12 agosto, 2022

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Un sueño olímpico

Juana Maidana tiene solo 14 años, pero ya se encuentra entre las mejores de su categoría a nivel nacional. En junio, la judoca de Mendiolaza se consagró campeona en el torneo internacional Tierra del Sol (Formosa) y sueña con hacer carrera en el deporte que la apasiona, inspirada en Paula “Peque” Pareto, medalla de oro en Río 2016.
  • Colaboración: Lucía González y Lucio García (4to IENM). Alejo Gingins y Simón Canziani (4to IMVA).

Para Juana Maidana, el judo es una pasión que abrazó desde muy chica y se transformó, con el tiempo, en un modo de vida. Estudiante del Instituto Educativo Nuevo Milenio de Unquillo desde jardín, empezó con el deporte a los siete años y fue creciendo hasta convertirse en una de las judocas con más proyección a nivel nacional. 

En diálogo con El Milenio, ella misma lo explicó con la claridad y espontaneidad propias de su edad: “Me copé un montón desde que conocí el judo. Podría decir que me cambió la vida, me hizo ver todo desde otra perspectiva. Como que seguí y seguí porque me gusta una banda”. 

Fue su papá, que había practicado la disciplina de chico, quien la llevó a sus primeras clases. Lejos de ser ese típico deporte heredado/impuesto de padres a hijos, Juana abrazó el judo con gran entusiasmo. Y aunque para alcanzar el alto rendimiento en cualquier disciplina deportiva, el sacrificio es grande, la adolescente asumió el desafío con humor pragmático: “Me dijeron que había más cosas, ¡y empecé a hacerlas!”.


Fuerza flexible

Hoy, la vida de Juana se concentra en el estudio y el deporte. Practica a diario con Nicolás Cruces, su entrenador y cabeza de equipo en el Judo Cruces Team de la ciudad de Córdoba. Sus horarios son muy estrictos, aunque no le cuesta tanto seguirlos porque lo hace con gusto. 

Así, la joven deportista entrena la parte técnica los lunes, miércoles y viernes, dejando el trabajo físico para martes y jueves (aunque muchas veces hace doble turno para seguir perfeccionándose de cara a los torneos). “Entrenamos mucho tema fuerza, velocidad, rapidez, potencia, estrategia y esas cosas. Durante una hora y media”, explayó Juana. 

A su vez, agregó que su preparación incluye caídas, tomas, torsiones y otras cuestiones vinculadas a lo que es el deporte en sí. “En judo no se pega”, aclaró para quien no sepa. De hecho, el nombre de la disciplina significa “camino de la flexibilidad” y uno de sus grandes principios es la “no resistencia”.

Así, el principal objetivo del combate no es golpear al oponente, sino derribarlo de espaldas o inmovilizarlo. “De chiquita aprendés a caer, entonces si te tiran, sabés cómo hacerlo para no golpearte. Como en todo deporte, siempre te vas a golpear en algún momento, pero aprendés cómo caer, cómo evitar que te tiren, cómo no hacerte mal”, explicó la joven de Mendiolaza.


Camino al oro

El entusiasmo de Juana aumentó notablemente cuando participó de su primera competencia nacional, en Catamarca, teniendo tan solo 10 años. “Salí tercera”, dijo con orgullo. “A partir de ahí, empecé a ir a todos los torneos. En 2019 fui a un sudamericano en Chile y quedé tercera con 11 años recién cumplidos”, añadió.

A pesar de su corta edad, la judoca fue campeona argentina en Carlos Paz este año y ya cuenta con cinco medallas de oro y dos de plata a nivel nacional. Recientemente, participó del tradicional torneo internacional “Tierra del Sol”, en Formosa, donde ganó en su categoría (Infantil B femenino hasta 58 kilos) venciendo en cuatro luchas a dos argentinas y dos brasileras. 

“Estuvo muy bueno el torneo, había mucha gente y estaban invitadas las delegaciones de Brasil, Paraguay y Uruguay”, contó la joven y admitió que “ganarle la final a una brasilera fue muy lindo”.

Y justamente es a Brasil, potencia latinoamericana del judo, hacia donde irá Juana para entrenar y competir en julio. “Lo vengo esperando hace mucho tiempo y eso me encanta. Lo bueno que tiene el judo es que, si en serio te gusta el deporte, la pasás muy bien, conocés mucha gente linda y te vas superando a vos misma todo el tiempo”, sonrió la adolescente, para quien su sueño es “ir a las olimpiadas” y “viajar por el mundo entrenando y conociendo gente”.

Como arte marcial, el judo es un deporte que demanda mucha concentración. Además, en los torneos suele haber mucha gente, entre competidores, entrenadores, familias y público en general. En este punto, quien asiste a Juana en esa parte más mental que física es su papá. “Como me conoce más y sabe cómo soy, me ayuda mucho”, reconoció la joven deportista.

“Antes de luchar entramos en calor y vamos preparando la cabeza. Pensamos cómo va a ser, qué es lo que vamos a hacer. Trato de concentrarme en la persona que tengo al frente y nada más, porque siempre está el público gritando y si te desconcentrás, perdiste”, confesó. Sin embargo, con tantas competencias encima, Juana ya conoce sus mañas. “Con experiencia ya te vas armando la cabeza para la pelea, para hacer tu tipo de lucha y no cualquier cosa”, señaló.


La “Peque” Pareto, el espejo

Cuando Paula Pareto se consagró ganando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, el judo volvió a ocupar los titulares de los diarios, tuvo espacio en la tele y en las redes sociales. Para los y las judocas, Paula es el ejemplo a seguir.

Y Juana pudo coincidir con “la Peque” en algunos torneos. “La primera vez fue en el Centro República (torneo que se hace todos los años en Carlos Paz). Ella dio un discurso y yo fui de metiche a pedirle una foto. La segunda vez fue hace poco en Buenos Aires. Estaba entrenando, así que solo la vi y chocamos un puño”, relató la joven.

Aunque casi no hace falta la aclaración, Juana admitió que Paula es “su ídola”. “Desde muy chica tengo un cuadro de ella, me parece una mujer increíble de admirar por todo lo que hace. Es muy buena también, muy humilde”, reconoció.

Así, soñando con alcanzar lo más alto para una deportista de alto rendimiento y reflejándose en la mejor del judo de esta parte del mundo, Juana Maidana junta impulso para seguir trabajando a diario y hacer su propia historia en esta tradicional disciplina japonesa.