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28 octubre, 2020

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Animales callejeros: entre el rescate y el abandono

Aunque siempre se dice que “el perro es el mejor amigo del hombre”, en Sierras Chicas diariamente se registran casos de abandono y maltrato de animales.

Aunque siempre se dice que “el perro es el mejor amigo del hombre”, en Sierras Chicas diariamente se registran casos de abandono y maltrato de animales. En muchos casos, las actitudes irresponsables de quienes poseen mascotas contribuyen a agravar la problemática y en otros, el compromiso y la solidaridad de vecinos, agrupaciones proteccionistas y profesionales les cambian la vida.

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Por Lucía Argüello | luciaarguello@elmilenio.info

No hay que ser un gran observador para notar que en Villa Allende, Mendiolaza, Unquillo, Río Ceballos y Salsipuedes, como en tantas otras localidades del país, los casos de abandono y maltrato de animales están a la orden del día. Cuatro gatitos de quince días encontrados en una caja, en la parada del colectivo, un vecino que se mudó y abandonó a su perro atado en el patio, una mujer que atropelló a otro y lo dejó tirado al costado de la ruta bajo la lluvia.

Casos como estos se cuentan por decenas todos los días en las páginas de Facebook que congregan a los proteccionistas y los interesados en defender a los animales. Porque, por suerte, mientras las malas conductas de algunos ciudadanos contribuyen a acrecentar el problema, las buenas acciones de otros ayudan un poco a contrarrestarlo.

Actitudes que no suman

Y lo cierto es que son muchas las pequeñas conductas de los ciudadanos que pueden contribuir a disminuir la problemática de la sobrepoblación de animales domésticos en las calles, desde el mantenimiento responsable de las propias mascotas hasta la castración, pero parece que algunas todavía no han arraigado en la conciencia de los vecinos de Sierras Chicas.

«Acá tenemos un problema particular que es esa cultura de que el perro tiene que estar libre, que tiene que andar. De los perros que están en la calle, yo diría que más de la mitad tienen dueño, solo que pasan el día andando por ahí. Y es un problema, porque aunque no sean agresivos con la gente (que también los hay), ensucian la calle, pueden causar un accidente, se pelean entre ellos, se contagian enfermedades, se pierden. Corre riesgo el perro en sí y las personas», explicó Guadalupe Saldaña de la Clínica Veterinaria del Centro, en Unquillo.

Para esta profesional, si las municipalidades hicieran cumplir las leyes que rigen a nivel nacional, la problemática se reduciría notablemente. «La Ley Sarmiento establece que no podés maltratar, que no podés abandonar, que no podés tener al perro suelto en la calle, pero no se cumple nada. Para mí, cambiando eso solo, cambiás prácticamente todo, porque ya le cambiás la conciencia a la gente. Te aseguro que si implementaran sanciones de verdad, en el transcurso de un año cambiaría completamente la cosa», sostuvo la médica veterinaria.

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Sin embargo, la realidad aún está lejos de esa expectativa y, aunque muchos de los perros que se ven en las calles tienen dueño, un gran porcentaje de ellos han sido directamente abandonados.

«Desgraciadamente la gente se aprovecha porque sabe que siempre hay alguien que se va a hacer cargo. Todavía está en la cabeza de la gente dejar el perro en la puerta del veterinario y el veterinario no puede hacerse cargo de todos los perros abandonados de la ciudad. Es como si a cada niño abandonado lo dejaran en la puerta del pediatra. Una vez un hombre me dijo ‘te dejo el perro un segundo, voy a estacionar el auto y vuelvo’, ¡y no apareció más! ¿Y vos qué hacés con el perro? ¿Lo dejás en la calle? Y no, nos ocupamos y lo tuvimos hasta que le encontramos un hogar, pero eso no puede ser así», manifestó Saldaña.

Hacer la diferencia

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A pesar de este panorama desalentador, todavía hay varias personas que deciden ubicarse en la vereda del frente. «Hay gente con voluntad y que pone plata de su bolsillo para ocuparse de estas cosas. Gente que levanta perros abandonados y lastimados, los cura y les busca hogar; otros vecinos que mantienen comunitariamente al perro de la plaza, y le dan comida, lo vacunan, lo castran. Cuando hay compromiso y predisposición todo es más fácil, a esas personas siempre les damos una mano en lo que podemos», señaló Guadalupe, quien, junto a su marido, ayuda a los proteccionistas desde hace años.

Entre ellos siempre destacan las organizaciones de voluntarios como el Refugio Revivir en Villa Allende, Callejeritos en Mendiolaza y ABAS (Agrupación para el Bienestar Animal Salsipuedes), quienes persisten en sus esfuerzos por rescatar a los animales de la calle, pese a las dificultades financieras y edilicias y al escaso apoyo que muchas veces reciben de los gobiernos municipales y de la población en general.

“Necesitamos que la gente deje de pensar que los refugios son la solución, somos parte de la misma comunidad. Si ves un perro que está tirado en la calle, tratá de ayudarlo de alguna forma, no le encargues el problema a otro, que es lo que hace mucha gente. Hay que pedir ayuda para ayuda al perro, no pedir que otro lo haga. Todos podemos hacer la diferencia”, comentó Leonardo, miembro de la Asociación Revivir, refugio que actualmente alberga más de 480 perros que demandan, sólo en alimentos, 35 mil pesos mensuales.

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Contra el maltrato

El 29 de abril, Argentina celebra el Día del Animal en honor al Dr. Ignacio Albarracín, abogado que luchó por los derechos de los animales y promovió la sanción, en 1891, de la ley 2.786 de Protección de Animales, en la que se establecía por primera vez en la historia argentina, la obligatoriedad de brindar protección a los animales, impidiendo su maltrato y su caza. Fue la precursora de la actual ley 14.346, aprobada en 1954, que establece penas para las personas que maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales.

El maltrato de animales es un crimen que también es penado por el Código Penal y que puede ser denunciado por cualquier persona mayor de edad ante la policía o la fiscalía. «Es un delito perseguible de oficio, como un robo. Si ustedes le dicen a un policía ‘señor, este perro está sufriendo’, él no puede responderles ‘bueno, es cosa del dueño’, porque justamente la ley descosifica al animal, lo convierte en sujeto de derecho. La policía tiene que intervenir de oficio. Si no lo hace, le sacan una foto, le piden los datos y lo denuncian por incumplir con su deber», explicaba hace un tiempo a El Milenio, la abogada especialista en derecho animal Andrea Heredia de Olazabal, cabeza de la fundación Sin Estribo.

Un hábito a inculcar

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La castración es una de las formas más efectivas de frenar la sobrepoblación de animales en las calles. Sin embargo, hay muchos mitos y verdades en torno a este tema y para aclararlos, El Milenio consultó a la médica veterinaria unquillense Guadalupe Saldaña. “Primero, no es necesario esperar a que la perra o gata tenga crías una vez. En los animales no hay nada psicológico, es todo hormonal, no es que va a sufrir o se va a preocupar por no poder tener cachorros”, explicó.

En cuanto a la edad, la profesional señaló que es necesario esperar a que el animal llegue a la pubertad, cuanto más cerca del primer celo, mejor, y agregó que muchos consideran que es mejor que la perra tenga el primer celo, para disminuir el riesgo de que se produzca una incontinencia urinaria

«Es uno de los problemas que se puede presentar, aunque la probabilidad es baja y la mayoría de las veces se soluciona. En general, la castración tiene más pros que contras para la salud del animal. Se hace una sola vez en la vida, no como la inyecciones y otros tratamientos hormonales, que terminan resultando más caros y a la larga aumentan la probabilidad de que se produzcan tumores en las mamas», apuntó Saldaña.

La profesional también señaló la conveniencia de castrar a los perros machos, principalmente cuando se trata de disminuir su agresividad, y a los gatos machos, para evitar que se escapen y se lastimen o se contagien enfermedades persiguiendo a gatas en celo. Castrar a una perra cuesta alrededor de $1200 (varía según el tamaño) y a una gata, $900.