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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Sierras Chicas, tierra de rally

Con Unquillo como epicentro, se corrió el Gran Premio de Sierras Chicas, cerrando el telón del campeonato provincial de esta disciplina automovilística. El piloto local, Emanuel Ibarra, dialogó con El Milenio luego de su notable actuación.


Por Lorena Pigini | periodico@elmilenio.info


Fiel a la tradición serrana el público se congregó para disfrutar de este osado deporte, y alentar a algunos de los referentes zonales del automovilismo. La competencia más importante del rally provincial desembarcó en el corredor de Sierras Chicas luego de años de ausencia, y además de Unquillo las veloces máquinas recorrieron caminos adyascentes a Salsipuedes, sumado a segmentos cronometrados en la zona del Cerro Azul y Río Ceballos.

El Gran Premio de Sierras Chicas contó con la presencia de diversos pilotos en categorías que aguardaban su definición con distintos atractivos para el público. Uno de los destacados, entre los créditos locales, fue Emanuel Ibarra de Río Ceballos. El talentoso corredor que puso en marcha su pasión por las tuercas en el 2002 a bordo de un Fiat 600, cumplió una tarea memorable en la categoría N7, luego de un accidentado comienzo.

El Milenio: ¿Con qué expectativas llegaste al Rally de Sierras Chicas?

Emanuel Ibarra: En principio este año por distintas razones decidí darle mi auto a mi hermano para que participe del rally. Comenzó en la carrera de Cruz del Eje, en la cual lo acompañé como navegante. La idea era ir los dos juntos en el auto, yo nunca antes había sido copiloto y la verdad es que la pasé muy mal yendo al lado (risas). Aun así, terminamos ganando esa carrera en Cruz del Eje y a partir de ahí decidí ayudarlo en todo, menos en la navegación.

En Bell Ville y en Laguna larga tuvo problemas y terminó abandonando, con muchas dificultades en el motor del auto. Ya pensando en esta carrera en Sierras Chicas vimos la posibilidad de alquilar un auto de Maxi Rally, un gran fierro que en definitiva estaba ahí como esperando que alguien lo maneje; de modo que tuve la oportunidad de subirme.

Por cuestiones de trabajo realizamos un viaje a Arrecife con mi hermano y encontramos un navegante. Gerardo Scicolone es el nombre de este copiloto, y para mí es muy especial que el haya querido navegar conmigo. Es un hombre de casi setenta años y fue copiloto de Rally Dakar en cuatro oportunidades; tiene una trayectoria increíble con grandes equipos y pilotos de jerarquía como Facundo Ardusso o Norberto Fontana. Él corre el rally argentino también es decir, es un hombre acostumbrado a un gran nivel, pero además es un amigo y puso toda su buena onda, trajo cámaras, cascos, materiales que yo no tenía. Nos subimos al auto y el resultado fue excelente.

EM: ¿Fue especial para vos correr aquí en tu casa?

EI: Sí. A mí me encanta correr cualquier rally, pero tengo una preferencia por las carreras en la montaña. Me gusta mucho el Valle de Calamuchita, Villa de Soto, Cruz del Eje. Sierras Chicas es distinto, por el apoyo de la gente, por el entusiasmo que vemos en las calles. Te ayuda saber que te conocen, hay personas que se quedaron hasta el final para vernos correr, eso es muy gratificante. Es el patio de mi casa.

EM: ¿Cómo fue el desarrollo de la carrera para vos y tu copiloto?

EI: Nosotros arrancamos con una primera prueba a la noche, en la que no pudimos largar porque ocurrió un accidente. Por decisión de los organizadores la competencia empezó una hora más tarde y eso nos perjudicó. En ese momento quedamos con el peor tiempo dentro de los que habíamos clasificado al siguiente prime.

Largamos al otro día seis segundos atrás, y en el primer tramo de Unquillo, Los Talitas, pudimos sacarle diez segundos de diferencia a los que iban primeros. A partir de ahí fuimos a Cerro Azul y logramos establecer un margen aún mayor en los tiempos. En líneas generales ganamos la mayoría de los tramos.

En la última prueba un auto Ford Ka de otra categoría se situó adelante y muy cerca de nosotros. Con poco sentido común, la organización lo dejó largar 1,30 minutos antes de que salga yo, y a partir de los 2km del tramo toda la tierra que tiraba fue a parar a nuestro auto. Era imposible ver con claridad por dónde ir. Realmente íbamos muy rápido y con tan poca visibilidad, le pegamos a las curvas de casualidad. Perdimos muchísimo tiempo pasando a este auto rezagado y al final eso generó que desperdiciemos una ventaja de 15’ y terminemos en el segundo puesto de la carrera. La verdad es que fue una desilusión grande porque estuvimos muy cerca de ganar la competencia y cerrar un fin de semana hermoso, pero aún así creo que el balance es muy bueno, teniendo en cuenta el tiempo que yo llevaba sin correr.

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