25 mayo, 2022

El Milenio

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El cuerpo como instrumento

Constanza Estevan es una querida artista unquillense que ha pasado por múltiples espacios y actualmente dirige el Coro Municipal de niños. Cantante en La Fragua y Coty’s band, en octubre presentó su segundo disco, (En)Trama, compuesto por temas propios. El 19 noviembre repetirá el evento en el Cine Teatro Municipal de su ciudad natal.

Colaboración: Facundo Ferreyra y Mar Firmenich (4to IENM). Dante Briñón Paz y Federico Kwasniak (4to IMVA). 


Cantante, compositora, bailarina, docente y performer, Constanza Estevan es una representante “pura cepa” del Pueblo de Artistas. Nacida y criada en Unquillo, dirige hace varios años el Coro Municipal de niños, al tiempo que da clases en distintos espacios.

Aunque su trayectoria está atravesada por diversas corrientes y escuelas, la formación en canto lírico y en la técnica del cuerpo sonoro han sido sus pilares fundamentales. Multifacética por naturaleza, para “Coti” (como todos la llaman afectuosamente), el eje que une todas esas artes es la voz, elemento indisociable del cuerpo a esta altura de su vida.

Su discografía cuenta con dos trabajos, hechos en conjunto con el músico Juan Carlos Pesci. En 2019 sacó Ramé, una búsqueda “más experimental”, en palabras de la unquillense, y este año apareció (En)Trama, que recoge temas propios de diversos estilos bajo su impronta como solista. 

Aunque se publicó en abril, el disco se presentó oficialmente el pasado 22 de octubre en La Minerita y tendrá una nueva oportunidad de exhibición el próximo 19 de noviembre en el Cine Teatro Municipal de Unquillo.

El Milenio: ¿Cuándo nació tu inclinación artística?

Constanza Estevan: En mi familia son todos artistas y yo canto desde chiquita, no tengo recuerdo de que no haya música en mi vida. Tanto mi papá como mi mamá son músicos. Mi mamá es cantante y mi papa es un multi instrumentista que actualmente vive en España. A los seis años entré a coro y de chica ya aprendí a tocar el violín, al cual se fueron sumando otros instrumentos con el tiempo. 

Cuando terminé el secundario, empecé a estudiar Ciencias Biológicas en la UNC, aunque paralelamente seguía haciendo cosas con la música. Cuando ya estaba terminando, me di cuenta que no me veía toda la vida dedicándome a lo que hace un biólogo y que quería que mi profesión tuviera que ver con el arte, así que me enfoqué en eso.

EM: ¿Cómo se podrían vincular las Ciencias Biológicas con tu carrera artística? 

CE: Yo las vinculo un montón. Como trabajo la voz, me he formado en varias técnicas de conciencia corporal. El instrumento de la voz es el cuerpo, no es que cantamos con las cuerdas vocales y punto. Si vos tenés mala postura o mala tensión muscular, no vas a poder cantar bien.

Para mí, abordar el canto desde la conciencia corporal implica tener presente todo el tiempo cómo este se mueve, respira, emite y se ve. Todo está atravesado por cadenas musculares, sistemas metabólicos y cuestiones fisiológicas, entonces permanentemente uso esos conocimientos para entender por dónde está yendo y por dónde no, el tema de la voz. Todo ese entendimiento me lo ha dado la Biología, así que le agradezco mucho.

EM: Actualmente estás con dos proyectos musicales, ¿no?

CE: Así es, La Fragua y Coty’s band. En La Fragua estoy con Gabriela Capdevila, Pablo Caracach y Mauricio Barrera Pereyra. Hacemos principalmente folklore, con un trabajo de composición más bien colectivo.

La Coty’s band es un proyecto más diverso que tengo con el pianista Juan Carlos Pesci, con quien grabamos el disco que estamos presentando actualmente. (En)Trama abarca distintos estilos y está compuesto por temas míos, salvo uno que es de mi mamá, María Teresa Ruiz.  

EM: Antes de (En)Trama, publicaste otro disco llamado Ramé. ¿Qué diferencias hay entre este y tu último trabajo?

CE: Ramé es todo un disco de improvisaciones que también grabé con mi amigo Juan Carlos Pesci. La improvisación es otra de mis facetas y he trabajado mucho con la música experimental. En ese disco, acompañada solo por el piano, me permito jugar mucho más con la voz como instrumento. Además, los temas no tienen letra, mientras que (En)Trama es más canción. En definitiva, son discos bastante distintos.

EM: Abordás una gran variedad de géneros musicales, ¿te gustaría seguir uno en particular?

CE: Yo siento que algo que me define es que no tengo un género en el cual me pueda encasillar. Me gusta un poco todo y, principalmente, me gusta mezclar, combinar estilos. De hecho, las canciones que a mí me ha nacido componer tienen una mezcolanza de todos mis recorridos, un poco de todo lo que he hecho a lo largo de mi carrera.

Yo pasé por un montón de estilos. Hice lírico, música brasilera, jazz, improvisación, folklore y hasta me he ido por la ópera y la canción española en algún momento. Tengo un recorrido muy amplio y siento que lo que a mí me define es la mezcla, la síntesis que puedo hacer con todo eso.

Yo creo que lo que más me tira y más he cantado es el folklore, pero no el tradicional, sino justamente con nuevos colores. Siento que es lo que más me vibra como esencia. Pero no estoy cerrada, ahora mismo no me estoy preguntando si me gustaría un estilo, pero encasillarme en un género concreto es algo que no elegiría.

EM: ¿Cómo ves tu carrera musical en un futuro?

CE: Ahora mismo presenté una convocatoria para hacer una obra que engloba la danza, la voz y el teatro. Es una idea que estoy pensando hace tiempo y que pude definir ahora, se llama “Glauca”. Es una palabra que mi abuela siempre decía y así se llamó un libro que ella escribió, significa “ojos cristalinos” o “mirada cristalina”. 

También estoy con un proyecto de hacer pequeños videos en mi canal de YouTube, con la idea de revalorizar a las compositoras que no son tan conocidas, tejer una red entre mujeres músicas, en principio en Unquillo y quizás me expanda al resto de Sierras Chicas. 

En algún momento me gustaría grabar otro disco, probar otras formas, otras estéticas. Pero bueno, por ahora voy a seguir componiendo (de hecho, ya tengo canciones nuevas).