- Colaboradores: Pilar Gallego y Martina De Resa. 4°A IENM.
Dueño de una buena lectura del juego y capaz de ganar tanto por potencia como por anticipación en el área, Brian Noriega no logró afianzarse en la primera de Talleres en lo que es, apenas, el comienzo de una prometedora carrera.
Su posición en la cancha forma parte de lo que usualmente se indica como “la columna vertebral” de un equipo. Allí donde la experiencia es un valor fundamental, el joven Noriega peleó contra delanteros ya consagrados en la primera división argentina, tales como Santiago Silva o Gonzalo Klusener.

Parte de ese proceso es lo que lo llevó hacia nuevos rumbos, en este caso a Ben Hur de Rafaela. “Este año me fui a préstamo, hay muchos jugadores en el plantel mayor y a los más chicos los ceden por un tiempo. Yo soy uno de ellos y ahora me encuentro en otro club, hasta febrero del 2019, momento en el que según el contrato volvería a Talleres. El objetivo de este cambio es foguearme aún más, para volver mejor, con más ritmo y más minutos de juego. En Talleres era complicado encontrar ese roce por los puntos, ante la prioridad que pueden llegar a tener jugadores de más trayectoria”, explica Noriega.

Brian, comenzó su camino en el club Jorge Newbery de Río Ceballos, y encontró el doble desafío que implica no sólo competir por un lugar a los siete años, sino también amoldarse a un grupo de niños que en su mayoría ya se conocían. “Para mí, desde chico, fue una sensación muy linda llegar a un club tan grande como Talleres, las dificultades están y más viniendo de afuera, en mi caso de Río Ceballos, pero si querés llegar a algo en el fútbol tenés que adaptarte, de alguna manera, a todo”, remarca el delantero.

A medida que pasan los años, es común ver a los jugadores ceder ante el proyecto trunco de llegar a jugar profesionalmente. Sin embargo, Brian Noriega no piensa en desistir y en cambio confía en sus posibilidades de triunfar a través de su juego. Al respeto afirma “Creo que los tiempos en el fútbol han ido cambiando y uno se tiene que amoldar a eso. Ya no soy el delantero que juega solo entre los centrales, sino que trato de mezclarme con los volantes, abrirme, buscar espacios y asistir. Aun así, no dejo de lado mi compromiso con el gol, porque está claro que de eso vive un atacante en este deporte”.
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