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Así se ve la primera vivienda responsable de 3C en Salsipuedes

Está construida íntegramente con botellas de plástico y es desarrollada por la empresa regional Tres Construcciones (3C). La propuesta no sólo ayuda al ambiente, sino que también es más económica y brinda empleo a personas en situación de vulnerabilidad.

50 mil botellas de plástico pueden parecer simplemente una montaña de basura, pero para Tres Construcciones (3C) son mucho más. Y es que esta empresa, formada por un grupo emprendedor de Agua de Oro y el estudio Quinua Arquitectura, ha convertido uno de los principales residuos de nuestra sociedad actual en el insumo principal de un innovador sistema de construcción de viviendas. Aparte del obvio beneficio ecológico de este tipo de casas, la propuesta también tiene un impacto positivo a nivel económico (se calcula que cuesta un 50% que una vivienda tradicional) y social, ya que se emplea a personas de sectores vulnerables de la sociedad (como los jóvenes que buscan salir de las adicciones y las cooperativas de carreros).

Hace pocos días, la empresa inauguró el primer prototipo de estas “viviendas responsables” en la localidad de Salsipuedes. Tiene aproximadamente 72 m², distribuidos en dos plantas, y se utilizaron 1500 kg de botellas de plástico en su construcción. La fundación se construyó con hierro y cemento y el resto con fardos de envases PET aplastados e integrados en ligeros bastidores de madera, que luego son recubiertos con revoque tradicional.

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En entrevista con El Milenio hace unos meses, Lucas Recalde, vecino de Agua de Oro y uno de los integrantes de 3C, nos contaba algunos detalles de este revolucionario proyecto.

EM: ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Cuál es el beneficio social de este proyecto?

LR: Nosotros veníamos probando con el tema de la construcción natural, pallets, etc. y un día nos encontramos con un fardo de botellas y vimos que tenía potencial. A la vez, yo tenía un programa de recuperación en Agua de Oro para chicos de la zona llamado “Vale la pena”. Lo que hemos desarrollado es un sistema constructivo, pero para trabajar desde lugares vulnerables, puntualmente cooperativas de carreros porque creemos que la pobreza no se puede paliar con procesos artesanales, sino industriales.

En el camino nos juntamos con Mariano Oberlin, que es un cura que está trabajando en los barrios de Müller y Maldonado con una casita donde chicos que tienen problemas de adicciones comienzan un proceso de recuperación. En Agua de Oro tenemos una sucursal de esa casita, donde actualmente viven tres chicos. Decidimos juntar los dos proyectos en uno así, mientras los chicos se recuperan, aprenden esta tecnología para después desarrollarla. Sostenemos esta idea del trabajo como algo terapéutico, que permite recuperar la dignidad y el sentimiento de ser útil.

EM: ¿Cómo es el proceso por el cual un cierto número de botellas se convierten en una vivienda?

LR: Primero se recolectan las botellas y se las coloca en una prensa de diseño propio donde se arma un molón, que es como un ladrillo grande. Esto después pasa a otra máquina donde las botellas prensadas se integran en bastidores de madera, los cuales se van encastrando entre sí para formar toda la estructura constructiva. Lo innovador de este sistema es que las botellas no sólo se usan como aislante o envolvente, sino también como portante, es decir, que a estos módulos se les puede apoyar peso, lo que hace que la casa sea mucho más barata. Todo el proceso industrial no usa agua y consume muy poca energía.

EM: ¿Se puede usar cualquier tipo de botella?

LR: Se puede usar cualquier tipo de plástico. Nosotros usamos botellas porque son de lo que más impacta a nivel basura en términos de volumen y porque no se reciclan en ningún lugar cercano. Para una casa se necesita aproximadamente una tonelada y media de botellas, que son 50.000 envases en promedio.

EM: ¿Cuánto cuesta una vivienda de este tipo?

LR: En el primer prototipo que estamos terminando con la tecnología completa, calculamos que es un 40% del costo de una vivienda tradicional.

EM: ¿Y cuánto demora su construcción?

LR: Serían tres semanas de producción en la fábrica y luego seis semanas más de ensamblado, o sea, un mes y medio desde que ingresa la botella hasta que está terminada la casa.

EM: ¿Cuáles son las ventajas de este sistema constructivo?

LR: Desde el punto de vista económico, estas casas cuestan la mitad que una vivienda tradicional. Desde el punto de vista ambiental, se reutiliza un material que es de altísima calidad para hacer una construcción excelente que es mucho más liviana, y por esto mismo, sismo resistente, muy aislante térmica y acústicamente (por el aire contenido en las botellas) e ignífuga, ya que la terminación se hace con revoque de cemento tradicional, al igual que el sistema eléctrico y de desagote, que va embutido en la pared como en cualquier casa común.

A nivel social, nuestra idea es trabajar con microfranquicias, que son como una franquicia normal pero que se instalan en un lugar con problemáticas sociales y de esta forma se genera empleo a nivel local para las personas en situación vulnerable. Es más eficiente que el micro crédito, ya que la micro franquicia también incluye capital social y cultural. Creemos que la pobreza no se puede paliar con procesos artesanales, sino industriales, y que es una problemática que hay que tomarla desde lo local, por eso las plantas se deben estar cerca del lugar donde se van a construir las casas, y desde la inclusión, lo cual significa que trabajamos juntos.

EM: ¿Crees que este sistema podría convertirse en una alternativa para paliar el déficit habitacional que existe actualmente en el país?

LR: Creo que sí, por dos razones. Primero porque cuesta la mitad que una vivienda tradicional y la calidad, la terminación y las prestaciones son las mismas o mejores. Segundo, por la apropiación de la tecnología, porque nosotros vamos a desarrollar esta industria en sectores vulnerables que, de esta forma, van a saber cómo construir sus propias casas y lo van a poder hacer.

EM: ¿Actualmente es posible que un particular los contrate para construir una vivienda así?

LR: Ahora estamos en la etapa de prototipo, el plan de negocios todavía están desarrollo. La mayor demanda que nos llega hoy en día es de parte de arquitectos que quieren utilizar el sistema y gobiernos que quieren las plantas para producir, generar empleo, combatir la problemática ambiental, etc. Ya veremos qué vías vamos a tomar, por ahora nos estamos concentrando en el desarrollo tecnológico.

 

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