Este ingenioso invento es cada vez más utilizado por las mujeres como alternativa a los absorbentes tradicionales. Sus promotores la eligen por las ventajas que ofrece para la salud femenina, el bolsillo y el ambiente. ¿De qué se trata? ¿Cuáles son sus beneficios y posibles inconvenientes? Enterate en esta nota.

14574547870468

Aunque a primera vista la idea de la copa menstrual resulte un tanto extraña y hasta pueda darnos un poco de “asquito”, a medida que nos informamos sobre el asunto, los resquemores van desapareciendo, sobre todo al considerar sus numerosas ventajas.

En líneas generales, la copa menstrual es un pequeño recipiente de silicona con forma de campana que se introduce plegado en el canal vaginal durante el período menstrual. Una vez adentro, la copa se abre y el fluido va cayendo en su interior. Cuando está llena, se quita, se vacía, se limpia y se vuelve a colocar.

A pesar de los recelos iniciales que puede generar, el producto no está muy alejado (en su uso) de lo que son los actuales tampones. Sin embargo, lo que la distingue y vuelve más beneficiosa es que, a diferencia de los protectores tradicionales (tampones y toallitas o apósitos), la copa no absorbe el flujo menstrual, sino que sólo lo retiene, por lo cual la sangre no está en contacto con la piel de la mujer, disminuyendo considerablemente la posibilidad de que aparezcan irritaciones, comezones, alergias o infecciones. Por eso, según afirman sus promotores, es más higiénica y menos agresiva para la salud íntima femenina.

ventajas-inconvenientes-copa-menstrual

Las “copitas” están fabricadas con silicona médica hipoalergénica. Son flexibles y se ofrecen al mercado en distintos tamaños y grosores en función de las características de la mujer (sobre todo se tiene en cuenta la edad y si ha tenido o no partos por vía natural).

Tiene una capacidad de 30 mililitros aproximadamente, y aunque suene poco, representa entre la tercera y cuarta parte del flujo menstrual total habitual. Por eso puede utilizarse hasta 12 horas sin vaciarla y, con el mantenimiento adecuado, llega a durar 10 años.

¿Cómo se usa?

Antes de usarla, se debe hervir la copa entre 3 y 5 minutos. Para introducirla, hay que lavarse las manos, buscar la posición que sea más cómoda, doblarla (hay distintas formas de hacerlo, como se observa en tutoriales y páginas de venta al público) e introducirla en el canal vaginal, de la misma forma que un absorbente interno (la diferencia es que la copa se suele insertar en la parte baja de la vagina, sin llegar hasta las proximidades del cérvix, como los tampones). Una vez adentro, la copa se abre y produce un efecto sopapa, acumulando el flujo menstrual sin pérdidas.

Para sacarla, es necesario lavarse bien las manos y colocarse nuevamente en una posición cómoda. Puede ocurrir que, durante el uso, la copa haya ingresado más en el canal vaginal, pero no es un problema, dispone de un cabito para tomarla (en algunos casos, se puede recortar un poco si es demasiado largo). Se presiona ligeramente la base de la copita para permitir que entre aire y se deshaga el vacío, y luego se tira de la base hasta sacarla por completo. Una vez vaciada, se lava con agua y se vuelve a colocar. Finalizado el ciclo menstrual, hay que hervir la copa nuevamente así queda esterilizada hasta el próximo mes.

H1Ar6x3re_720x0

Ventajas

  • Ecología. Tan solo usando 16 toallitas o tampones al mes, en un año una mujer envía casi 200 protectores descartables a la basura, los cuales tardan más de 500 años en degradarse. Las mujeres argentinas generan 3.380 millones de unidades en toallitas y tampones como residuo no reciclable por año. Si bien la silicona no es biodegradable, al utilizarse la misma copa durante 10 años, la cantidad de residuos que se produce es muy inferior.

«Una vez leí en una página: ‘¿Alguna vez te pusiste a pensar que la primera toallita descartable que usaste todavía está intacta?’. La verdad que fue muy fuerte y ahí empecé a buscar alternativas. La copita es un camino de ida. Al principio hay que acostumbrarse a colocarla, pero después ya no la querés cambiar más. Desde que la uso me siento más feliz conmigo misma. Además, aprendí mucho sobre mi cuerpo y eso me pareció buenísimo» – Amancay, 25 años.

  • Mejor cuidado de la higiene personal. La copa está hecha de silicona hipoalergénica. No es porosa, absorbente ni fibrosa, por lo que no araña ni seca las paredes vaginales, tampoco daña la flora vaginal ni deja restos de fibras. No está relacionada con el SST (síndrome de shock tóxico), como sí ocurre con los tampones. Por no permitir que la sangre menstrual entre en contacto con la piel (ya que la retiene, no la absorbe), disminuye la incidencia de infecciones y alergias recurrentes con el uso de las toallitas y tampones comunes, así como la proliferación de bacterias y hongos en la zona íntima.
  • Es reutilizable. Que la copa menstrual sea reutilizable no sólo ayuda al planeta sino también al bolsillo. Aunque al principio no parezca barata (el costo en internet ronda los $500 – $600, aunque algunos proveedores individuales la ofrecen más barata), hay que tener en cuenta que dura 10 años y que una mujer promedio puede llegar a gastar $52.000 en tampones o toallitas durante su vida fértil.

«Hay un antes y un después. Hasta te olvidás que estás indispuesta. No la sentís, se te reducen los dolores, no hay olor ni picazón. Podés estar hasta 12 horas sin cambiarla, lo cual es genial cuando pasás muchas horas fuera de tu casa. Podés hacer cualquier actividad tranquila y sin molestias. Yo estoy súper enamorada y mis amigas también, la recomiendo totalmente» – Emilia, 18 años.

  • Comodidad y durabilidad. Bien colocada, la copita se ajusta al cuerpo de la mujer gracias a su material flexible y crea una especie de vacío que impide que la sangre se escape, ofreciendo protección continua entre 10 y 12 horas. Permite realizar todas las actividades sin ninguna molestia, incluso meterse a la pileta. Además, no es necesario vaciarla con la misma frecuencia con que se cambian las toallitas y tampones, ya que su capacidad de retención es superior.

«Es ultra segura. De hecho, hace un tiempo estaba en la selva amazónica, un lugar bello, hermoso, prístino, pero una humedad y un calor agotadores. Y frente a mí, un río maravilloso. PERO, yo estaba indispuesta y en el río había pirañas, y las pirañas se vuelven hiperactivas al sentir la sangre. La verdad me daba muchísimo miedo meterme, pero al segundo día no aguaté más el calor, le recé a todos los dioses, deposité toda mi confianza en la copa y ¡me tiré! Nade hasta cansarme y las pirañas ni enteradas. Igual fue muy arriesgado, no se lo recomiendo a nadie» – Cielo, 25 años.

  • Menos olores. No es la sangre en sí sino el contacto de la misma con la piel y con las sustancias químicas (blanqueadores, coagulantes, aromatizantes, etc.) que contienen las toallitas y tampones, sumado a la poca ventilación de la zona íntima femenina, lo que ocasiona humedad y “mal olor”. La copa menstrual evita estas cuestiones.

Posibles inconvenientes

  • Obtención. Es más complicado adquirirla, ya que no es tan rentable como los absorbentes descartables. No obstante, hay mucha venta online (en Córdoba, algunas de las vendedoras más conocidas son Flor de Luna, Meggacup y Fleurity). Su costo ronda los $500-$600.
  • Uso más complicado. La mayoría de las usuarias de la copa menstrual coinciden en que al principio puede ser complicado colocarla (en algunos casos se recomienda comenzar haciéndolo en la ducha o con ayuda de lubricante a base de agua), pero que es cuestión de acostumbrarse. Sin embargo, también hay casos de mujeres que la han probado y sufrieron varios inconvenientes al colocarla o retirarla, desistiendo finalmente de su uso. Cada cuerpo y cada persona es diferente, por lo cual no hay garantías absolutas.

«Yo la usé una sola vez. En ese momento estaba a full estudiando porque tenía finales y la sentí incómoda, me costó colocarla. Yo supongo que fue el estrés y el no poder dedicarle el tiempo necesario para aprender a usarla. Mi hermana la probó y tuvo una experiencia totalmente distinta, está re contenta. Supongo que el próximo período probaré de nuevo. Conclusión: hay que dedicarle el tiempo necesario para aprender a usarla» – Julieta, 24 años.

  • Colocación. Si no se coloca correctamente puede producir pérdidas, por lo que al principio se puede combinar con toallitas descartables o de tela hasta tener más experiencia. Sin embargo, estos casos son los menos, ya que, al hacer una especie de succión, es difícil que se filtre algo.

«Yo le recomiendo a cualquiera que quiera probarla, que se tome su tiempo para el prueba y error. A veces uno tarda en agarrarle la mano a cómo usarla, durante cuánto tiempo, etc., pero una vez que le encontrás la vuelta, no la dejás más» – Candela, 27 años.

  • Incómoda en baños públicos. Vaciar y volver a colocar la copa en un baño público puede ser incómodo y, en este sentido, las toallitas y tampones son más prácticas. Las usuarias más experimentadas llevan una botella de agua, papel higiénico o toallitas húmedas.
  • Flujo abundante. Si el flujo menstrual es abundante, la copa deberá vaciarse más frecuentemente.
  • Talle. Es importante consultar con el vendedor para no adquirir una copa de talla inadecuada, la cual podría resultar muy incómoda.
Anuncios

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.