Deportes
- Por: Ramiro Quiroga, Sofía Pérez y Gaspar Ohanian 4° IENM- Benjamín Insauti y Santiago Alonso 4° IMVA.
Todo comenzó en el Tala Rugby Club, un equipo de Villa Warcalde, donde jugó desde los 14 a los 19 años. Luego, Christian Ohanian pasó al seleccionado de Córdoba, hasta que en 1997 lo llamaron Los Pumas para hacer unas pruebas previas al mundial del 98. Aunque no quedó, luego de dos años lo convocaron de Francia para participar de la Federación Armenia de Rugby; hecho que lo emocionó ya que se trata del país de origen de sus abuelos y antepasados.
“En el seleccionado faltaban jugadores de ruptura, de golpe y los dos que fuimos de acá de Argentina éramos jugadores un poco más fuertes”, detalló. Luego de 4 meses de entrenamiento, disputó su primer partido del torneo Copa de Europa B, que fue contra Israel. Esta instancia la ganaron y clasificaron para el torneo de la Copa de Europa para jugar el Mundial. Sin embargo, la entidad no pudo afrontar los gastos del encuentro contra Portugal, quedando afuera así del mundial.
Tiempo después, fue convocado por el Petrarca Padova, un equipo italiano. Para ese momento, Ohanian ya tenía 29 años y estaba por vivir su primera experiencia profesional. Igualmente, su objetivo no era vivir de eso. “Muchas veces la vida productiva en cuanto al rugby pueden ser 5 o 7 años y si no tenés algo que hayas hecho anteriormente, no tenés con qué seguir”, explicó.
Por lo tanto, luego del primer año de contrato,si bien le ofrecieron renovarlo, Ohanian retornó a Argentina, a su hogar en Villa Allende. No obstante, dejar el rugby profesional no implicó para él abandonar el deporte, ya que al volver, continuó jugando en el club que lo vio nacer y del que ahora es entrenador del Sub 17.
Asimismo, su tránsito por diferentes equipos también lo llevó a jugar en diferentes posiciones. En el rugby hay 15 jugadores: del 1 al 8 están los Forwards, los más pesados y grandes y del 9 al 15, los Tres Cuartos, los más livianos. En sus comienzos en El Tala, empezó siendo el 12 o el 13. Posteriormente, mientras fue avanzando a planteles superiores llegó a jugar en el 9, como Medio Scrum y como 8, en la tercera línea de Forwards; demostrando de esa forma su versatilidad para el juego. “Yo me caracterizo no por tener una destreza bárbara, pero sí mucha pasión y entrega”, expresó acerca de las claves que lo llevaron a donde está hoy y que intenta transmitir a quienes prepara actualmente.

El Milenio: ¿Cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste como jugador profesional y qué diferencias notaste entre tu experiencia en Argentina versus lo vivido en el extranjero?
Christian Ohanian: La soledad fue uno de los principales desafíos. La mayoría de los argentinos somos de los amigos, de la gente, de juntarse a comer un asado y todas esas cosas, allá era complicado. El segundo desafío era ver hasta dónde podía evolucionar en cuanto al rugby, entrenando al 100%. En este lugar, desde que te levantabas hasta la noche, sólo era rugby y jugué contra los mejores, eso te hace crecer. Además, era una lucha en todos los entrenamientos para poder entrar a la cancha, así que de verdad fue una experiencia muy grata. Respecto a la diferencia entre los equipos, lo que más se notaba era en lo físico, ya que en lo profesional uno está entrenando todo el día, en cambio en el amateur uno tiene otras prioridades.
EM: ¿Cuáles fueron los motivos por los que dejaste de jugar rugby?
CO: Hubo una lesión que sufrí en el cuello, en el 2007 en una final contra el Athletic que se jugó en el Chateau. En ese partido había salido mejor jugador y cuando terminó, me estaban haciendo una nota, se me empezaron a adormecer las piernas y los brazos y no me podía quedar parado. Entonces, me llevaron en ambulancia y me pinchaban las piernas, los brazos y no sentía nada, había quedado como, momentáneamente, cuadripléjico. La lesión que tuve fue en una arteria vertebral que pasa por el cuello. La capa interna de la arteria se había salido y me había tapado la arteria, entonces, no pasó sangre ni oxígeno a la médula, se hizo como un infarto, y me quedé sin movilidad y sensibilidad.
Por suerte, el cuerpo humano es tan sabio que hizo un bypass por otra arteria y empezó a irrigar sangre a la médula y empecé a recuperar la movilidad y la fuerza. Eso hizo que yo tuviera que dejar de jugar. De todos modos, ese año ya había planificado que iba a ser el último, pero uno cuando está jugando dice “este es mi último” y no es el último, pero este hecho, lamentablemente, me obligó. En algún momento quise volver, me hice estudios y el neurólogo dijo que era preferible que no, porque había una cicatriz, así que decidí meterme de lleno en la parte de entrenador y devolver todo lo que los otros entrenadores me habían dado.

EM: Acerca de tu trabajo como entrenador, ¿Qué aspectos de tus experiencias buscas transmitir a los jugadores que preparás hoy en día?
CO: Lo principal es que hay que plantearse objetivos no tan lejanos y alcanzables, eso les digo a los chicos que entreno. Si yo no puedo dar el pase para la izquierda, entonces el objetivo es mejorar en poder darlo, entrenarse, ser tenaz. Más allá de lo que yo pueda enseñarles en la parte técnica, lo que tratamos los entrenadores es que sean jóvenes integrales, buenas personas.
Después lógicamente lo más importante es formar un buen grupo de chicos que tienen un mismo objetivo, que necesitan el uno del otro, no solo los 15 que juegan en la cancha, sino los 50 que forman el equipo, desde el titular hasta el último suplente. Después, a medida que van pasando los años y ya llegan a otro nivel, son otras cosas las que uno puede transmitir, como la técnica, la estrategia y el profesionalismo, porque ahora también se está profesionalizando un poco el rugby acá en Argentina.
EM: ¿Qué diferencia hay entre el rugby de los 2000 con el rugby de hoy en día?
CO: Cambió bastante, yo muchas veces digo que no podría jugar el rugby de ahora porque es mucho más dinámico, más rápido, los jugadores están preparados físicamente mejor. En nuestra época. era un juego mucho más frontal, de fortaleza física y ahora es de potencia, de jugadores rápidos y evasores.
Cambió porque las defensas han mejorado un montón. Hoy en día son tan fuertes que el ataque no puede, entonces es preferible patear e ir a presionar y generar ahí alguna situación. Respecto a la imagen, con las redes sociales creo que se ha estigmatizado al deporte como de gente agresiva, en especial con todo lo que pasó en Villa Gesell, que fue horroroso, pero eso no quiere decir que lo pregone el rugby. Uno como entrenador en ningún momento le transmite a los chicos esto de ser agresivo ni patotero. Entonces, está bueno poder revertir esto, comunicando y mostrando cómo es un equipo de rugby.

Descubre más desde El Milenio
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

MÁS NOTICIAS
“La magia de la motivación”
Unquillo: este domingo llega la segunda edición del Desafío Buffo
Construyendo inclusión en la Granja del Señor Brito: habrá una jornada de concientización sobre el autismo en Villa Allende
Unquillo: Indignación en el barrio privado Las Corzuelas por la matanza de lechuzas
Unquillo: este viernes llega la charla sobre la individuación a cargo del Dr. Vicente Rubino
Villa Allende: Jorge Luis Borges será protagonista del evento “Té y Literatura”
Salsipuedes: Esteban Dómina dará una charla sobre Malvinas en la Biblioteca Ancón
Reddi: el emprendimiento familiar que nació en Salsipuedes, y facilita la conexión entre personas y prestadores
Unquillo: Este viernes llega a la Biblioteca Popular un interesante taller de xilografía