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El amor en la adversidad

Aunque eran amigos hacía años, nunca se imaginaron que terminarían siendo pareja y, mucho menos, que uno de ellos terminaría salvándole la vida al otro al donarle un riñón. Esta es la historia de Mauro Monjes y Noelia Machuca, un relato de amor, valentía y superación que hoy comparten con El Milenio.
  • Por Milagros Alcántaro. periodico@elmilenio.info
  • Colaboración: Renata Pagnucco y Pedro González (4to IENM). Ignacio Biglia, Pedro Camussi y Benjamín Giménez (4to IMVA).

Las grandes historias de amor no solo suceden en las películas. Sierras Chicas tiene la suya y es protagonizada por una pareja de Villa Allende: Noelia Machuca y Mauro Monjes. Su historia comenzó como la de muchos: se conocieron en el trabajo y eran amigos, pero, aunque se gustaban, no pasaba nada más entre ellos. “Desde 2005 hasta 2017, le mandaba un mensaje por año invitándola a salir y ella siempre decía que no”, relató entre risas Mauro.

Finalmente, Noelia aceptó una primera cita y, desde ese momento, nunca se volvieron a separar. En 2019 tuvieron una hija y, aunque siempre hubo mucho amor y compañerismo entre ambos, el 2021 traería una prueba de fuego inesperada para su relación.

Cambio de vida

En octubre del año pasado, Mauro comenzó a tener problemas de salud que en principio adjudicó al estrés que estaba pasando a raíz de una situación familiar. “Empecé a sentir un gusto metálico en la boca, náuseas, tenía anemia. Estaba sentado y me dormía, comencé a ver que mi cuerpo no era el mismo”, recordó Monje. 

Como el malestar crecía y se extendía, Mauro decidió hacerse un chequeo médico. “Me hicieron los estudios un miércoles, el jueves encontraron que mis riñones no estaban funcionando y al lunes de la semana siguiente, ya me estaban haciendo diálisis. Yo ni sabía qué era una diálisis”, recordó el vecino de Villa Allende.

“Nos cayó como una bomba”, resumió. En ese momento, Mauro tenía 36 años y, a pesar del miedo, pensar en su familia le dio fuerzas para adentrarse en el tratamiento. “Noelia fue un pilar muy grande de mi vida porque ella siempre me apoyó”, expresó el hombre. 

Sin embargo, el papel de su compañera iría mucho más allá de la contención afectiva. Por su situación, Mauro necesitaba un trasplante de riñón, el cual podía provenir de un donante vivo o un donante cadavérico. Apenas comenzó la diálisis, Monjes entró en la lista de espera para recibir el tan preciado órgano, pero los tiempos de espera no suelen ser alentadores.

“Yo te lo doy”, afirmó sin dudar Noelia apenas supieron de la situación. Ella ya se había informado sobre la donación de órganos y sabía que tenían el mismo tipo de sangre. Aun así, no basta con compartir esta característica para asegurar la compatibilidad en el caso de la donación de órganos, incluso puede suceder que familiares directos no sean compatibles para dicho procedimiento. Pero el destino jugaría nuevamente a favor de la pareja. “Los mismos médicos no podían creer el grado de compatibilidad que teníamos”, expresó Mauro. 

Monjes explicó que en muchas ocasiones pueden pasar años hasta que una persona consiga un donante de riñón, y en todo ese tiempo, debe continuar con diálisis para mantenerse con vida. “El tiempo me demostró que ella es la persona indicada en todo sentido. Creo que cada uno tiene una persona indicada en esta vida y me pasó con Noelia, que se cruzó en mi camino, me dio una hija hermosa y un riñón”, contó emocionado y entre risas. 

Un solo corazón, un solo riñón

Finalmente, en octubre de este año tuvo lugar la cirugía. Desde entonces, Mauro lleva en sí algo de Noelia y vive gracias a ella. Aunque él va a tener que tomar medicamentos de por vida, el panorama de Machuca es diferente. “Mi vida es normal, no me afecta, obviamente mantengo ciertos cuidados que en realidad siempre tuve, como el tema de la alimentación”, expresó la vecina. Comer poca sal, tomar mucha agua, hacer ejercicio, son algunos de sus cuidados básicos. Lo más importante que ambos resaltaron es que se puede vivir con un riñón tranquilamente. 

Eso sí, Noelia destacó que la donación los unió aún más como pareja. “Te cambia la vida, porque te hace cambiar hasta la cabeza -expresó la mujer- Porque lo que le pasa a uno le pasa al otro, entonces necesariamente tenés que ser más compañero, te tenés que poner más en el lugar de la otra persona”. 

Además, Noelia manifestó que ahora valora mucho más el tiempo compartido en familia. “Por ahí en el ritmo de vida tan acelerado que tenemos no compartís ciertas cosas, no te das la mano, no decís muy seguido te quiero o compartís ciertos cariños”, reflexionó Machuca.

“Yo creo que hay que aprender a decir las cosas que uno siente, a disfrutar más la vida, la familia, los amigos, porque eso es realmente lo que importa”, expresó Gloria y su compañero coincidió: “La única forma en que se superan estas situaciones es con el cariño de los afectos, con tu familia conteniendo. No lo podés vivir de otra forma”.

Donar salva vidas

Aunque el amor es el gran valor de esta historia, hay otra lección de mucha trascendencia que tiene que ver con la salud, con la necesidad de hacerse estudios médicos regularmente y la importancia de donar órganos.

El hecho de que Noelia estuviera informada desde antes de conocer el diagnóstico de Mauro, agilizó mucho su trasplante, además de sacarle muchas dudas, miedos y prejuicios que surgen al momento de donar. Como, por ejemplo, la idea de que, al perder un riñón, la calidad de vida disminuye; o el rechazo a inscribirse como donante por temor a ver en peligro la propia seguridad.

Por eso Mauro resaltó la importancia de informarse, además de mantener los chequeos médicos al día, para prevenir situaciones extremas. Incluso apuntó que, si hubiese hecho un chequeo médico antes, podría haber conservado uno de sus riñones. “Estas situaciones te enseñan mucho. Yo no me cuidaba con la alimentación, ni me hacía chequeos. El cuerpo habla, es importante escucharlo. Hacerte un análisis a tiempo salva vidas”, afirmó. 

Afortunadamente, a solo unos meses de haberse operado, tanto Noelia como Mauro de a poco van volviendo a sus rutinas, a encontrarse en la cotidianidad, valorando más que nunca los pequeños momentos de dicha. Mientras tanto, cuentan su historia como una forma de crear conciencia en la comunidad, agradeciendo así la gran oportunidad que la vida les dio para volver a comenzar.