Este martes 2 de abril, es el Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, un trastorno que en la Argentina, de acuerdo a cifras difundidas por Clarín, tienen cerca de 700 mil personas.
¿Por qué en esta fecha? Por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que busca contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición que afecta a 1 de cada 59 niños. En los TEA se encuentra alterado, en distintos niveles, el desarrollo de la comunicación y el lenguaje, la interacción social, y la flexibilidad de la conducta.
Una Ley que no se implementó

Si bien no hay estadísticas oficiales, desde la organización TGD-Padres-TEA informaron que se estima que en Argentina existen más de 700.000 personas con autismo.
El noviembre de 2014 el Congreso sancionó la Ley 27.043, de Abordaje Integral de los Trastornos del Espectro Autista, pero hasta el día de hoy no se reglamentó.
El autismo: definición, síntomas e indicios

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital.
Los síntomas fundamentales del autismo son dos:
• Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social.
• Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.
Los indicios que pueden ser indicativos del TEA en los niños son:
• En la escuela, hay falta de interés por los otros niños.
• No comparten intereses (no acostumbran a señalar con el dedo aquello que les llama la atención para compartirlo con los demás).
• Ausencia de juego simbólico.
• Se establece poco contacto visual y no observan la expresión de la cara del interlocutor cuando juntos están viendo alguna cosa inusual. No acostumbran a realizar la sonrisa social.
• Su lenguaje, si existe, es literal (no entienden las bromas, los chistes, los dobles sentidos ni las metáforas).
• Evitan el contacto físico o les gusta más bien poco. Acostumbran a tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva. Frecuentemente existe poca sensibilidad al dolor.
• Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que puede hacer sospechar de un déficit auditivo.
• Presentan intereses inusuales. Además, son repetitivos y no compartidos.
• Pueden mostrar comportamientos extraños, repetitivos y auto estimulantes como el balanceo, el movimiento de aleteo de manos o caminar de puntillas entre otros.
• Los que presentan más nivel intelectual, notan que son diferentes y no entienden qué les pasa. Suelen ser la pieza del rompecabezas que no sabe acoplarse ni encajar en el tablero social.
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