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Tras bambalinas


Omar Rezk pasó de brillar como actor a desempeñarse como director en múltiples obras del teatro cordobés. En diálogo con El Milenio, contó cómo fue esa transición y realizó un análisis sobre la actualidad del rubro.

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“El teatro me abrió la puerta de lugares absolutamente impensados”, comentó Omar Rezk, actor y director teatral radicado en Salsipuedes (Fotografía gentileza Camile Rezk/Omar Rezk).

El teatro como forma de representación de historias sigue siendo una de las manifestaciones predilectas de un nutrido público. En este tipo de arte escénica, el director es el encargado de coordinar logísticamente las tareas para que todo salga perfecto y este es el trabajo de Omar Rezk quien, tras años de dedicarse a la actuación, se inclinó por la dirección.

Teatro comercial y más tarde, independiente, innumerables viajes, premios y reconocimientos son algunas de las palabras que definen la vida de este polifacético artista. Sus puestas en escena son montadas siempre con el fin de “dejar una marca en algún lugar”.

Hoy, tras nueve años siendo parte de Ideas del Sur, Omar Rezk decidió continuar su carrera en Sierras Chicas. “Terminé en Salsipuedes porque un día fui a visitar a un amigo y pensé ‘este es mi lugar en el mundo’, lo sentí interiormente. Yo creo que el sitio me eligió a mí en realidad y no pienso irme de donde estoy”, comentó, entre risas, a El Milenio.

En la región tuvo la oportunidad de presentar su actual obra “Ella en mi cabeza” en el teatro de Unquillo, de Villa allende y de Río Ceballos.

Un recorrido histórico

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Desde que tuvo conciencia, Omar Rezk supo que su vocación estaba en los escenarios, lo que no se imaginaba era que terminaría en el detrás de escena.

A los once años comenzó a tomar clases de actuación dentro de su barrio y cuando terminó el secundario, inmediatamente se metió “a hacer teatro”. Lo curioso es que Omar en realidad no conocía exactamente lo que estaba haciendo. “Había visto cine y televisión, nunca otra cosa, por eso fue muy extraño al principio”, contó.

Para el año 1970, Rezk había ingresado al Jolie Libois, el Seminario de Teatro de la Provincia de Córdoba, y en 1974 ya empezó a trabajar profesionalmente como actor y, más tarde, como director.

A partir del golpe de Estado de 1976 “hubo una gran desbandada de actores, directores y gente de la cultura en general” por lo que, como recordó, muchas propuestas no podían abordarse. Así, con José Luis Arce acordaron dirigirse mutuamente en “Una historia, mil historias”.

“Ahí empecé a agarrarle el gustito a la dirección, empezó a gustarme, como estudiante nunca me había planteado ser director. Después ya empecé dirigir teatro para niños, más tarde cosas para adultos y así mi carrera se fue orientando sin que yo me lo propusiera. Aún sigo siendo actor, hace mucho que no actúo, pero porque no me llaman”, señaló el actor y director teatral.

“San Vicente Super star”, “La Papa de Hortensia”, “Córdoba Va” son algunos de los grandes éxitos del teatro cordobés que tuvieron a Omar Rezk a la cabeza. Actualmente se encuentra trabajando en la obra “Ella en mi cabeza” y próximamente estrenará “Ojo por Ojo”, una versión libre que hizo Augusto Fernández sobre una obra de August Strindberg llamada “Acreedores”. Además, para junio se viene “El amateur”, escrita por el dramaturgo Mauricio Dayub.

Una problemática cultural

La cantidad de salas existentes en la región y la repercusión en las audiencias son cuestiones que atraviesan al teatro independiente de manera constante. Para Rezk, la falta de salas “está en relación directa a las necesidades de la sociedad capitalista de oferta y demanda”, aunque reconoció que “no se está invirtiendo mucho en cultura” y que los gobiernos deberían prestarle más atención al teatro y ocuparse de la creación de nuevos espacios.

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Con respecto a Sierras Chicas, el director señaló que hay pocas salas, surgidas de iniciativas particulares, y que no suelen estar completamente equipadas. Sin embargo, Rezk destacó que, a pesar de estas apreciaciones generales, a él siempre le ha ido muy bien en el rubro. “No me puedo quejar”, afirmó.

Asimismo, otra temática que caracteriza al mundo teatral es la distancia entre el público masivo que consume obras realizadas por figuras televisivas y el público, más reducido, que valora el teatro independiente. Así, las propuestas que vienen de Buenos Aires llegan a hacer tres o cuatro funciones a sala llena. Pero, respecto a aquellos que aprecian la propuesta en sí misma, Rezk comentó que la diferencia es significativa.

Proceso, resultados y pendientes

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“Mi mayor éxito es haber dedicado mi vida a lo que elegí hacer” – Omar Rezk

Acerca de su labor actual, Omar señaló la importancia de la lectura para despertar la creatividad del director. De esta manera, “empiezan a acumularse sueños que dirigir después”. No obstante, aclaró, “estos sueños tienen que ser adecuados a la realidad que estás viviendo”, ya que no hay que perder de vista la necesidad de dinero y recursos. Por eso, para él, lo ideal es que cada proyecto no supere los cinco actores en escena.

“La obra tiene que gustarte, conmoverte, parecerte interesante para la actualidad y ser realizable. Son muchos factores que tienen que aglutinarse para que esa propuesta pueda ser llevada adelante”, indicó.

Respecto a los logros, Rezk consideró que su mayor éxito es haber dedicado su vida a lo que eligió hacer, más allá de los múltiples premios y reconocimientos que ha recibido. También subrayó que la posibilidad de viajar gracias al trabajo es “sumamente gratificante” y le permitió llegar a lugares “impensados”.

Al ser consultado por alguna obra que lo haya “marcado”, indicó: “Es difícil contestar eso, pero sí puedo decirte que uno sabe lo que hizo bien, lo que no hizo tan bien y cuáles fueron los bochornos. Las cosas que creo que hice muy bien como director fueron ‘Ella en mi cabeza’, ‘Susanca’, ‘Esperando a Godot’, ‘Chau Misterix’. Son obras que creo que están muy bien hechas y me enorgullece haberlas guionado”.

En cuanto a materias pendientes, un sueño que no pudo cumplir es tener una sala propia, para evitar estar “condicionado por las presiones de otros dueños” y realizar lo que él quiera y no “lo que el mercado demande”.

Por último, Rezk lamentó la ausencia actual de espacios para interactuar con colegas, tales como los festivales latinoamericanos de teatro. “Eso nos permitía intercambiar con compañeros de otros lugares, otras realidades, con otra filosofía estética. Eran muy enriquecedores, es una pena que no se hagan más, fueron muy valiosos para todos los que participamos”, expresó.

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