4 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

La Colombina: Un espacio para todos los gustos

La Colombina, nacida en El Talar, trata de un espacio autogestionado que avanza con la convicción de que la cultura y la educación son pilares esenciales para la sociedad. Micaela Franchino, fundadora y única profesora del lugar, se pone al hombro todos los días los desafíos de llevar adelante el teatro en la región y compartir de pasión a niños, jóvenes y adultos.

Cultura

  • Por: Sofía Di Patrizio y Francisca Scangarello 4º IENM – Martina Carrasco y Dolores Cragnolini 4º IMVA.

En un corredor como Sierras Chicas, la cultura emerge por todas partes y se requieren espacios para nutrir los talentos y difundir los productos de los múltiples adeptos locales. 

Muchas veces, este trabajo lo llevan adelante distintos agentes, como artistas que buscan maneras de acercar su trabajo a la comunidad; bares, restaurantes o hasta viveros que apuestan a generar circuitos musicales y muestras itinerantes desde otro lugar. 

Igualmente, se destacan los espacios culturales independientes, como el encabezado por Micaela Franchino, quien hace 6 años decidió apostar y gestar “La Colombina” ubicada en calle Los Tilos al 2628 en barrio El Talar de Mendiolaza. 

Así, su propia casa se resignificó como un nuevo lugar multicreativo. “Se creó con la intención de apostar por la actividad teatral en Sierras Chicas, una disciplina que, en ese tiempo, era escaso, había demanda pero no la suficiente”, comentó Micaela, que se desempeñaba como profesora de teatro en Ciudad de las Artes. Y siguió: “Me tiré a la pileta, digamos, porque toda mi actividad estaba en Córdoba y decidí abrir un lugar donde vivo”.

De esta forma, el sitio “cultural-creativo” -tal como lo define la misma Franchino-, se funda con el objetivo de compartir la educación artística a través del teatro. Sobre este, la fundadora, destacó: “te da herramientas para la comunicación, para la autoestima, para desarrollar la creatividad y tener un feedback con la comunidad”. Asimismo, señaló que se sumaron otras actividades como canto, baile, percusión y oratoria.


Hoy, La Colombina realiza talleres anuales para todas las edades, donde se utiliza el establecimiento para desarrollar las habilidades y para ensayar las creaciones autogestivas. Con una cuota que se abona mensualmente, niños, jóvenes y adultos pueden formar parte de este centro.

En tanto, para demostrar lo afianzado se exponen y se hacen presentaciones para toda la familia. La mayoría de las veces suele ser a la gorra, aunque con conciencia. “Esto lo hacemos ya que quizás hay público que no puede pagar una entrada de 10.000 pesos, pero si nos puede aportar 2000, y eso a nosotros nos ayuda un montón, además de su atención y presencia”, sostuvo acerca de esto Franchino. 

En la actualidad, la propulsora dirige sola el espacio. A su vez, ella misma es la que da las clases y manifestó lo difícil que es crear un equipo cultural en la zona. “Es complicado por la situación actual del país. -lamentó-. Pero, de igual manera, está en mis planes poder expandir y crear un grupo de trabajo que me ayude en esta pasión”.

También, aparte de la labor a pulmón, se realiza un trabajo en conjunto con la Secretaría de Cultura de la Provincia, donde La Colombina es parte de una red de salas de teatros independientes. Esto genera un nexo con las diversas iniciativas a lo largo del territorio, como también movimiento económico y cultural. En este sentido, Micaela reflexionó: “Nuestro lugar no tenía un baño, pero con esta red hemos podido gestionar un aporte económico para conseguir materiales para las paredes, la cisterna, etc.”

En busca de regulación



Por otro lado, localmente, desde el 2017 existe el Colectivo Cultural Mendiolaza, cuyo objetivo básico es articular los distintos puntos donde se crea y difunde la cultura de esta ciudad sierrachiquense. 

Se contemplan en este no solo los proyectos que originalmente apuntaron a la cultura, sino también aquellos híbridos registrados como comercios o centros educativos, que al mismo tiempo desarrollan actividades de esta índole.

En esta grupalidad, también participa La Colombina y hoy una meta es lograr una normativa en torno a los espacios culturales.Cuentan con el apoyo del municipio y, el año pasado, por unanimidad en el Concejo Deliberante se pudo lograr una ordenanza que apunta a regular, promover y proteger la actividad artística y los espacios culturales independientes de la ciudad. No obstante, todavía falta la reglamentación.

“Si bien hay varios espacios pequeños autogestionados como La Colombina, hay que reconocer  una fuerte falencia en la cultura de Mendiolaza. Es una pena porque estos lugares son necesarios para nuestro desarrollo personal e intelectual, la creatividad nos saca de un montón de problemas a cualquier edad”, expresó Franchino acerca de esta problemática.

Resistir en tiempos difíciles



En la misma línea, la vecina de Mendiolaza lamentó cómo la cultura y la educación son continuamente subestimadas y golpeadas por decisiones gubernamentales. “Arrancamos el año con La Colombina afectada económicamente. No me parecía justo duplicar las tarifas de repente”, contó, subrayando la dificultad de mantener los costos accesibles para la comunidad en medio de una economía inestable.

Y añadió: “El gobierno debe hacerse cargo, pero la cultura y la educación son siempre las más criticadas y afectadas”. Sin embargo, también hubo buenas noticias recientemente y la profesora compartió que recibió financiamiento para un proyecto que estaba en riesgo. 

“Recientemente salió una nota que seguía el financiamiento a los proyectos. Fue un notición”, dijo entusiasmada. Recalcó que este apoyo es crucial para la producción, desde la escenografía hasta los honorarios. No obstante, enfatizó en la importancia de buscar otras formas de costear, como patrocinios y colaboraciones comunitarias.


A pesar de todo, Franchino sigue soñando en grande. “Anhelo tener una sala de teatro o una escuelita de teatro”, confesó y relató que La Colombina continúa con actividades, como el ciclo de obras mensuales y el festival “Aquelarre teatral”, demostrando que es posible mantener viva la cultura comunitaria.

Al respecto, reconoció que “se superaron las expectativas” pero remarcó la falta de difusión y el reducido acceso a recursos como son problemas constantes. “Hay pocos espacios en el corredor Serrano y cuesta llegar a los canales de difusión. La mejor propagación es el boca a boca y  las redes sociales que también son clave”, profundizó.

Finalmente, hizo un llamado a apoyar los espacios culturales independientes, “no solo asistiendo a los lugares, talleres, presentaciones, sino también compartiendo y divulgando” -concluyó-.


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