27 septiembre, 2022

El Milenio

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¿Qué pasa con el comercio en Sierras Chicas? (informe especial)

Aumento en el costo de los servicios, presión fiscal excesiva y descenso del consumo son algunos de los principales desafíos que enfrentan los comerciantes de la zona.

Las complicaciones económicas que atraviesan el país a nivel nacional no dejan afuera a los negocios del cordón serrano. Aumento en el costo de los servicios, presión fiscal excesiva y descenso del consumo son algunos de los principales desafíos que enfrentan los comerciantes de la zona.

La caída del consumo es uno de los principales factores que perjudica a los comerciantes de Sierras Chicas.

Argentina actualmente atraviesa un panorama económico adverso que se refleja en el día a día de todos los ciudadanos. El aumento de los servicios como luz, agua y gas ha afectado tanto a las viviendas familiares como a los comercios e industrias. Además, este incremento en el valor de los servicios es acompañado de la suba del dólar, que hace pocos días alcanzó un nuevo récord de $47,50.

Expertos aseguran que Argentina está pasando por un déficit fiscal, es decir, que se está gastando más de lo que se recauda. Muchos representantes de la industria y el comercio aseguran que hoy en día se ven en la necesidad de vender sus productos al costo para generar un mínimo de ingresos que les permita cubrir los gastos corrientes fijos.

Esta situación no deja afuera a Sierras Chicas, como comprobó El Milenio al conversar con expertos en la materia y comerciantes de la zona.

Más impuestos que ganancias

Consultado por este medio, Alberto Canova, Licenciado en Administración Pública y vecino de Unquillo, señaló que “la crisis económica que estamos viviendo trae como consecuencia un periodo de estanflación, es decir que hay inflación y recesión al mismo tiempo. Como consecuencia de esto, los precios siguen subiendo a pesar de que no hay consumo”.

Por su parte, los comerciantes plantean que, hoy en día, su mayor dificultad son los altos impuestos a los que se deben enfrentar. En este sentido, Canova explicó que “la presión fiscal es la cantidad de impuestos que se cobran”. “Hay impuestos municipales y tasas municipales. Después están los impuestos nacionales, como el IVA, que es un impuesto directo, y hay otros impuestos que son indirectos, como el impuesto a las ganancias, que se lleva un 35% de lo que uno declara que gana”, señaló el licenciado y remató: “Entre todas las obligaciones tributarias, el Estado se lleva más del 57% del total que uno recauda”.

Además, recordó el especialista, en Córdoba los comercios también pagan un 5% de ingresos brutos, es decir que, del total facturado, una parte correspondiente a ese porcentaje se destina a las arcas provinciales.

Otro de los factores agobiantes para quienes tienen un negocio es la luz comercial, ya que el servicio tiene un recargo extra sólo por tratarse de un local comercial. Ante esto, Canova opinó que “es un despropósito del Estado, porque la luz no es más cara por estar en un comercio, simplemente se pagan más impuestos, es más cara para el comerciante”. “Los Estados municipales, provinciales y nacionales, en su afán de recaudar, agregan cada vez más impuestos y tasas. En Argentina hay 192 impuestos, directos o indirectos, entre municipales, provinciales y nacionales. Una empresa, al momento de abrir las puertas, arranca pagando un 50% de impuestos y se van sumando más con el tiempo”, sentenció.


“En Argentina hay 192 impuestos, directos o indirectos, entre municipales, provinciales y nacionales. Una empresa, al momento de abrir sus puertas, arranca pagando un 50% de impuestos y se van sumando más con el tiempo”.

Alberto Canova, Licenciado en Administración Pública.

Al consultarle a Canova acerca de la raíz de la caída del consumo, explicó que “esta situación se debe al cambio del sistema económico, dejando de lado si éste es bueno o malo”. “Antes los servicios eran irrisoriamente baratos, lo cual no justifica el excesivo costo que abonan los usuarios en el presente. Todo eso va mellando la economía familiar y la gente, al ganar la misma plata, pero con la inflación deteriorándole los salarios, termina gastando menos”, señaló el profesional y añadió que: “La caída del consumo tiene un efecto cíclico, es decir, yo no puedo gastar, entonces no salgo, ni al cine, ni a comer, ni a comprar ropa. Al consumir menos, caen las ventas de los comercios, lo cual crea más desocupados”.

Otro factor a tener en cuenta es la suba del dólar. “La economía, al tener sus precios dolarizados, genera un aumento constante del precio de los servicios y productos. Ahora todos los precios están dolarizados, porque el gobierno determinó que paguemos a precios internacionales el gas, combustible y luz, entre otros.  Esto afecta directamente al consumo”, señaló el licenciado.

Evolución de la economía en Sierras Chicas

“Es notable la sensibilidad de consumo en Unquillo, es mayor que en Mendiolaza o Río Ceballos. Apenas estalló el dólar, las ventas cayeron un 50%”, señaló Leonardo, comerciante de Sierras Chicas.

Antiguamente, las principales industrias de Sierras Chicas eran las canteras de cal, las fábricas de calzado, los mataderos municipales y el frigorífico. Sin embargo, por distintas razones, la mayoría de estas actividades han ido desapareciendo. En el año 1976 se abrieron las importaciones, lo cual trajo aparejado el ingreso de productos fabricados en otros países, principalmente China, donde la mano de obra y los impuestos son más baratos. Esto hizo difícil la competencia de los productos nacionales, lo cual derivó en el cierre de muchas industrias, panorama que se repite en la actualidad.

Sin embargo, por las diferentes constituciones históricas de sus economías, la situación no es la misma en las distintas localidades de Sierras Chicas. “En Río Ceballos siempre tuvieron otro tipo de ingreso, más relacionado a la hotelería y el turismo, incluso hasta hoy en día. Unquillo era un pueblo donde gente muy pudiente tenía casa de veraneo y fin de semana. Esas mismas personas eran las que estaban en contra del crecimiento del turismo, entonces la ciudad se quedó en el tiempo mientras otras, como Río, crecían”, recordó Canova y destacó que, hasta el día de hoy, prácticamente no existen hoteles en la ciudad de Unquillo.  

“Mendiolaza no existía como municipio independiente. Hoy en día, la ciudad ha crecido debido a la apertura de barrios cerrados, lo cual generó un movimiento comercial que antiguamente no existía”, continuó el licenciado.

Por su parte, Villa Allende era usualmente considerada una “ciudad dormitorio”, es decir, que la mayoría de los vecinos vivían allí, pero trabajaban en Córdoba o en otras localidades. El advenimiento de los barrios cerrados y el exponencial crecimiento demográfico movilizaron la economía local, fomentando la apertura de negocios y comercios. Según Canova, Villa Allende es actualmente considerada como una de las localidades de mayor crecimiento en Sierras Chicas.

Hablan los comerciantes

Por la situación económica adversa, muchos locales comerciales se ven obligados a cerrar sus puertas.

Profundizando este panorama, El Milenio salió a las calles para conocer las opiniones y experiencias de los comerciantes de Sierras Chicas. “El comercio en la zona está muy preocupado. Han bajado las ventas producto de la inestabilidad económica nacional. Los ingresos son bajos y los gastos fijos (alquiler, sueldos, impuestos, seguros, etc.) son altísimos. A la gente se la ve con miedo de no llegar a fin de mes, estudian sus gastos para organizarse. Las compañías financieras han acortado préstamos y subido sus intereses, actualmente conviene comprar de contado, porque no sabes cuándo van a aumentar los precios, o con tarjetas de crédito que tienen cuotas sin intereses”, dijo Laura, comerciante de Río Ceballos del rubro electrodomésticos.

“Se complica absolutamente todo. De entrada, arrancamos con la presión fiscal que es grandísima. Tenés IVA, impuesto a las ganancias y un montón de cosas que no te dejan respirar. Yo no puedo trasladar todos los aumentos que tengo, sobre todo en servicios como la luz y el gas, a la mercadería, porque no la vendo”, manifestó Leonardo, comerciante de una cadena de panificadoras con varios locales a lo largo del cordón serrano.

“Es notable la sensibilidad de consumo en Unquillo, es mayor que en Mendiolaza o Río Ceballos, apenas estalló el dólar, las ventas cayeron un 50%. La gente dejó de consumir en todos lados, pero en Unquillo se notó más”, observó el comerciante y añadió: “Yo creo que todas las municipalidades han estado plenamente dispuestas a ayudar, la verdad no tengo nada para decirles. Lo que creo es que todas las ciudades de Sierras Chicas deberían trabajar en conjunto para que sea un corredor turístico más importante de lo que es o supo ser”.

“Al comercio en Unquillo se lo ve muy estancado. Si lo analizás a nivel organizativo, hay muchas casas en la zona céntrica, es como si a un barrio lo hubieran querido convertir en zona comercial, lo cual tampoco favorece al crecimiento de los negocios. Hay muy pocos locales comerciales y aparecen pocos negocios nuevos, son los mismos hace años. Si te ponés a ver, en Villa Allende y Río Ceballos todo el tiempo se están construyendo inmuebles”, sostuvo Aylen, ex comerciante de un negocio de indumentaria en Unquillo.

“En mi caso, ya no puedo mantener el local abierto. Me cuesta comprar mercadería porque los productos que vendo se fabrican en el país y todo aumenta cada vez que voy a reponer. Hace un año que estoy remándola y poniendo ahorros, ya no da para más. El alquiler es alto, el monotributo aumentó. Apenas abrí, me robaron todo, así que tuve que poner alarma y seguro, lo cual significa más gastos fijos. Hoy por hoy, la situación del país es básicamente el motivo que me obliga a cerrar. Tengo 41 años, hace dos dejé un muy buen trabajo para abrir el local. Hoy tengo que seguir pagando el préstamo que saqué y buscar trabajo, no es la situación que imaginaba cuando empecé este proyecto”, declaró Fabiana Castillo, propietaria de un negocio de indumentaria en Mendiolaza.

“Por mi parte, en el gimnasio sé que tengo una época baja hasta marzo y después la gente empieza a venir más. En este rubro, cada año crece más la clientela. El tema es que aumenta la cantidad de gente, pero también hay que subir la cuota porque se encarece el alquiler y los servicios”, comentó a su vez Marcos, vecino de Villa Allende.

Qué dicen los centros comerciales

Al preguntarle cuál debería ser el rol de los centros comerciales en Sierras Chicas, Alberto Canova explicó que “el centro comercial debe agrupar a los comerciantes de la zona y representarlos, dejando en claro que la asociación es voluntaria”.

Desde el Centro Comercial de Río Ceballos plantearon que “la economía de Río Ceballos está en un estado de recesión, al igual que la economía nacional, con el agravante de que Río Ceballos tiene muy pocos ingresos propios. El sector comercial es uno de los principales que genera puestos de trabajos, junto a algunas industrias que tenemos en la zona de Pajas Blancas, lo cual hace que muchos vecinos dependan de su fuente laboral en la ciudad de Córdoba”.

Asimismo, la organización agregó: “Si el comerciante tiene alguna dificultad, la entidad lógica a la que se debe dirigir somos nosotros, que lo podremos asesorar en el aspecto legal, laboral, sindical o lo que necesite. También podemos ayudarlo con alguna gestión que necesite hacer en el ámbito municipal o provincial, a través de nuestra federación”.

Por su parte, Marcos Mingorance, presidente del Centro Comercial de Unquillo, afirmó que “el turismo ha cambiado, ya pasó a ser algo de vivienda y no turístico. Unquillo no es una ciudad turística, somos una ciudad de paso. Ante esa realidad de residencia, para nosotros el problema es qué hacer para desarrollar la actividad comercial”

En este sentido, resaltó la necesidad de que los comerciantes se estructuren “de tal manera que se fomente el desarrollo” y apuntó que el objetivo del centro comercial es brindarles un lugar que ellos sientan como propio y puedan usar para hacer reuniones por su cuenta o cualquier otra actividad que necesiten. “Me parece que aún falta unión para tomar estas decisiones”, señaló Mingorance refiriéndose a los comerciantes de la localidad y aclaró que la institución no recibe apoyo de la Municipalidad, sino que se sostiene únicamente con el aporte de los socios.

Por otra parte, algunas localidades directamente no tienen organismos que reúnan a los comerciantes, como es el caso de Mendiolaza. En 2015 se conformó la cámara de comercio e industria, pero con el tiempo se diluyó y nunca terminó de establecerse legalmente. “En Mendiolaza no funciona el centro comercial, nunca funcionó, fue una estrategia política en su momento y no cumple su función de ayudar al comerciante”, afirmó un negociante dicha ciudad que no quiso dar su nombre.


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