Por: Santino Cup y Renzo Citto 4° IENM – Julia Posada, Emma Pereyra y Nicolle Arias 4° IMVA.
“Muchos me preguntan cómo hago para llorar en ciertas escenas. No uso técnicas, lloro o me río porque realmente lo siento. Me involucro tanto que busco transmitirlo todo”, expresa María Gabriela Jara, actriz principal de “Yo soy la Viola”, obra nacida en el corazón de Río Ceballos.
Así, el teatro aparece como una vía de escape y expresión definitiva para una mujer que en realidad afirma ser muy tímida en su vida diaria. La artista tiene como profesión principal la enfermería, es decir, un oficio entregado al cuidado y la atención de otros. “Es mi cable a tierra”, comenta.
Sus inicios en la actuación se dieron “por casualidad”, ya que sus padres integraban el Grupo Río Ceballos en ese momento. Al respecto rememora: “Yo tenía 19 años y, ayudándolos en el ensayo de una obra, me pidieron sustituir a alguien que no estaba. Me gustó y ahí empecé. No lo elegí como carrera. Muchas veces me planteé el por qué no, pero lo tomé más como un hobby”.
Al provenir de una familia de artistas, es irónico pensar que durante años la actuación apareció de forma intermitente en su vida, ya que ella colaboraba de forma puntual cuando faltaba alguna actriz o necesitaban ensayar alguna escena. Pero todo cambió el día que su padre y director de la obra, Luis Jara, se le acercó y le dijo sin duda alguna: “Vos vas a ser Violeta”.
“Fue hace más de 10 años. Él quería hacer esta obra porque la había leído y estaba muy fascinado con el personaje. Me lo propuso. Yo veía que iba a ser algo complicado, pero empezamos a trabajarla”, recuerda con nostalgia aquel momento, aunque fue recién en el 2024 que se dieron las condiciones ideales de tiempo, disponibilidad y ganas para emprender este camino.
El desafío de ser Violeta

Actualmente, para todos los involucrados es imposible pensar el papel de la famosa activista y cantante chilena sin tener en mente la sensibilidad artística que le impregna Gabriela. “En el escenario siento los dolores de Violeta Parra, los estoy sintiendo en ese momento”, confiesa la actriz que abrazó el personaje en más de doce presentaciones realizadas en el tradicional y querido espacio de La Beba Teatro.
“Se trata justamente de conocerla tanto que, cuando estás en el escenario, sos ella. Yo me siento ella. Además, el teatro es muy mágico porque cada función es diferente. Una es diferente en cada función y el público también. No todas las funciones son iguales ni una se siente igual”, valora.
Así, para la artista interpretar es un acto de amor y responsabilidad que busca transmitir al espectador. En su interpretación no hay un llanto practicado o fingido, ni risas ensayadas. Simplemente es dejarse llevar por las emociones del momento, por entender qué debió pasar por la cabeza de quien vivió tantos cambios trágicos en su vida y aun así decidió seguir adelante hasta donde sus fuerzas se lo permitieron.
“Me llama mucho la atención cómo era ella, tan empoderada, tan decidida a seguir adelante con sus convicciones y sus sueños”, relata Gabriela. Y añade: “Me impactó conocer sus deseos, pasiones y contradicciones. Me gustaría que el público salga emocionado y con ganas de saber más, que quiera investigar más sobre su vida y su obra”.
Llevar adelante la preparación de este personaje le significó un gran trabajo de investigación: “Me puse a ver videos, escuchar sus canciones, leer sobre su vida, para poder encarnarla”, afirma. También cuenta que “es prácticamente un monólogo”. “Soy casi la única que habla. Hay algunos personajes que aparecen en voces en off y un personaje inicial que interpreta mi hermano durante un momento breve. Después, todo recae sobre mí. Entonces requiere tiempo de estudio y de trabajo corporal”, revela.
Además, surge la danza y la improvisación en el relato, lo que sorprende al público que ya fue a verla en más de una oportunidad. “Hay una parte en la que hago un baile relacionado con la muerte de su hijita y busco transmitir el dolor a través del movimiento -recapitula-. Esa escena, que es muy linda y muy dura, no está marcada. No tiene pasos definidos ni coreografía. Hago lo que me nace en ese momento”.
La magia del teatro vivo

La puesta en escena de «Yo soy la Viola» rompe la distancia con el espectador para proponer un particular e interesante ritual comunitario. El escenario recrea la famosa carpa que montó Violeta, donde los sentidos se despiertan. En una parte especial del relato, el espectador comienza a sentir un particular aroma a empanadas (que se amasan en vivo), lo que, junto a la circulación de un vino, crea una atmósfera de intimidad. En este marco, sostiene: “Ninguna presentación es igual, en todas ocurre algo distinto que la hace especial”.
Tras doce funciones exitosas, la obra caló tan íntimamente en los espectadores que ya es costumbre que todos se queden después de la función para compartir vinos, empanadas y reflexiones sobre la vida y la actuación. “Queremos que se vayan con esa emoción y con ganas de volver o de recomendarla. Y eso, afortunadamente, se ha dado en todas las funciones. Es una propuesta distinta y el público lo recibe muy bien”, expone la actriz.
La obra comienza en el último día de vida de Violeta. Ella se suicida en escena, pero luego resucita teatralmente. Ese recurso permite mostrar todo lo que ella podría haber seguido haciendo. “Los personajes aparecen como fantasmas, porque ya no están”, detalla Gabriela, y agrega que nada termina con la muerte, sino que comienza con el legado que dejamos.
“La resurrección sorprende mucho al público. En una de las primeras funciones incluso aplaudieron en ese momento porque pensaban que la obra había terminado, y en realidad faltaba toda la segunda mitad”, concluye.
Sobre «Yo soy la Viola»

Se trata de una obra teatral basada en los textos de Rodolfo Braceli que narra de forma íntima y apasionada la historia de la cantautora: sus orígenes, sus amores, sus pérdidas y su trágica vida, transitando siempre entre el desgarro más profundo y el amor más intenso. “Nadie muere cuando se muere, perdura”.
Dirigida por Luis Jara, cuenta con las actuaciones de Fanny Stock, Gabriela Jara e Ignacio Jara. Se estrenó en abril del año pasado con particular éxito y se tiene programada una nueva función para el próximo sábado 5 de septiembre, además de intenciones de llevarla a otras localidades de la provincia.

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