Javier Ferreyra es analista en computación, docente de robótica, egresado del Instituto Educativo Nuevo Milenio y vecino de Unquillo desde toda su vida. Mientras está en proceso de terminar la Licenciatura en Ciencias de la Computación, nos cuenta su trabajo en escuelas y la importancia que tiene y tendrá la programación a futuro.

  • Por Mirco Sartore
  • Matías Mazzia, Santiago Cacho, Camila Bergel y Clara Spinosa.
  • Instituto Educativo Nuevo Milenio

El Milenio: ¿A qué te dedicás?

Javier Ferreyra: Me dedico principalmente a la robótica. En este momento, estoy en proceso de terminar la Licenciatura en Ciencias de la Computación en la FAMAF. Soy analista en computación, y mientras estudié me metí en un proyecto para la Ciudad Universitaria relacionado a la promoción de la programación en la escuela primarias, secundarias y terciarias.

En sus comienzos fue una tarea difícil. Al empezar dimos programación en escuelas primarias y  secundarias cada dos semanas o cada una; dependía como anduviéramos con los tiempos cada uno. La idea era enseñarles a los chicos y chicas programar desde lo básico, pero el problema es que las ciencias de la computación no se daban en ninguno de los colegios a donde fuimos.

Nuestro tema era como enseñarles a escribir y ensamblar trozos de códigos a chicos que no tenían idea de programación. Empezamos con algunas plataformas básicas para enseñarles a  programar. Trabajamos con los chicos en animaciones, videojuegos, robots. A partir de esos trabajos con estos chicos, me dediqué más a la robótica.

EM: ¿Qué les enseñaban exactamente a los estudiantes?

JF: Principalmente le enseñamos a los chicos a unir los bloques del robot con una plataforma. Enseñábamos a programar para que el robot haga movimientos: que vaya para adelante o para atrás; ese tipo de cosas. Después que aprendían lo básico,  les enseñamos a implementar mayor velocidad a los robots.

Paralelamente a eso, desarrollé otros trabajos ligados a la computación y al piano, que es una pasión y un hobby que me encanta, al punto que aunque nunca haya estudiado formalmente, si llegué a dar clases de piano.

EM: Actualmente, ¿qué tareas ocupan tu tiempo?

JF: En estos momentos soy tutor dentro de una especialización docente de nivel superior  donde los alumnos son docentes. Lo que hacemos es hacer un seguimiento, corregir sus fallas. Hablo ya de un post título a distancia que tiene dos clases presenciales al mes y que tiene puntaje docente para los profes. También fui de profesor de Matemática en el Lourdes, por suplencia.

EM: ¿Por qué decidiste estudiar esta Ciencias de la Computación?

JF: Siempre me gustó la computación, aunque no tuve claro desde el comienzo que quería estudiar. La computación es algo enorme y que tiene varias fases para especializarse. En sexto año, yo decía: “Bueno, estudio computación”, pero la única carrera era la de Analista en Sistemas. Sin embargo, después, al hablar con algunos profesores se me abrió la gama de posibilidades, de carreras relacionadas a la computación. A pesar que eran similares, tenían sus diferencias: cada una estaba avocada a algo distinto. Ya varios me  habían dicho era buena carrera la de Ciencias de la Computación, pero que era difícil: tenía razón, era difícil, pero no imposible.

Me metí sin saber a dónde me metía, comencé a estudiar y me di cuenta de todas las cosas que se pueden hacer a través de la programación por computadora. Ahora, enseño programación como tutor. Fue una seguidilla de eventos que se dio sin prisa pero sin pausa.

Hoy en día, ya tengo el título de  Analista en Computación, que es el título intermedio de la carrera de la Licenciatura en Ciencias de la Computación.

EM: ¿Tenés algún otro proyecto planeado?

JF: Tengo varios proyectos. Cuando ingresé a la carrera, mi proyecto era terminarla y meterme en alguna empresa de software y comenzar a programar. En el transcurso de la misma, me di cuenta que no quería estar sentado en una computadora  y programar durante muchas horas a pesar de que pagasen mucho. Al enseñar a programar a programar en los colegios, me di cuenta que me gustaba más la parte académica. Me enganché con eso. Sin embargo, no me gustaría dedicarme todo el tiempo a una sola cosa.

EM: ¿Qué piensas hacer con el proyecto de robotización del que nos hablaste antes?

JF: Uno de los profes con el que trabajamos está en proceso de crear un proyecto de una cooperativa que se llama CREC (Cooperativa de Robótica Educativa Córdoba). La semana pasada me invitaron a participar. Es algo que recién empieza: le da a los chicos para que armen los robots, se hace un taller de robótica que puede durar un año. Se hacen diferentes proyectos con desafíos para que la inquietud venga de los chicos, que se avance de a poco de acuerdo a la necesidad que tengan ellos.

EM: ¿El software con el que trabajan lo dan ustedes?

JF: Todo se trata de trabajar con los software libre. Usamos un código abierto y lo que se modifica depende la necesidad y de acuerdo al dinero que haya disponible.

EM: Cambiemos de tema. Hay una preocupación que da vueltas en el aire desde, por lo menos, lo que pasó con  Julian Assange y Edward Snowden. Cuando vos instalas un programa y das a ejecutar ¿Puede tomar tu información él o control de tu computadora?

JF: Sí, puede hacer un montón de cosas, pero los efectos depende de cada programa en particular: se puede tomar información de todos lados sin darnos cuenta. Miremos, por ejemplo, los celulares y aplicaciones: aceptamos todo sin darnos cuenta de que lo que aceptamos, los que tienen las bases de datos tienen mucha información sobre nuestras búsquedas. Esto no es porque nosotros queramos darle la información, si no porque nosotros no estamos informados acerca de todo lo que incluyen e implican las nuevas tecnologías.

Se tiene que empezar a informar y enseñar cómo funcionan estos programas para que uno se   pueda formar, armar y ampliar criterios sobre los mismos. La programación también se basa en búsqueda de soluciones y esa búsqueda de soluciones se hace de diferentes maneras. No solo te sirve para lo que es la programación sino también para buscar soluciones y pensar las cosas de otras maneras. Eso es lo que se buscamos también: incluir la programación dentro de las materias, no como algo externo, sino como algo que está relacionado con todo.

EM: ¿Hay algo que quieras agregar que no te hayamos preguntado?

JM: Básicamente que hay que tratar de interesarse por la programación, que cada año que pase tendrá un lugar más preponderante en las escuelas.