16 enero, 2022

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Cuidar el monte desde el espacio

El lanzamiento del satélite SAOCOM 1B el año pasado fue considerado un hito para la comunidad científica argentina. Ahora toca la difícil tarea de procesar y estudiar toda esa nueva información. Allí aparece Big Pear, una empresa de desarrollo informático con integrantes de Sierras Chicas que se propuso crear un sistema de monitoreo del bosque nativo a partir de esas imágenes satelitales.

Colaboración: Milagros Villanueva y Ramiro Picco (4to IMVA). Abril Flores y Abril Seydell (6to IENM).


El 30 de agosto del año pasado, el SAOCOM 1B (Satélite Argentino de Observación Con Microondas) despegó desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos. Junto a su hermano gemelo, el SAOCOM 1A (puesto en órbita en 2018), permiten monitorear la superficie terrestre, identificar distintos fenómenos que se producen en ella y hasta medir el nivel de humedad del subsuelo.

Sin embargo, para aprovechar las imágenes de alta calidad generadas por la constelación SAOCOM, primero hay que tener la capacidad de procesar, visualizar y operar ese gran cúmulo de información nueva mediante una herramienta accesible. Ahí aparece la empresa informática Big Pear, que cuenta entre sus fundadores a dos programadores rioceballenses: Ignacio Cornejo y Marcelo Yornet, a quienes se suma el cordobés Matías Iturburu. 

Junto al doctor en Ciencias Biológicas Lisandro Agost (también vecino de Sierras Chicas), el doctor en Ciencias Agropecuarias Andrés Britos y el ingeniero agrónomo Juan Camilo Herrero, el equipo de profesionales presentó recientemente un proyecto de monitoreo del bosque nativo que obtuvo financiamiento de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

El sistema permitirá procesar, de manera automática y a gran escala, los datos brindados por los satélites, ahorrando tiempo, facilitando su consulta y multiplicando las posibilidades de análisis para la toma de decisiones estratégicas. 

A su vez, el trabajo se relaciona estrechamente con MonTeS, un proyecto colaborativo ya desarrollado por el equipo que crea, analiza y comparte información sobre el estado de los bosques de la provincia de Córdoba.

El Milenio: ¿Podrían contarnos qué es Big Pear y en qué se especializa?

Marcelo Yornet: Big Pear es una empresa de desarrollo de software. Básicamente somos programadores de distinto tipo encargados de desarrollar experiencias ricas, accesibles y versátiles, en general basadas en software libre, para mejorar la capacidad de comunicación en distintos ámbitos. Nos especializamos en lo que llamamos sistemas de gestión de la información comunicacional para instituciones complejas. 

EM: ¿En qué consiste el proyecto que fue seleccionado por la CONAE?

MY: Se trata de un sistema de monitoreo que valoriza la información satelital para evaluar el avance o retroceso de la cobertura boscosa en nuestro suelo. Es decir, vamos a estar brindando la posibilidad de conocer a detalle y en el momento el estado de los bosques nativos argentinos por medio del estudio de datos satelitales. Esto nos da la posibilidad de brindar a la comunidad científica una herramienta útil para enfrentar el avance la frontera agropecuaria, lo cual es un honor.

Ignacio Cornejo: Para ello, cruzaremos la información que nos brinde la constelación SAOCOM con otros datos provenientes de satélites de la Agencia Europea Espacial y la NASA, para tener la información más completa y chequeada posible. También es muy importante contribuir al armado de un sistema de alertas sobre el movimiento del suelo en los bosques nativos de Argentina. 

MY: En general los científicos ya saben cómo trabajar sobre imágenes satelitales, hacer lecturas y computar en base a esos datos, pero puede llevarles semanas o meses. Lo que aporta este proyecto es la posibilidad de que exista un sistema que realice todos esos cálculos y aprendizajes de forma automática, rápido, uno tras otro y contemplando grandes regiones. 

Es decir, vamos a aumentar la escala y capacidad de análisis de los datos para que puedan ser chequeados y comparados simultáneamente. Además, esa información se va a ir guardando para ver los cambios en las imágenes a lo largo del tiempo, lo cual nos permite ver cómo va fluctuando la cobertura del suelo.

EM ¿Cuál fue la importancia del lanzamiento del SAOCOM 2 para la concreción de este proyecto?  

IC: Es todo un avance para nuestro país tener ese tipo de tecnología de información satelital. Pero a esa obtención de imágenes que realiza el satélite, le falta la parte de procesamiento, visualización y estudio para sacarle provecho. Al ser un satélite nuevo, no hay trabajo de campo ni información procesada sobre este tipo de imágenes, justamente el financiamiento de la CONAE apunta a empezar a trabajar con esos datos.

MY: Además, como promotores del software libre, aspiramos a que las herramientas que desarrollemos puedan servir para otros usos similares. Es muy bueno tener satélites propios, pero en el país no existen sistemas de procesamiento de datos disponibles para nuestra comunidad científica. Es un tema complejo y hace más de un año que venimos hablando con distintos profesionales sobre la falta de una herramienta web de estas características. 

EM: ¿De qué manera se vincula este proyecto a la prevención de los incendios y los cuidados del bosque nativo?

IC: Si bien el eje de nuestro trabajo no está puesto en el fuego, el tener una herramienta que te permita saber en tiempo real qué tan grande es el impacto del daño, puede ayudar a evitar un daño más grande en la fauna, la flora o incluso en las personas que viven alrededor de esos lugares. 

MY: Nosotros vamos a procesar los datos y esa información va a asistir a la toma de decisiones, pero además pensamos en la divulgación. Una hoja de cálculos no es la mejor forma de motivar a la gente a que cuide el ambiente, por eso estamos buscando la forma de que esa información sea más accesible y entendible para el común de las personas.

Hoy por hoy el país no cuenta con buenas herramientas de ese tipo. Por eso parte de nuestro sueño es construirla. Que no sea un trabajo que se utilice una sola vez, sino que pueda ser aprovechada por la sociedad y sus instituciones, tanto públicas como privadas.