27 septiembre, 2022

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Descubriendo al payaso interior

Con cuatro años recién cumplidos, Los Salieris de Papetti no paran de crecer entre risas y payasadas. El grupo de clown que nació en La Beba Teatro y se consolidó en Sierras Chicas, hoy busca extenderse por nuevas tierras. En diálogo con El Milenio, repasaron su historia y reflexionaron sobre la novedosa mirada hacia uno mismo que trae esta interesante técnica actoral.
  • Colaboración: Camila Matassini y Ana Laura López (6to IMVA).

El payaso o “clown” es un ser libre, una persona que busca expresar lo mejor (y lo peor) de sí misma con tal de hacer reír. “El clown convive todo el tiempo con la idiotez propia de cada uno y lejos de esconderla, aprende a disfrutarla”, explicó Luciano Di Giorgi, integrante de Los Salieris de Papetti, grupo de clown con cuatro años de vida y una reconocida trayectoria en la región.

Conformado íntegramente por vecinos de Sierras Chicas, Facundo Benegas, Ignacio Lencina y Luciano Di Giorgi cuentan que el curioso nombre del grupo nació por casualidad, un día que escucharon en la radio un tema del músico italiano Fausto Papetti. “Nos causó cierta gracia el apellido, así que empezamos a idear un personaje totalmente ficticio, Massimo Papetti, payaso no tan famoso”, contaron a El Milenio.

Al darse cuenta que todo el tiempo buscaban eclipsar en fama al payaso Papetti, decidieron que ellos mismos serían sus “salieris”, como la canción de León Gieco, en referencia a la eterna rivalidad/admiración que existía entre los músicos Antonio Salieri y Amadeus Mozart. 

“El clown nos lleva descubrir el payaso que habita en cada uno de nosotros. Nos conecta con nuestra infancia, nos enseña a lidiar con el fracaso y a disfrutar el aquí y ahora”

Luciano Di Giorgi

El Milenio: ¿Cómo nació la idea de formar Los Salieris de Papetti? 

Luciano Di Giorgi: Nuestros comienzos como grupo se ubican en un taller de clown que se dicta hasta el día de hoy en La Beba Teatro, en Río Ceballos, al cual asistíamos todos en calidad de estudiantes. Fue en ese espacio donde dimos nuestros primeros pasos en esta hermosa técnica teatral que es el clown o payaso. 

Sin darnos cuenta, se empezó a dar de forma natural una interesante química entre nosotros, la cual, con el tiempo, se fue transformando en una gran amistad. Hace cuatro años, los tres integrantes originales decidimos tomar un curso semestral en Córdoba Capital y fue allí donde surgió la idea de fundar esta compañía.

Se podría decir que los salieris somos cuatro, aunque uno (Charly Palermo, conocido como “Chameta Salieri”) es miembro honorario, ya que se tomó licencia para probar suerte en otros lares y hoy se encuentra en Ecuador.

Los que nos quedamos en Sierras Chicas somos Ignacio Lencinas, también llamado “Zanco Parlo Salieri”, Facundo Arturo Benegas en la piel de “Artur Salieri” y yo, Luciano Di Giorgi, como “Hilario Percival Salieri”.

EM: ¿Y cuándo empezaron a trabajar más formalmente como grupo de clown?

LDG: Casi desde el principio, es decir, hace cuatro años que Los Salieris de Papetti estamos trabajando en la creación de shows de clown y humor. 

“Grandes Concierto” fue nuestro primer espectáculo. Con él comenzamos a vivir la experiencia de recorrer salas de teatro y espacios culturales. A este le siguió el “Absurdo World Tour” y en la actualidad nos encontramos dando forma a un tercer show, con temática deportiva, al cual probablemente bautizaremos como “Club Social y Deportivo Papetti”.

Esta producción se estrena ahora en agosto con motivo de nuestro cuarto cumpleaños. En paralelo a este tercer espectáculo, estamos trabajando en la creación de una obra de teatro y hemos invitado a Claudio “Chino” Castillo (reconocido actor, clown y director cordobés) a dirigirla.


EM: ¿En qué se diferencia el clown del payaso clásico?

LDG: Clown y payaso son básicamente lo mismo. Hay una tendencia a utilizar la palabra inglesa clown para referirse a esta técnica actoral, dado que en Latinoamérica el término payaso suele venir cargado de cierta connotación negativa e incluso se utiliza a modo de insulto. 

Donde sí se pueden hacer diferenciaciones es en los tipos de payasos o clowns. Podemos mencionar entonces payasos de circo, de calle, de animación infantil, de sala o teatro, entre otras. También hay diferencias con respecto al público al que van dirigidos sus números.

Los Salieris de Papetti, por nuestra formación, por las técnicas que usamos y por gustos personales, nos encuadramos en lo que sería el clown o payaso de sala de teatro y todos nuestros números son aptos para todo público. Esto no quita que también llevemos nuestros shows afuera, a espacios no convencionales, como pueden ser la calle, una plaza o una escuela. 

EM: ¿En qué localidades se presentan con más frecuencia?

LDG: Las Sierras Chicas son nuestro bastión, puesto que somos de acá, vivimos en Unquillo, Río Ceballos y El Pueblito. Por lo tanto, es en esta zona donde nos presentamos más asiduamente. 

Sin embargo, también hemos dado presentaciones en Córdoba Capital, en Colonia Caroya y recientemente en Villa del Dique. Actualmente estamos gestionando para hacer una gira por Punilla, Rosario e incluso Buenos Aires.

EM: ¿Cuál es el mensaje que les gustaría transmitir al público interesado en sumarse al clown?

LDG: El clown es una hermosa técnica actoral que nos permite trabajar la comedia desde un lado más inocente. Pero más allá de ello, nos lleva descubrir el payaso que habita en cada uno de nosotros. Nos empuja a descubrir otras cuestiones, igual de importantes, que hacen reír. 

El payaso aprende a jugar en escena, no sólo a actuar. Es en ese jugar constante donde nos conectamos con nuestra infancia, con el niño o la niña que fuimos o, mejor dicho, que somos, a pesar de haber crecido. 

El clown convive todo el tiempo con la idiotez propia de cada uno y lejos de esconderla, aprende a disfrutarla, con el único fin de mostrar al mundo lo que somos y cómo disfrutamos siéndolo. El payaso enseña a lidiar con el fracaso constantemente, ya que fracasar es uno de los tantos leitmotiv del clown, entendiendo que fracasar no es algo malo.

Por último, nuestro payaso nos va a enseñar a aprender, a disfrutar el aquí y el ahora. A disfrutar lo que tenemos ganas de hacer sin pensar en el famoso “qué dirán” y a contemplar la humanidad a través de la mirada abierta y con la máscara más pequeña que existe, que es la nariz roja.