fbpx

ENTREVISTA CON DAVID VOLOJ


La posibilidad de escribir y expresarse, los talleres literarios, sus influencias, son algunos de los temas tratados en esta charla con David Voloj. Periodista y docente, pero sobre todo un eterno cuentista, un narrador de historias.

David Voloj 1
“La escritura es una forma de iniciar el diálogo, de usar la palabra escrita como excusa para abrirse a ideas.”

Cuentos fantásticos, historias maravillosas, relatos increíbles, y un sinfín de posibilidades y espacios para la imaginación. No importa la edad, adultos o niños, todos disfrutan por igual la oportunidad de ser parte de un relato, de conocer las aventuras de duendes encantados, de un viajante del tiempo o de un hombre que despierta transformado en cucaracha.

Pero ¿por qué sólo leer cuando también se puede escribir? La necesidad de “contar historias” es universal y es una posibilidad abierta a todo el mundo. Escribimos porque queremos enriquecer nuestras vidas y las de los demás, porque podemos aprender a hacerlo, porque la fantasía y los mundos posibles son necesarios, o por un sinfín de otras razones.

En este sentido, en el marco de la Feria del Libro en el Instituto Milenio Nuevo Milenio, David Voloj dictó el taller literario “Un pasaje hacia el país fantástico”. Éste abordaba las particularidades del género, así como impulsar a los jóvenes en la escritura de relatos breves. Pero por sobre todo, promover la noción de que “todos podemos contar historias”.

El Milenio ¿Por qué decidió ser escritor?

David Voloj: Antes que nada, me gusta la comunicación. Por eso decidí dedicarme a la docencia y creo que también a la escritura. En el diálogo me encuentro con alguien, con otros que me ayudan a entender el mundo en el que estoy y con ellos pensamos el mundo en el que queremos estar. La escritura es una forma de iniciar el diálogo, de usar la palabra escrita como excusa para abrirse a ideas, a sensaciones, a emociones que nos reúnen a escritor y lector, en un mundo posible. Ahí aparece la risa, el desengaño, la tristeza, la esperanza.

EM: ¿En qué género ubica sus relatos?

DV: El género es el cuento; más allá de eso, no podría clasificarlos sin ser injusto. Además, no importa demasiado adentrarse en ese asunto que restringe la mirada. La literatura se proyecta en lecturas, y son los lectores los que trazan sus propios caminos de interpretación. Las mejores obras que he leído son susceptibles de múltiples clasificaciones. Me gusta pensar que alguno de mis cuentos correrá el mismo destino.

EM: ¿En qué se basa para escribir? ¿De dónde saca sus ideas?

DV: Parto del mundo que habito, de las charlas que sostengo con mis alumnos, mis amigos, mis familiares. Me gusta la discusión, el debate, el intercambio. En la voz de los otros encuentros, si no la fuente de inspiración, lo que me parece necesario contar.

EM: ¿Qué referentes y/o influencias tiene? ¿Algún referente cordobés?

DV: Hay muchos autores a los que vuelvo, muchos contemporáneos que me resultan admirables. Todos deben haber influenciado, desde Sófocles hasta Cervantes, desde Wilde a Arlt. Mi memoria se conjuga con la imaginación, en una red de inter textos que opera a nivel inconsciente, que me resulta desconocida, un misterio que aún me permite desarrollar historias sin pudor.

El pudor surge a medida que uno se encuentra actualizando palabras que ya se han dicho, y que se han dicho mejor. Siempre hay alguien que escribió mejor sobre las pasiones humanas. No obstante, insisto. Últimamente, leo a Luis Pescetti y a Gianni Rodari, y me río con su despliegue creativo, con su ponderación de lo ridículo, lo absurdo, con el ingenio que redime la infancia, incluso en el adulto que cree haberla perdido.

David Voloj
«Hay algo fascinante en la oralidad, en lo germinal de la literatura, que parece ser determinante cuando escribo».

EM: Tus producciones literarias son en términos generales, relatos y cuentos ¿Siempre quisiste escribir este tipo de relatos o surgió por casualidad? ¿Podríamos decir que es un tipo de texto con el que te sentís más cómodo?

DV: Me sale así. Las ideas que tengo se encarnan en cuentos, a veces cortos, cada vez más largos, pero limitados en la temporalidad que tiene la oralidad. Quiero decir que los límites de lo que escribo son los límites de lo que se podría escuchar y leer en voz alta, durante un rato. Hay algo fascinante en la oralidad, en lo germinal de la literatura, que parece ser determinante cuando escribo.

EM: ¿Te gustaría dedicarte, en un futuro, a escribir una novela u otro tipo de textos literarios?

DV: Quiero seguir escribiendo. A veces, la pereza y las excusas complotan contra la escritura. No me importa demasiado el género sino mantener el deseo de escribir, y la responsabilidad que trae aparejada.

EM: ¿Materias pendientes como escritor?

DV: Todas. Cada vez que me pongo a escribir, es un nuevo punto de partida, un comenzar de cero, de la persona que soy hoy. Quien ha escrito los cuentos que están publicados con mi nombre o guardados en el disco duro de mi computadora, es alguien a quien quiero pero que ya no soy. El que soy tiene, como materia pendiente, terminar una nueva historia.

EM: ¿Por qué decidió hacer esta charla?

DV: Porque la infancia y la adolescencia son etapas de gran creatividad, que muchas veces ocupan un lugar menor en la escuela. La imaginación se posterga para darle prioridad a contenidos que me resultan sospechosos. No me gusta la asociación entre escuela, cultura y utilidad. La escritura creativa es una apuesta desprovista de los límites de la evaluación y del juicio crítico que clausura sentidos.

EM: ¿Qué enseñanza quiere dejar a través de esta charla?

DV: Ninguna. No hay enseñanza. Hay una invitación a crear mundos, a imaginar realidades, a compartir lo indomable del lenguaje. No se trata de enseñar algo sino de aprender juntos, con el asombro, la risa y la sorpresa como aliados.


Voloj nació en Córdoba en 1980.

Es licenciado en Letras Modernas de la UNC, desempeñándose como autor, docente y periodista free lance. Colaboró con medios como La Voz del Interior, Perfil y Deodoro.  Ha publicado cuentos para diversas editoriales de Argentina, México y España.  Sus relatos más conocidos son los que integran las antologías Carne, Es lo que hay y El Fungible. Su libro Asuntos Internos le valió el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes en 2009.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: