Sociedad
- Por: Josefina Albertengo, Lorenzo Freccia, Mia Avín y Luciano Cacho 4º IENM – Guadalupe Lencina y Catalina Barbero 4º IMVA. Redacción: Daiana Zilioli.
Entendiendo el arte como una herramienta de transformación social y buscando principalmente favorecer el proceso de inclusión e integración de las infancias y juventudes, en 2014 surgió la Orquesta- Escuela Mediterránea.
Esta es una iniciativa conjunta de la Fundación Pro Arte Córdoba y la empresa Kolektor, que comenzó funcionando en Córdoba capital, según cuenta María Luz Estevan, Coordinadora del proyecto en Unquillo. El mismo llegó de la mano de Marcos Sahade, quien además de vecino y reconocido músico, es uno de los directores de la orquesta.
“Nosotros ya veníamos a la zona, intentando hacer una orquesta porque notábamos que cuando los estudiantes llegan a cierta edad, sobre todo la adolescencia, se desmotivan mucho tocando solos/as, por lo que cuando Marcos logró entrar, dijimos:”hay que traerlo acá´”, rememora Estevan.
Sin embargo, para poder concretarlo se necesitaban además de las ganas, instrumentos y un espacio a donde sus integrantes pudieran encontrarse a practicar. Por ese motivo, desde el comienzo, el trabajo con la comunidad y el municipio fue fundamental.
Al respecto, la Coordinadora, quien también es una de las profesoras de chelo, relata: “Organizamos una subasta de obras que donaron diferentes artistas de la zona y un concierto musical en el que participó también Raly Barrionuevo. Gracias a eso pudimos comprar los primeros instrumentos y empezar con algo que siempre habíamos soñado”.
Actualmente, a la orquesta asisten alrededor de 95 estudiantes (niños y niñas de entre 7 y 8 años, hasta jóvenes de 18 años) y 19 profesores, quienes tres veces por semana se reúnen alrededor de la música.
El sistema

Como parte de la red nacional, latinoamericana y mundial de orquestas infantiles y juveniles, La Mediterránea responde a un sistema orquestal que fomenta el intercambio y el crecimiento tanto musical como humano, de quienes participan en ella de manera libre y gratuita.
Si bien el modelo nació en Venezuela, implementando este tipo de orquestas en barrios con población altamente vulnerada en sus derechos, en Argentina también funcionan como un espacio de enseñanza musical de excelencia. Asimismo, son un nexo para acceder a organizaciones artísticas y culturales de alto nivel académico.
“Nosotros buscamos conectar a las chicas y chicos con la posibilidad de que sí pueden hacerlo y si podemos hacerlo lo vamos a hacer lo mejor posible. No importa de dónde vengas para hacer música, sino las ganas y el compromiso con la práctica”, explica Estevan.
En cuanto a la dinámica de funcionamiento, la iniciativa cuenta con una planta de profesores de instrumentos de cuerda (violín, viola, violonchelo y contrabajo), de percusión y de viento (flauta, clarinete, corno y trompeta) que enseñan individual y grupalmente, en formato taller.
A su vez, dictan lenguaje musical para todas y todos los estudiantes. También, un día a la semana, se realiza una clase grupal o taller y la práctica orquestal propiamente dicha de todas las personas que conforman el núcleo (en este caso de Unquillo). Por lo tanto, en total, cada estudiante asiste a clases tres veces por semana.
Según explica la coordinadora, cada niño/a, independiente de su nivel de avance y progreso, tiene lugar en la orquesta siendo ésta un órgano vivo que se adapta y cobija a todos y todas respetando los niveles y tiempos individuales.
“Buscamos que se encuentren todos/a, los que sólo tocan en la orquesta con quienes vienen de lugares más privilegiados, por ejemplo, que estudian en academias o toman clases particulares”, asegura Estevan convencida de que la inclusión favorece el aprendizaje.
Y agrega: “Tenemos todo un sistema desde iniciales hasta la orquesta avanzada. Actualmente muchos de los que están en el nivel más alto, vienen desde los comienzos del proyecto. Han crecido con nosotros”.
“Abrir puertas desde la música”

En palabras de la entrevistada, “la orquesta es una escuela de ciudadanía” ya que además de tocar un instrumento, sus integrantes aprenden a escuchar, esperar y también cuestiones cognitivas como la atención y la concentración.
“El hecho de poder tener una rutina de estudios, aprender a tocar un instrumento de por sí ya tiene un montón de ventajas a nivel neurológico. Y por otro lado la cuestión disciplinaria, social y también aspiracional”, explica Estevan quien además de ser música, es Lic. en Psicología.
Hoy, a la orquesta asisten niños y niñas de diferentes localidades vecinas y barrios de Unquillo, lo que implica un gran desafío y riqueza. Al respecto, Estevan revela que “al iniciar había muchos chicos y chicas que no habían salido nunca de su barrio ni siquiera al centro de Unquillo, lo cual te limita”.
Así, el proyecto pretende a su vez, que los y las estudiantes puedan viajar, compartir otras experiencias y lugares donde la música sea un horizonte posible. En este sentido, Maria Luz, amplía: “Lo que sucede a nivel aspiracional es muy importante, ya que les muestra que hay un mundo más allá. Nuestro objetivo es que sientan que se pueden apropiar de todo lo que hay en el mundo, sin importar de donde vengan. Abrir puertas desde la música es posible”.
Tal es el caso de Lara Rodríguez Farías, vecina de Sierras Chicas, quien emprendió su camino desde la orquesta mediterránea y que en julio próximo viajará a Suecia para seguir aprendiendo.
Actualmente, Lara cursa la Licenciatura en Interpretación Instrumental en Viola en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, mientras que también brilla en la Orquesta Académica del Teatro del Libertador San Martín.
Al igual que Lara, como cuenta Estevan, un gran porcentaje de integrantes están estudiando en la universidad, y en la mayoría de los casos son los primeros de su familia en poder hacerlo.
Sobre esto, advierte que es posible no sólo por lo que genera el proyecto a modo individual en cada integrante tal como la confianza en sí mismo, sino también gracias al acompañamiento de sus familias.
Finalmente, la coordinadora cierra: “El esfuerzo es clave, ya que además de tener que viajar para estudiar, tenés que tocar en otros lugares,en otras orquestas y / o espacios. Y eso ha hecho que muchos/as que viven en el interior, desistan de llegar a niveles de excelencia”.

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