Al momento de optar por la enseñanza media, las escuelas técnicas ofrecen preparar a los jóvenes para el mundo de la producción y el trabajo. La realidad de una formación poco contemplada por diversas vicisitudes sociales y económicas y las opciones que se ofrecen en la región.

Por Redaccion El Milenio | periodico@elmilenio.info
Colaboración: Matías Molina, Marco Del Pino, Alejo Zentena y Lorenzo Acosta – 4° IENM.
Si bien es una gran ventaja contar con personas cada vez más especializadas en su disciplina, también es cierto que esto genera mayor competencia en el mercado laboral y mayor estrés a la hora de iniciarse en él. Los adolescentes empiezan a afrontar esta realidad estando en el nivel medio.
Por otro lado, en la actualidad, pese a que los sectores de manufacturas necesitan un importante número de operarios, no hay perfiles técnicos suficientes para atender la demanda laboral. En este contexto, las escuelas técnicas apuntaron históricamente a formar a sus alumnos en un oficio con vistas al mercado laboral. Y este tipo de enseñanza existe en consonancia con la aspiración de aportar mano de obra calificada (técnicos, ingenieros, etc.) a un aparato económico que incorpora valor agregado a la producción.
Por lo que resulta indiscutible la importancia de la escuela técnica para el desarrollo de la sociedad, los jóvenes e incluso para el mundo vinculado con la producción y la cultura del trabajo. El título de egreso de la Educación Secundaria Modalidad Técnico Profesional es “Técnico” con mención a la especialización correspondiente, dentro de las que existen más de una docena en la provincia.
De acuerdo a las nóminas que ofrece el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, de un aproximado de 350 escuelas de nivel medio provinciales (públicas) alrededor de 200 ofrecen educación técnica. Y poco más de 10 de ellos se ubican en el departamento Colón Norte, dentro de los que están: En Unquillo el IPEM Nº 23, Lino Enea Spilimbergo con la tecnicatura en Industria de los alimentos y el IPEM Nº 78 Juan Bautista Ambrosetti, con especialidad en Minería. En tanto, Salsipuedes cuenta con IPEM Nº 61, Gral. Manuel Savio, con las opciones de Construcciones y Electromecánica; y Río Ceballos con el IPEM N° 352, que funciona como anexo del mariano Moreno, ofreciendo Mecánica y Electricidad.
En el ámbito de la educación privada, las opciones de educación media técnica disminuyen a poco más de una decena. No obstante, el corredor serrano cuenta en Villa Allende con el Instituto Técnico y Orientado Paula Albarracín de Sarmiento, propone el nivel Técnico en Construcciones. Mientras que en Río Ceballos está el Instituto Técnico Maestro Alfredo Bravo, con las opciones de Maestro Mayor de Obras y desde este año, con la especialidad de Industria de los Procesos.
“Las escuelas técnicas fueron borradas del mapa con la ley famosa federal que bastante alteró la educación en nuestro país y fueron recuperadas a partir del 2006 con la ley de educación 26.206, que llevó años ponerla en práctica. En estos momentos y con el cambio de gobierno no tenemos ninguna comunicación de que planes van a continuar”, señaló Ana Celia Pousa, directora de la escuela cooperativa Alfredo Bravo.

En referencia a la salida de la escuela técnica, Pousa declaró: “De cada 30 alumnos que egresan, ocho continúan carreras vinculadas y de los restantes, muchos trabajan en el rubro”. Al respecto, Daniel Ochoa, secretario del IPEM Nº 78, agregó: “Hay una amplia demanda de escuelas técnicas porque están más ligadas al campo laboral, además nosotros brindamos muchos talleres de oficios como carpintería, electricidad, transformación que son muy requeridos entre los padres del nivel socioeconómico que nosotros tenemos en la escuela. Conseguir herramientas para trabajar es la demanda urgente de un sector de la población, no piensa que su salida está en la facultad sino en tener un trabajo de calidad para poder introducirse en esos oficios y tener una salida laboral digna”.
Asimismo, Ochoa, comentó que lejos de los prejuicios que solían asociarse a los oficios: “El número de alumnos y alumnas es muy parejo, además en la especialidad minería hay cursos con más chicas que chicos”.
Aunque en la última década se jerarquizó institucionalmente esta modalidad, a las escuelas técnicas sólo concurre el 12% de los estudiantes secundarios. A pesar de que hay una retórica a favor de las carreras pro-industriales, se prefieren las tradicionales.
A su vez, se podría sostener que la enseñanza media técnica es poco atractiva porque demanda más esfuerzo y tiempo de permanencia en los establecimientos (los alumnos asisten en doble turno y deben cursar estudios durante 7 años para obtener el título).
Tal es el caso del Estudiante del Colegio Paula Albarracín de Sarmiento de Villa Allende, Matteo Oña Ezequías Llanos de 15 años. Quien reconoce las ventajas de la educación técnica: “Al terminar el colegio tenés un título a muy temprana edad, con solo 18 o 19 años. Tenés mayor salida laboral que un chico que va a un colegio estándar”. No obstante, Matteo contó: “El colegio está dividido en técnico y básico, yo iba al técnico pero este año me cambié porque no me gustaba, me di cuenta que no era lo que quería estudiar. Llevaba mucha carga horaria, había que permanecer en el colegio 12 horas diarias. Te tiene que gustar mucho porque lleva tiempo y dedicación”.
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