27 junio, 2022

El Milenio

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Ucrania en los ojos de un sierrachiquense

Mauro Terenzio vive en Valle del Sol y es camarógrafo de Canal 12. Tras casi 30 años de profesión, viajó junto a su compañero Luchi Ibáñez a la zona del conflicto bélico desatado tras la invasión rusa a territorio ucraniano. En diálogo con El Milenio, contó su experiencia y las reflexiones que le dejó su paso por un país en guerra.
  • Colaboración: Lautaro Páez y Carolina Etchemendy (4to IENM). Bautista Mancini, Santiago López y Stéfano Cagnolo (4to IMVA).

El periodismo es una pasión para quien lo ejerce. Los desafíos diarios y los acontecimientos son tan variados que la rutina siempre impone nuevas y sorprendentes metas. El caso de Mauro Terenzio no es la excepción. 

Con casi 30 años trabajando como camarógrafo, no se cansa de mostrar la realidad mediante su lente. En 2022, tuvo una oportunidad única y viajó a la guerra en Ucrania, país que fue invadido por Rusia el 24 de febrero de este año. 

“Siempre dije que quería ir a una guerra, pero el canal tenía presupuesto para un solo viaje al Mundial de Qatar. Después de ir a cubrir los incendios en Corrientes, se nos ocurrió con Luchi Ibáñez, mi compañero del canal, y empezamos a averiguar para viajar a Europa”, contó quien es vecino de Valle del Sol (Mendiolaza) y trabaja en los espacios informativos de Canal 12.

A ambos les costó convencer a las autoridades de la emisora, pero empezaron a gestionar con las agencias de viajes y con contactos en los países en conflicto hasta que finalmente pudieron viajar a Varsovia, la capital de Polonia. Allí empezó la histórica cobertura. 

 “La guerra te cambia la percepción. A pesar de todos los problemas que tenemos acá, hay lugares donde la gente tiene que abandonar su casa porque les puede caer una bomba en la cabeza”

Mauro Terenzio

“Arrancamos en la ruta a contramano de cómo venía la gente. Íbamos a Ucrania y cuando vimos la cantidad de ucranianos que huían, dijimos: ‘Tenemos que mostrar esto’. Nadie mostraba el lado humano del conflicto”, contó Terenzio, recordando una de las primeras escenas que lo impactaron. 

“Estuvimos ocho días en Polonia tratando de pasar a Ucrania. Cuando entrás a un país en guerra, perdés los derechos. Había que encontrar el momento para pasar la frontera, que sea seguro y que puedas trabajar. Mientras todo eso sucedía, nosotros hablábamos con gente de Ucrania sobre lo que pasaba”, recordó.

Entusiasmado a medida que sigue su relato, Terenzio agregó: “Los polacos ayudaban a los que huían. El tren salía de Ucrania, pasaba por Medyca, que es el punto fronterizo, atravesaba la frontera e iba a Varsovia. Donde podían darles asilo, se bajaban. Las estaciones estaban atestadas”.

“Con toda la ayuda europea y polaca se montaban carpas gigantes, gazebos con comida y voluntarios de Europa ayudando. Bajaban mujeres y niños porque los hombres de los 18 para arriba se tenían que quedar en Ucrania por si hacían falta soldados. Eran mamás, niños y mascotas. Ahí los contenían un poco. Imagínense que son personas que tuvieron que cerrar su casa e irse a otro lugar totalmente desconocido”, siguió contando el experimentado camarógrafo. 

“Estuvimos cuatro días y medio hasta que nos sacaron, porque es así, te meten y te sacan, vos no decís nada. Perdés el Estado de derecho, por más que tengas pasaporte, por más que seas prensa. Tenía mi pasaporte, mi carnet de prensa, credencial de prensa de guerra, de prensa europea y era lo mismo que el que juntaba cartón al lado. Peor aún, porque nosotros no hablamos ucraniano y los ucranianos no hablan inglés”, señaló el vecino de Mendiolaza.


Entrando a Ucrania…

Después de muchos días de cobertura en Polonia, Terenzio finalmente llegó a Lviv, la capital cultural ucraniana. “Es impresionante lo que son los edificios, las maderas, las puertas, los herrajes y hasta el empedrado de la calle. El colectivo que hace el city tour funcionaba si vos querías pagar el ticket y que te lleven a dar una vuelta por la ciudad, y ¡estaban en guerra!”, rememoró asombrado.

La entrada a Ucrania fue complicada y el camarógrafo de El Doce lo contó así: “Estuvimos por todos los pueblos, íbamos siguiendo el bombardeo, aunque el objetivo no era ese inicialmente. Cuando logramos cruzar la frontera fuimos con un equipo de TN. Nos juntamos para cruzar con un canadiense y tres de TN, ya éramos seis o siete, no estábamos tan solos”.

Aunque siempre existe esa camaradería y apoyo constante entre colegas, hubo situaciones de zozobra para todos. “A veces te hacían bajar y te apuntaban los soldados. Entonces vos le dabas el pasaporte y el tipo agarraba y decía ‘bueno, ya vengo’. Y vos pensabas: ‘estoy en Ucrania, en guerra, sin pasaporte’. Estabas en las manos de ese tipo que se llevó tus documentos ¿y si los perdía? Sonaste”, narró.


Cuando el miedo es lógico

Tanto Luchi Ibáñez como Mauro Terenzio realizaron como capacitación un curso brindado por la organización Cascos Azules para la cobertura de prensa en zonas hostiles. Esa experiencia les sirvió, pero siempre hay imprevistos y el temor por la propia vida permanece latente. 

“No estuvimos tan cerca de las explosiones, como a doce kilómetros, a la misma distancia del mar que de la frontera (ahí tiraban de los dos lados). Pasamos algunas horas en refugios antibombas. Más que temer por nuestra vida, las situaciones de mayor inseguridad eran esas donde te sacaban los pasaportes y quedabas solo, en manos de alguien armado, que no sabías si se había levantado bien esa mañana o no. A priori uno siempre es enemigo, porque viene de afuera, después deciden si efectivamente sos una amenaza o no”, explicó.

En medio de este panorama, una situación particular unió a Terenzio y su compañero Ibáñez. “Un día hicimos los informes para Telenoche y fuimos a dormir. Empezó a sonar la sirena de las bombas y tuvimos que bajar. Los dos teníamos bastante miedo, así que nos quedamos abrazados como chicos. Cuando la tensión bajó un poco, nos empezamos a reír”, contó el camarógrafo.

Las enseñanzas de esta cobertura quedarán para siempre y Mauro Terenzio dejó su punto de vista: “Te cambia la percepción, de repente pensás realmente qué cómodos que vivimos acá, porque a pesar de todos los problemas que tenemos, hay lugares donde la situación es muchísimo peor, donde la gente no puede seguir viviendo en su casa, donde se tienen que ir porque les puede caer una bomba en la cabeza. Es tremendo, la guerra es algo terrible”.