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“Hay que hacer como una lombriz”

Fueron las palabras de Daniel Blando, vecino de Villa Allende y dueño de una empresa de lombrices dedicada a generar humus y agua descontaminada en Unquillo.


Por Amira López Giménez | amiralopez@elmilenio.info

Colaboradores: Valentina Martínez y Lourdes Mutigliengo. 4°A IMVA.

Melina Cottone y Sabina Enrici. 4°A IENM

Trabajar con lombrices puede resultar poco agradable para la mayoría de los habitantes del corredor serrano, pero para Daniel Blando la lombriz es prácticamente una mina de oro.

Con raíces serranas, el innovador proyecto se convierte en una perfecta solución para los clásicos problemas de las comunidades locales, aplicable en sistemas cloacales no sanitarios y hasta en la disminución del impacto ambiental de cultivos. A través de la poderosa lombriz, el emprendimiento representa lo sustentable y lo ecológico y también lo sorprendente es que las lombrices purifican el agua y la dejan apta para ser re utilizada.

“Esta práctica consiste en imitar lo que hace el suelo o la naturaleza desde hace millones de años: cuando el agua pasa sobre un suelo fértil, o un suelo con mucha vida, lo purifica. Los filtros que diseño imitan lo que hace la naturaleza sólo que en forma concentrada; y para hacerlo, tenemos al actor principal, el que le da mayor vida a estos filtros y que son las lombrices”, empezó relatando Blando, quien comenzó a desarrollar la lombricultura práctica de donde se extrae el humus, producto que posee los principales componentes para mantener la tierra en un óptimo estado.

Desarrollar un proyecto, con una economía auto-sustentable, no es nada fácil: “Queríamos hacer un criadero de lombrices grande y para eso íbamos a utilizar el agua como vehículo del alimento, pero sin gastar agua de más. Tenía que recuperar esa agua de alguna forma y para eso diseñé un sistema de filtrado”, explicó Blando sobre cómo la búsqueda de soluciones generó nuevas ideas rentables.

“Lo que hace la lombriz es comerse todos los orgánicos que quedan retenidos en el filtro; la lombriz necesita vivir en un medio cómodo, sustentable. Para eso, el humus que genera, es decir su defecación, que es al revés del resto de los animales, genera mejores condiciones de vida. O sea, el desperdicio de la lombriz, que sería el compost, genera mejores condiciones, como por ejemplo regulando el PH (puente de hidrógeno). Para explicarlo de una manera sencilla, la lombriz tiene moléculas orgánicas muy grandes y tienen mucha capacidad para secuestrar nutrientes o secuestrar metales pesados, incorporándolos en esa molécula donde los deja estabilizados. El secreto está en lo que deja la lombriz y no en lo que come”, explicó el lombricultor.


“Siempre digo que hay que hacer como una lombriz, ellas generan un medio donde pueden vivir y donde pueden vivir otros microorganismos, donde se desarrollan más fácil las raíces, estimulando el crecimiento de las plantas. Entonces, cuando hablamos del concepto de sustentabilidad es muy importante el trabajo de las lombrices”.    


Sin embargo, a pesar que aparenta ser un proceso difícil, sólo se requiere de una buena información previa, que fue lo que le permitió a Blando construir un sencillo sistema que en tan solo diez minutos purifica el agua contaminada, como los afluentes de cloacas o el mismo río de las sierras que se usa para canalizar este tipo de líquidos.

“Había muy poca información sobre el tema y, de hecho, no hay información todavía del por qué sucede el proceso. Simplemente el agua pasada por un filtro de lombrices mejora, pero nadie explica que el secreto está en el humus. Cuando quise arrancar con esto, todo parecía utópico, pero presenté un proyecto en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, salió aprobado y ahí tuve un subsidio para empezar la investigación. Lo inicié haciendo los análisis en el laboratorio de aguas de la Universidad Católica de Córdoba y fueron ellos los primeros en sorprenderse por el resultado”, sostuvo Blando.

Sin embargo, el experto aclara que el proceso de purificación genera agua descontaminada, apta para el riego o lavado de autos, pero no para consumo humano. Pues, el agua potable requiere de otros tratamientos químicos previos para extraer los elementos tóxicos para el cuerpo.

Asimismo, frente a las consideraciones sociales sobre el futuro del agua y la creciente escasez de la misma, sabemos que los poderes de este insecto, que parecen un mito, y el conocimiento sobre los amplios beneficios ambientales de la lombriz, son de larga data.

“Es una gran solución y es la más antigua. Si bien en algunos lugares el agua es escasa, se puede reciclar y reutilizar eternamente. Cuando nosotros, como sociedad no cuidamos el agua, estamos agregando un costo innecesario, no estamos siendo sustentables. Estamos perjudicando el lugar, contaminando el agua que tiene un tratamiento y puede volver a su condición original. Y así podemos repetirlo una y mil veces”, sostuvo el experto sobre las posibilidades del emprendimiento.

En los detalles

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Fácil, barato y rápido, es como puede describirse brevemente al proyecto que Blando califica como: “un proceso súper generoso, por donde se lo mire es beneficioso, de muy bajo costo energético y sencillo de realizar. Hoy armé filtros que tratan, por ejemplo, unos 300.000 mililitros de agua diarios”, especificó con orgullo el lombricultor.

Además, la efectividad del trabajo con la lombriz llevó a Blando a vender sus ideas en la región. “Es bastante sencillo hacerlo en una casa, o bien puede ser en una población de 10.000 habitantes o 30.000. Las complicaciones vienen cuando hay aguas raras, provenientes de la industria, entonces ahí hay que hacer cálculos distintos, pero el agua cloacal es muy fácil de tratar”, y agregó: “De hecho, hay un filtro armado de 30.000 mililitros sobre las fuentes y ahora estamos armando otro que va a tener más capacidad, 500.000 mililitros de agua por día. El secreto está en el humus. Para dar una idea, había agua que ingresaba con un PH de 3.8, que es bajísimo y con una acidez muy fuerte y salía prácticamente neutro en 6.7”.

De todos modos, el proyecto aplicado en espacios más reducidos también es factible. Para obtener alrededor de 10 litros de agua purificada, el experto propuso, en cálculos mentales, los siguientes números: “Por metro cuadrado se pueden filtrar aproximadamente entre 200 y 500 litros de agua por día y en ese metro cuadrado pueden haber 1 kilo de lombrices y eso significa que hay más o menos entre 1.000 y 5.000  lombrices, que son capaces de comer 2 kilos de materia orgánica por día”.

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