Comunicadores
Como escritor y amante del fútbol, Facundo Seara ya tiene cancha de sobra. Años atrás, junto a su padre Fernando, impresionaron con la obra “Clubes de Córdoba” donde relevaron la historia de más de 500 instituciones de la provincia.
Hoy Facundo se prepara para el lanzamiento de un nuevo trabajo enteramente personal. Una investigación en la que lleva tres años y que, finalmente, plasmará en una trilogía que se irá presentando a lo largo del 2019.
“Por la Camiseta, Homenaje al fútbol de Córdoba” reúne fragmentos históricos de lo que él considera la “etapa más importante” del clásico deporte que despierta pasiones inmensurables. La decisión proviene de la dinámica que caracterizó a los jugadores de época, a los dirigentes que mantenían a las instituciones vigorosas y al sentimiento de pertenencia que surgía por los colores de barrio.

“Ahora, la configuración de acompañamiento que tienen los chicos con los nuevos clubes es otro fenómeno, son “hinchas tele” diría yo. Esto no es cuestión valorativa, pero me parece muy interesante poder ponderar lo que sucedió en esa época. Por eso quise homenajear a esos muchachos, que lo hacían como dice el libro, por la camiseta. La industria del fútbol no estaba armada, no había grandes contratos, realmente estaba la cuestión de valorar la pertenencia hacia tu club y cómo adherían, en las décadas del 60 y 70, de manera taxativa a los colores”, comentó Seara.
A su vez, hizo hincapié en que actualmente la sociedad es sumamente “exitista”. Se proclama un concepto de triunfo entre los jóvenes deportistas diferente al de aquella época. Por tanto, el propósito también es mostrar cómo “enormes jugadores que quizá nunca triunfaron desde lo económico, tenían aparte de una sobrada capacidad futbolística, una visión humana muy fuerte”.

EM: ¿Cómo se encuentra compaginado el libro?
FS: Van a ser 33 capítulos, la idea fue similar a lo que me motivó en el primer libro que hice, es decir, plantearlo desde una visión ecuánime. Todos van a ser campeonatos de la Liga Cordobesa que fue muy importante, que después de las reestructuraciones, los torneos nacionales, fue perdiendo vigor. Son 33 campeonatos de 33 equipos de la década del 60 y 70 y en cada libro me he dedicado a recrear y reconstruir, a través del relato periodístico de época, cómo fue despuntando y cómo fue funcionando, la trayectoria futbolística desde la primera fecha hasta la última.
Hay una primera parte de los antecedentes históricos de cada club, la segunda parte fui apelando a las fuentes periodísticas para ver cómo fue andando el equipo, buscando notas de color, los fallos arbitrales, cómo fue funcionando el esquema orgánico y, finalmente, tabla de posiciones, tabla de goleadores y toda la cuestión estadística partido por partido, y el anexo fotográfico que también lo he ido recuperando a través de los relatos orales. He entrevistado a más de 35 jugadores que fueron parte. Cada libro de la trilogía va a tener 11 capítulos, como un equipo de fútbol.
EM: ¿Cómo fue el proceso de investigación?
FS: La labor heurística, que es el trabajo de recuperar fuentes, me demandó prácticamente un año y medio, que fue trabajar el archivo de la Legislatura de Córdoba en la hemeroteca, en la hemeroteca del archivo del Arzobispado y el CISPREN (Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba). Previo a seleccionar lo que para mí fueron los campeonatos más característicos de cada club, que es una visión personal no es que hice un análisis comparativo, me dediqué a recuperar cada crónica de cada partido en los diarios de época, no sólo en La Voz, sino también en Los Principios y el diario Córdoba. Fui recuperando más de 3500 fotogramas, un laburo arduo. Después de eso, la segunda fase, que fue de carácter hermenéutico, que es el trabajo sobre las fuentes, me demandó un año y pico más en que fui investigando, constatando las fuentes.
EM: ¿Cuál fue la experiencia más gratificante que te dejó este trabajo?
FS: Creo que la faceta humana. Más allá de lo estrictamente futbolístico, yo soy un humanista confeso y lo importante fue poder recuperar y poner voz a tipos que eran apasionados, que siempre se han movilizado de esa manera, poner mis herramientas de historiador y escritor en manos de gente que ha vivido mucho y no han tenido la posibilidad de quedar plasmados. Además, el hecho de que no se pierda la pasión, el amor por los colores, cosas que parecen muy simples pero que creo que hoy en día, en esta sociedad tan líquida, tan fugaz, todo es resumido, todo es una imagen. Refuto plenamente la idea de que “una imagen vale más que mil palabras”, con mil palabras uno puede construir mundos y quise poder mostrar eso.
Yo no he sido contemporáneo a esa etapa y varios muchachos me dicen ‘¿cómo puede ser Facu? Vos hablás con nosotros y parece que nos viste jugar’, y gran parte de eso se debe al trabajo periodístico de la época. Sin ánimo de caer en comparaciones odiosas, pero hoy en día uno abre un suplemento deportivo y se busca más un producto final que la esencia de lo bonito que es el juego y en esa época, el periodista ponía mucho esfuerzo, si se jugaba mal se jugaba mal, notaba menos esta cuestión más sensiblera.

EM: ¿Te quedó algo pendiente en el transcurso de investigación?
FS: Todo es del 60 y el 70, salvo con una excepción. Hubo solamente un campeonato de la década del 50 que fue el Club Bolívar, hubo una huelga periodística en la época y no pude acceder en gran parte a la información, es así que lamentablemente, con esa institución no he podido cumplir las expectativas. Es un club que ha desaparecido, acá va a haber clubes muy humildes, que ya han desaparecido y la idea principal es ponerlos en el mismo pedestal que Talleres o Belgrano. La idea es mostrar todos por igual, no por ser más carteludo o tener más socios, o mejores jugadores, la pasión no entiende de categorías, ni de billeteras, la pasión es la pasión y yo creo que los muchachos de esa época tenían como característica principal una cuestión pasional.
EM: ¿Qué proyectos tenés a futuro? ¿En tus planes está seguir escribiendo?
FS: Sí, es como un vicio se podría decir, entrás de a poquito y después le ponés más energía, y vas estructurando todo el trabajo en torno a eso. Yo soy historiador, puedo vivir de esto y no lo cambio por nada, puedo estructurar mi vida en gran parte para la escritura. Nunca me he sentado a reflexionar, pero este es un camino de ida, cuando le encontrás el gustito. Esto lo hago porque lo disfruto totalmente.
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