llevar de lo que se hace, o de lo que se puede, o lo que ve. Entonces sinceramente digo que no sé si buscamos transmitir algo determinado. Hacemos algo que nos gusta y nos llena. Lo que intentamos es transmitir esa intensidad y que cada uno recepte como lo tenga que recibir”.

En este sentido, lo que el espectador recoge de Ensamble Afrodisíaco es producto de una dinámica interna muy particular que combina instrumentos, sonidos e ideas y, al mismo tiempo, genera ganas de escuchar y compartir.

“Cada tambor tiene una voz, tiene una función dentro del todo, y por ahí es muy sencillo lo que hace cada uno solo, pero el tema es saber combinarlo con lo que toca el resto. Vos tenés que hacer, pero también tenés que escuchar lo que hacen los otros y tocar en fusión, en sintonía y en el mismo pulso que los demás. Eso genera un viaje colectivo particular y muy lindo”, explicó Marcelo.

Afroserrano

En algunas ocasiones, el estilo de este ensamble fue catalogado como afroserrano. Marcelo destacó este aspecto como una característica esencial de Afrodisíacos, ya que apunta a la geografía y al lugar de origen.

“Para mí va desde la ropa o la forma de ser, hasta la sonoridad, porque la geografía y el medio en el que estás, te influye. Los árboles y el aire que respirás te van cambiando, te genera una forma de ser y de vivir, que es diferente en la costa o en la sierra. Es como un poco eso, asumir que vivimos en la sierra y que eso nos modifica y nos genera algo”, explicó.

Pero lo afroserrano, también influye en los instrumentos que tocan. “Para mí también tiene que ver con el hecho de que los tambores son básicamente de madera y cuero. Los tambores son elementos muy serranos y muy característicos de esta zona”, destacó.

Sueños y conquistas

En sus tres años de vida, Ensamble Afrodisíaco ha tenido un gran crecimiento. Desde la mirada de Marcelo, lo más destacado ha sido poder continuar con un proyecto que implica a un gran número de participantes. “En un grupo hay diferentes criterios, propuestas, egos. Convivir puede generar mucho desgaste, ya de por sí es difícil de sostener. Así que nuestro mayor triunfo es poder seguir creciendo, hacer y probar cosas nuevas, tocar y mostrarles a nuestros vecinos el trabajo que hacemos”, manifestó.

Sobre el futuro, el ensamble busca apostar por la continuidad creativa y la experimentación, así como a llegar a más personas que quieran oír sus composiciones. Pero, principalmente, “seguir creciendo en la cantidad de lenguajes que podamos abarcar, como la acrobacia aérea, el teatro o el clown, y hacer algo más fino en ese sentido, más logrado”, concluyó Marcelo.


“Cada tambor tiene una voz y una función dentro del todo. Por ahí es sencillo lo que hace cada uno individualmente, pero el tema es saber combinarlo con lo que toca el resto”. Marcelo Goldin