27 septiembre, 2022

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

A amamantar se aprende

Rompiendo con la idea de que la madre naturalmente sabe amamantar a su bebé, Fernanda Martínez, estimuladora temprana del Hospital Urrutia, habló sobre los mitos, tabúes y desconocimientos que existen alrededor de un acto tan sencillo, pero trascendental. Para la profesional, eliminar los factores que obstaculizan la lactancia materna es una responsabilidad de toda la comunidad.
  • Por Milagros Alcántaro. periodico@elmilenio.info
  • Colaboración: Matteo Barale, Kiara Cassina y Luciano Parodi (4to IENM). Benjamín Silva (4to IMVA).

Bajo el lema “Impulsemos la lactancia materna: apoyando y educando” se celebró la Semana Mundial de la Lactancia del 1 al 7 de agosto. El Milenio dialogó con Fernanda Martínez, estimuladora temprana que coordina el programa “Acompañamiento Integral a la Maternidad, Paternidad y Crianza” en el Hospital Provincial Urrutia de Unquillo. 

La estimulación temprana es una disciplina que forma profesionales que asisten al bebé durante sus primeros años de vida, ya sea por una condición de salud o simplemente por prevención. Las estimuladoras buscan desarrollar las capacidades cognitivas, físicas y psíquicas del recién nacido a través de distintas técnicas. 

En el caso de Martínez, además, es asesora en lactancia, instructora en masaje infantil y reflexóloga. En 2012, recién llegada de su Chaco natal, presentó como voluntaria el programa “Mamá Canguro” en el Hospital Misericordia. Esta iniciativa busca que los recién nacidos, en especial los prematuros, pasen tiempo en contacto con la piel de su madre o una voluntaria para recibir calor, emulando la gestación en las bolsas de los canguros.

“Se cree que el bebé nace y la mamá ya sabe cómo dar la teta, y es todo fantástico y hermoso como se ve en las revistas, cuando en realidad a menudo no es fácil y requiere mucha ayuda”

Fernanda Martínez

Tras años de llevar adelante el proyecto exitosamente, en 2018 Martínez se radicó en Unquillo y así llegó al Hospital Urrutia. Al detectar que no había un espacio dedicado a la maternidad y el bebé, presentó el programa que coordina en la actualidad. El mismo empezó con las llamadas “rondas de panza”, donde las futuras madres trabajaban temas de su interés, y llevó a la creación del Consultorio de Lactancia Materna y Cuidados del bebé en internación.

“Todo este proyecto estuvo acompañado por un voluntariado de mujeres de la comunidad que convoqué: puericultoras, dulas, psicólogas, profesoras de yoga y musicoterapeutas”, detalló Martínez. Aunque en 2020 la pandemia llevó a suspender las rondas, el consultorio de lactancia e internación conjunta siguió funcionando. En el marco de la Semana de la Lactancia, se volvió a realizar una ronda a principios de agosto y se espera que vuelvan a sostenerse con regularidad en el futuro. 


El mejor alimento del mundo

El primer aspecto positivo de la lactancia es la composición de la leche materna, la cual, como destacó Martínez, contiene células vivas. Además, el calostro, la primera leche producida por la madre, es un suero altamente rico en proteínas, nutrientes y agua. Para Martínez, esta es la primera vacuna que recibe el recién nacido, ya que, a través de la leche, la madre le transfiere anticuerpos que le ayudan a generar sus propias defensas. 

Frente a los discursos que equiparan e incluso promueven el uso de fórmulas artificiales frente a la leche materna, Martínez afirmó que “no hay comparación”. “Estamos hablando de células muertas, un derivado de leche de vaca”, explicó la profesional, aclarando que esto no quiere decir “que la fórmula sea mala”, ya que, ante la imposibilidad de lactar, es una herramienta muy útil. Sin embargo, “no hay que dársela a los bebés porque sí”, señaló.


Es que además de los beneficios alimenticios de la lactancia, Martínez explicó que hay uno que va más allá y es quizás el más importante: el vínculo que se genera entre la madre y el bebé. “No se trata solamente de llenar una panza. Si no hay una nutrición afectiva, aunque el bebé reciba todos los nutrientes a nivel boca, no se terminará de alimentar”, expresó. “Algo se genera cuando el bebé está en brazos de su madre, compartiendo su mirada y calor. Eso también forma parte de su crecimiento”, añadió.

Sin embargo, aun con todos los beneficios que aporta la lactancia, en nuestra sociedad ese momento tan mágico y cotidiano entre madre y bebé, continúa rodeado de miedos, prejuicios, desinformaciones y tabúes. Y allí se vuelve fundamental el rol de profesionales como Martínez. 

De esta forma, el programa que coordina se plantea como hilo conductor de la madre y el bebé durante el embarazo, el parto y el puerperio. Esto permite crear una sinergia de trabajo entre todas las áreas y servicios (dispensarios, trabajo social, salud mental, obstetricias, etc.) que sean necesarios para acompañar este proceso. 


Lo importante entre tanto ruido

“Hay muchos mitos y creencias populares que obstaculizan la lactancia”, explicó Martínez. “Lo ideal es que, al momento de amamantar, esa madre no llegue desinformada”, añadió, “sino que ya esté empoderada sabiendo cómo funciona su cuerpo y el de su bebé”.

Algunos de esos mitos, por ejemplo, dicen que, si la madre tiene el pecho chico, no va a poder dar la teta porque no tiene el pezón armado; o que, si come papa, el bebé va a tener gases o si toma gaseosa, tendrá cólicos, etc. “La desinformación que hay es un montón”, expresó con sorpresa Martínez.

Por estas razones, para la profesional de Unquillo es importante empezar a abordar estos temas en la adolescencia y no esperar al momento de la lactancia. “Se cree que el bebé nace y que la mamá ya sabe cómo dar la teta, y es todo fantástico y hermoso como se ve en las revistas”, señaló Fernanda, “pero lo cierto es que no es fácil dar la teta y esa mamá necesita muchísima ayuda de su entorno para hacerlo”.

Sin embargo, la mayoría de las consultas suceden cuando el problema ya está instaurado, cuando surgen dificultades para amamantar al bebé. “La lactancia es una mochila que solo cargan las mujeres, cuando en realidad todos, como comunidad, somos responsables de acompañar a esa mamá”, recordó Fernanda.

“Hay que empezar a involucrarnos un poco más como equipo de salud y como sociedad, para prevenir y promocionar la salud materno infantil”, recalcó. “Todo lo que suceda en ese momento con ese ser, le va a repercutir durante toda su vida”, concluyó la profesional.