Por: Tomás Varea, Francisco jordán y Violeta palladino 4° IENM. Agostina López y Antonio Armando 4° IMVA.
- Formación desde la infancia: Ximena comenzó a los 5 años en el Domingo Zípoli (Niños Cantores de Córdoba), una base que marcó su carrera profesional y docente.
- El rigor del solista: Explica que la vida social «desaparece» antes de una actuación, debido a los estrictos cuidados de la alimentación (evitar fritos, alcohol y chocolate) y del descanso.
- Logro profesional: Ingresó al Coro Polifónico de la Provincia tras superar un concurso sumamente exigente, donde compitió contra otras 63 sopranos por solo cuatro cargos.
- Obras emblemáticas: Destaca su conexión emocional con el Réquiem de Verdi y de Mozart, y su experiencia especial interpretando a Carmen en diferentes etapas de su vida, incluso cursando un embarazo de 7 meses.
- Visión del mercado: Reflexiona sobre el consumo de la ópera a nivel mundial, señalando a Europa y Asia como los grandes productores y consumidores actuales frente al mercado más acotado en Argentina.
Ximena Urrutia construyó un recorrido artístico atravesado por la música, la escena y el trabajo colectivo. Es cantante lírica (soprano), actriz y forma parte del Coro Polifónico de la Provincia de Córdoba, uno de los espacios corales más importantes del país.
Su vínculo con la música comenzó a una edad temprana y de manera sistemática. A los cinco años ingresó al colegio Domingo Zípoli, Niños Cantores de Córdoba, una institución con doble turno donde la formación musical ocupa un lugar central. “Arranqué desde los 5 años; cada grado tiene un coro, así que desde esa edad ya entré en uno”, recordó.
Desde entonces, el canto coral se convirtió en una constante: viajes internacionales, presentaciones y una formación que, según explicó, equivalía al segundo año de una licenciatura en música universitaria. Al egresar, obtuvo el título de preparadora de coro.
Esa base fue el punto de partida para continuar su formación en conservatorios y con docentes particulares, tanto en Buenos Aires como en Europa, donde estudió durante tres meses en Londres e Italia.
Sin embargo, el camino no estuvo exento de dudas. “Siempre supe que me gustaba el arte, aunque no sabía si era el canto”, contó. Su deseo inicial era la danza, pero las limitaciones económicas la llevaron a buscar otro modo de estar en escena. “Cuando uno se acostumbra al escenario, es algo muy bello”, afirmó.
Para Ximena, el canto lírico combina una condición natural con un entrenamiento exigente. “No cualquiera puede ser cantante lírico”, explicó, y destacó la capacidad vocal necesaria para cantar sin micrófono sobre una orquesta sinfónica.

El Milenio: ¿Qué habilidades requiere el repertorio lírico y cómo las trabajás de forma sostenida? ¿Qué preparación necesitás antes de ensayos y audiciones?
Ximena Urrutia: El canto lírico está considerado un deporte de alto rendimiento, tanto física como neurológicamente. Se requiere relajación, trabajo corporal y entrenamiento del diafragma y la respiración. También hay que tener muchos cuidados: evitar lugares con humo o ruido fuerte, cuidar la alimentación y el descanso. El reflujo es el enemigo número uno de los cantantes, y puede causar licencias médicas de hasta seis meses. Por eso, se evita el alcohol, los fritos, las salsas y el chocolate. Cuando tengo actuaciones como solista, mi vida social desaparece, requiere muchísimo cuidado. Antes de cantar siempre vocalizo, como calentamiento previo, igual que un deportista antes de competir.
EM: ¿Qué significa para vos ser parte del Coro Polifónico de la Provincia de Córdoba y cuáles son las responsabilidades diarias que implica esa posición?
XU: Para mí es un orgullo enorme, estoy en el coro hace 13 o 14 años. Es un espacio creado para la promoción cultural y la formación de público y formar parte de algo que no solo mira el presente, sino también el futuro cultural, me parece maravilloso. Estar ahí me permite hacer cosas que no podría en otros espacios, como cantar con una orquesta sinfónica. Es una experiencia indescriptible: el sonido, la energía, la vibración del escenario son únicas.
Ingresé por concurso, primero estuve contratada 10 meses, y justo después de eso se abrió el concurso de planta. Se presentan cantantes de toda la Argentina y países limítrofes. En mi caso, concursamos 64 sopranos y había cuatro cargos disponibles. Es un proceso exigente de tres etapas: presentación de un área, vocalización y lectura a primera vista, y finalmente cantar en cuarteto con miembros del coro.
EM: ¿Qué roles o piezas destacadas has interpretado en el coro provincial y cuáles han sido los desafíos más relevantes en cada caso?
XU: Hay obras que me marcaron profundamente. Una es el “Réquiem” de Verdi, que es impresionante y conmovedor. También el “Réquiem” de Mozart, especialmente el “Lacrimosa”, cuya música imita el caer de una lágrima. Tiene una belleza y sutileza únicas.
Son obras que prenden fuego el alma y que siempre recomiendo ver en vivo. “Carmen” la tuve que hacer varias veces y tengo algo especial porque a Carmen la hice a los 11 parándome en medio de la escena. Después la volví a hacer embarazada de 7 meses, correteando, vistiéndome con todas las porras. Entonces tengo un amor especial con esa ópera. Un desafío para mí fue abordar como solista en un grupo independiente una ópera en francés donde tenía que cantar y actuar. Fue muy muy complicado, porque los diálogos eran muy largos y después la parte en francés era muy complicada, y es muy difícil pasar de la voz hablada a la cantada.
EM: ¿Y qué características consideras imprescindibles para sostener una carrera como cantante lírica profesional a largo plazo?
XU: Es un mercado muy chico porque no hay un consumo masivo de esto. Por ejemplo en Europa, Estados Unidos y Japón se consume mucho. Asia consume mucha ópera y son los productores principalmente de las sopranos ligeras. Las coreanas también arrasan a nivel mundial, son como muy grosas. Los rusos, por ejemplo, tienen los mejores bajos, una voz muy grave que que te vibran las paredes.» Entonces, como que van variando según el lugar.
Nosotros pensamos que lo que se escucha se consume mucho porque estamos escuchando lo que hay en las redes, porque estamos metidos en ese mundo. De pronto si vos abrís el panorama, te das cuenta que hay otros mundos y esos también son grandes y se consumen muchísimo. Nosotros ahora hacemos en el teatro dos óperas al año pero hubo una época de boom que eran cinco. Yo tengo dos amigas que están viviendo en Alemania que entraron a coros privados y hacen una ópera por semana todo el año, lo cual es agotador.
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