Villa Allende es pionera en la creación de una Mesa de Asociativismo y Economía Social, la cual reúne a distintas cooperativas y organizaciones de la sociedad civil. La iniciativa, que apunta a promover, generar y activar la economía local de manera mancomunada, ya se está replicando en otras ciudades de Sierras Chicas.

Colaboración:

  • Agustina Farías y Jazmín Sánchez
  • 4to Año, Instituto Milenio Villa Allende
  • Valentín Candia y Nicolás Barrera
  • 4to Año, Instituto Educativo Nuevo Milenio

El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) es un espacio gubernamental entre cuyos objetivos se destaca la intención de visibilizar iniciativas económicas regionales basadas en la solidaridad, mediante la movilización de recursos de apoyo (programas, créditos, financiamiento, capacitaciones, proyectos, etc.).

“Buscamos crear nuevos instrumentos, no sólo para contener el impacto de la crisis actual en el sistema asociativo, sino también para reconstruir la economía del mañana, construyendo reglas e itinerarios para hacer economía de otro modo, dando prioridad al bienestar de las personas y las comunidades”, sostiene la institución desde su sitio oficial. 

Para lograr semejante meta, el Inaes fomenta el padrinazgo de las MAyES (Mesas de Asociativismo y Economía Social), definidas como “espacios de integración local donde las cooperativas y mutuales se acercan a otras entidades de la sociedad civil, como clubes, asociaciones sin fin de lucro, sindicatos y organizaciones sociales, para encontrar soluciones colectivas a los problemas de sus comunidades”.

En Córdoba, una de las primeras mesas surgió en Villa Allende, por intermedio de Hugo Yagüe, referente vecinal y delegado territorial de la entidad. La iniciativa ya avanzó hacia Unquillo, Mendiolaza y Río Ceballos, y además prevé la conformación de nuevas mesas en Salsipuedes y Agua de Oro.  

Alternativa económica 


Yagüe define a las MAyES como una oportunidad para “desarrollar una economía de recuperación, sobre todo de cara a la post pandemia”. “En las mesas, las organizaciones que actúan en una comunidad se encuentran, dialogan y elaboran una agenda común. La meta es generar entramados sociales para establecer relaciones productivas, promoviendo el desarrollo de cada región o localidad”, explicó.

Por su parte, Corina García, contadora, licenciada en Administración e integrante de MAyES Villa Allende, apuntó que la mesa está conformada por cooperativas, asociaciones, clubes, sindicatos y organizaciones sociales de la localidad y su principal objetivo es “promover, generar y activar la economía local de manera mancomunada”. Así, tras una primera etapa de diagnóstico sobre las problemáticas territoriales, las MAyES buscan soluciones colectivas para la comunidad.

En este aspecto, las primeras indagaciones sobre las necesidades de los vecinos revelaron un alarmante panorama de desempleo en la región. “Hace falta sostener y crear nuevos empleos a partir de la formación de cooperativas y asociaciones, así como del fortalecimiento de las ya existentes”, sostuvo García.

Afortunadamente, la zona no carece de organizaciones y emprendimientos, aunque tanto Corina como Hugo coinciden en la necesidad de mejorar los vínculos entre ellos. “Trabajamos en la conectividad entre asociaciones para fortalecer unidades productivas que hoy están fraccionadas”, adelantó la licenciada en Administración.

De esta manera, estas entidades se convierten en parte de un sistema productivo que puede motorizar la reactivación de la economía de manera solidaria. La propuesta apunta al desarrollo colectivo de las capacidades productivas, en armonía con el entorno. “Cuando se trata de unidades muy chicas, la forma de fortalecerse y empoderarse es juntándose con otros pares para trabajar de forma coordinada”, reflexionó García.

El tercer sector


Estas asociaciones civiles, cooperativas y organizaciones integran el llamado “tercer sector” de la economía, el cual, como explicó Corina, no equivale al sector privado, ya que el fin de este último es la rentabilidad económica o lucro, mientras que el tercer sector pone en el centro de la escena al ser humano.

Para García, el lucro es un factor necesario para la vida de las personas y mediante las mesas, la ganancia puede ser comunitaria. “De manera mancomunada, generamos una sinergia que nos beneficia económicamente a todos. El objetivo principal es acercarse a las personas en su integridad”, señaló.


“Trabajamos la conectividad entre asociaciones para fortalecer unidades productivas que hoy están fraccionadas. De manera mancomunada, generamos una sinergia que nos beneficia económicamente a todos”. Corina García, MAyES Villa Allende.


Apuntar al tercer sector, también implica otras cuestiones como el cuidado de los recursos naturales y el consumo racional. “En lugar de fomentar el lucro individual y el consumo desmedido, se fomenta el consumo responsable. Promovemos actividades comunitarias y buscamos generar recursos genuinos para cada familia y productor, fomentando una circulación de bienes y servicios que esté al alcance de las mayorías”, detalló Yagüe. 

Para cerrar, García reflexionó sobre cómo el actual contexto de pandemia acentúa una vulnerabilidad humana compartida: “Tenemos que estar unidos y trabajar junto a las asociaciones para poder sostener la comunidad. De nada nos sirve que tengamos personas muy exitosas en lo económico, si no podemos sostenernos todos como comunidad, se trata de una cuestión humanitaria”.

Un primer ensayo 


En un período que apenas supera los treinta días de funcionamiento, la MayES de Villa Allende incorporó a numerosos actores de la comunidad local, tales como el Centro de Jubilados, el Club Quilmes, el Centro Vecinal de Barrio Español, la Asociación del Centro Comercial, la Fundación Pequeños Gigantes, la Cooperativa de Agua y la de remises, instituciones culturales, el Consejo Municipal de Ambiente, UTEDyC (Unión de Entidades Deportivas y Civiles) y muchas entidades más.

Uno de los ejemplos más recientes de trabajo cooperativo es el caso de la Feria Agroecológica de Villa Allende y la Cooperativa de Remises. Ante la situación de aislamiento, la feria interrumpió la comercialización de sus productos, al tiempo que los remiseros prácticamente no tenían pasajeros que transportar. Así, ambos sectores llegaron a un acuerdo de ayuda mutua: la feria ofrecería sus productos a través de Internet y los remiseros transportarían la mercadería, permitiendo reactivar ambas áreas.