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“Yo, Guido Buffo”


Con fondos del Fomeca, se está filmando un documental en capítulos sobre la vida del artista e investigador italiano. Roberto Salomone, director de la serie, estuvo en Unquillo rodando las entrevistas para este producto audiovisual que abordará las diversas aristas del multifacético personaje.

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Los estudiantes de la Fundación Josefina Valli de Risso junto a Roberto Salomone en el rodaje del documental, frente a la Capilla Buffo.

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Colaboración: Candelaria Bailone (4to IENM).

Sin lugar a dudas, Guido Buffo es una de las personalidades más enriquecedoras que las Sierras Chicas han tenido el honor de cobijar. Artista, científico, docente, investigador y curioso empedernido, nació en Italia en 1885 y llegó al país en 1910.

En Córdoba conoció a la que se convertiría en su esposa, la carismática Leonor Allende, periodista y escritora, con quien tuvo una hija, Eleonora. En su luna de miel, ambos se enamoraron de Los Quebrachitos y, años después, construirían una casa de vacaciones allí.

Cuando la tuberculosis le arrebató a los dos grandes amores de su vida, Guido Buffo se refugió en Unquillo, donde pasó los últimos 30 años de su vida. Allí construyó el Campamento – Parque de Montaña Villa Leonor, por el que pasaron cientos de delegaciones estudiantiles. Antes de fallecer, donó sus propiedades al Ministerio de Educación de la Nación.

Hoy, a más de 50 años de ese día, su historia será recuperada en la serie “Yo, Guido Buffo”, dirigida por el cineasta de Buenos Aires, Roberto Salomone.

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El Milenio: ¿Cómo surgió este proyecto?

Roberto Salomone: En 2016 vine a Córdoba con Federico Andahazi, con quien estábamos haciendo un programa para la TV pública, y decidimos visitar Unquillo porque su abuelo vivía acá, en una casa llamada “La caperucita”.

Alguien nos comentó que por ese mismo camino se salía a la Capilla Guido Buffo, pero no nos dieron muchas explicaciones sobre qué era el lugar. Decidimos ir, pero cuando llegamos, la Capilla estaba cerrada. Aun así, el sitio en sí era algo que no se podía creer, así que volví y me puse a buscar información en Internet.

En 2017 fui a Carlos Paz para grabar una película. Junté a Juan Fernández y a Ramiro Bustamante y les dije: “Tenemos que ir a conocer la Capilla Buffo”. Fuimos dos veces, la primera estaba cerrada, pero la segunda pudimos hablar con uno de los guías, que nos pasó información y un teléfono. Nos contactamos con Karina Rodríguez y Gustavo Díaz, de la Fundación Guido Buffo, y les propuse hacer un documental sobre el tema.  

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EM: ¿Cómo obtuvieron los fondos para la producción?

RS: La primera posibilidad que apareció para conseguir el capital fue a través del Fomeca (Fondo de Fomento Concursable de Comunicación Audiovisual). Para hacer el documental, se necesitaba sí o sí de una fundación. Así que los llamé y les dije: “Tenemos esta institución, hay que hacer el papelerío, yo me encargo de toda la parte técnica”. Les encantó la idea, la presentamos y por suerte ganamos. Casi dos años después, acá estamos.

Básicamente, lo que hace Fomeca es darte un subsidio con derecho libre, eso quiere decir que cualquier persona puede tomar las imágenes del producto y reproducirlas. Por otro lado, le permite a la fundación -más allá del producto que ya se hizo- utilizar todo el material que se haya filmado para rearmar o hacer otro documental, es decir, que sigan usando esas imágenes de manera autónoma y totalmente gratuita. Nosotros vamos a dejarle a la Fundación Guido Buffo bastante material para que, si necesitan emplearlo en otro proyecto, lo puedan hacer sin ningún problema y con libertad de derechos.

EM: ¿Qué fue lo que más te impactó de Guido Buffo?

RS: Lo primero que me sorprendió fue la arquitectura. Fue lo único que pude ver ni bien llegué, pero este lugar en medio de las sierras, con esta edificación, estaba contando algo y yo no sabía qué era.

El documental está armado en base a reportajes. Son varios cortos de cinco minutos donde no contestamos esta pregunta, sino que justamente intentamos hacer lo que hacía Guido Buffo: dar muchas pistas para que cada uno encuentre su respuesta, porque parece que no hay un solo camino, sino que él ofrecía muchos. Guido Buffo hacía preguntas para que cada uno buscara su verdad, su forma de ver la vida y el cosmos. Para ese lado vamos a encarar nuestra crónica.

“El objetivo del documental es dar muchas pistas para que cada persona encuentre su respuesta, como hacía Guido Buffo. Él hacía muchas preguntas para que cada uno buscara su verdad, su forma de ver la vida y el cosmos”

EM: ¿Cómo se seleccionó a quiénes entrevistar?

RS: A través de Karina. Yo le decía: “Necesito una persona que me hable de arquitectura, otra de astronomía y otra de religión” y ella gestionaba los contactos. Guido Buffo quería que la juventud siempre estuviera involucrada en sus proyectos. Por eso propuse que cada capítulo abordara este tema y la proyección.

EM: ¿Cuánta jornadas de filmación tuvieron y cuándo podrá verse el resultado final?

RS: La filmación duró una semana y se realizó en agosto, en Unquillo. Empezamos en Córdoba entrevistando a una pintora que toma a Guido Buffo como su maestro y también estuvimos con Luisa, la mujer que hizo de modelo para la capilla en representación de Leonor. Además, hablamos con el padre Etulián y con los alumnos del Instituto Milenio de Unquillo, quienes hace muchos años realizan tareas de investigación y mantenimiento en el predio.

Me quedan dos entrevistas en Buenos Aires y terminamos la etapa de rodaje. Después viene la edición, el armado del guion definitivo (que se prepara sobre los testimonios obtenidos) y el montaje. Estimamos que, con viento a favor, el documental estaría listo para diciembre.

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EM: ¿Cómo será la difusión?

RS: Lo mejor en este momento son las redes sociales, para que lo puedan reproducir organismos municipales y estatales. Además, la fundación puede armar un canal de medios para difundirlo y que aquellos colegios que necesiten verlo, puedan hacerlo desde la web.

Esto es importante porque uno de los requisitos del Fomeca es que el material producido sea educativo. Así, a través de las preguntas e inquietudes que se planteen, los alumnos podrán aprender y buscar respuestas a los temas que conciernen a Buffo.

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